jueves 22 de agosto de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
n El juez dicta auto de formal prisión y fijan fianza de 10 mdp a Armando García
Autoridades frustran presunto escape de un reo hospitalizado en clínica privada

Claudia Lemuz n

Tras haber permanecido por tres días en el hospital Betania, bajo el argumento de padecer una afección cardiaca, Eufemio Armando García Maldonado, quien ingresó al penal de San Miguel el pasado domingo acusado de los delitos de fraude, falsificación de documentos y abuso de confianza, fue trasladado ayer de nueva cuenta a ese reclusorio, luego de ser sometido a una valoración médica en la que se determinó que su estado de salud era estable.

Las autoridades estatales negaron que la salida del reo haya sido producto del tráfico de influencia. Sin embargo, el expediente sobre el estado de salud de García Maldonado fue extraviado por el nosocomio, y la presunta enfermedad que los doctores particulares alegaron que padecía el interno no pudo ser constatada por el juez que lo tiene a su disposición.
Fuentes de la Secretaría de Gobernación dieron a conocer que en la tarde- noche de ayer Armando García fue sometido a una valoración médica -sin precisar el lugar donde se practicó- mediante la cual se pudo saber que dicho sujeto sí había sufrido un problema de salud, pero ya había sido superado, por lo que estaba en condiciones de ser trasladado nuevamente al penal.

Las anomalías

Cerca de las 16 horas, el juez cuarto de defensa social, Armando Pérez Acevedo, arribó al hospital Betania para dictar auto de formal prisión, con derecho a fianza, a García Maldonado y analizar la posibilidad de que fuera trasladado de nueva cuenta al Centro de Readaptación Social de Puebla. Policías municipales vigilaban al detenido.
Al entrar a la habitación 417 de ese nosocomio, y solicitar a los médicos el expediente del detenido, a fin de que los médicos que lo acompañaban evaluaran el estado de salud del acusado, los médicos particulares le informaron que los documentos los tenía el director de la institución, Fernando Osorio García, quien, por cierto, también se negó a dar información a los medios de comunicación sobre la enfermedad del reo, y ordenó a los guardias de seguridad privada que impidieran la entrada al hospital a varios reporteros.
Pese a que el juez insistió en que necesitaba el expediente del enfermo para determinar si era posible regresarlo al Cereso, personal a cargo de Fernando Montes Gómez, director de supervisión de establecimiento de Readaptación de la Secretaría de Gobernación, ordenó que fuera trasladado al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado de Puebla (Issstep), para practicarle los estudios necesarios.
Por su parte, los abogados defensores del acusado negaron que su cliente pretendiera darse a la fuga como lo aseveró la parte ofendida; es decir, los representantes de la Constructora Veracruzana y Poblana, a quien el detenido presuntamente defraudó con 38 millones de pesos. La parte defensora informó que el estado de salud de su cliente era de cuidado, por lo que no podía ser trasladado al penal de San Miguel. Inclusive, solicitaron un amparo federal para impedir que regresara a la cárcel.
Después de dos horas de haber arribado al hospital, el juez dio a conocer que le dictó auto de formal prisión con derecho a fianza, la cual se fijó en 10 millones de pesos.
La dirección de comunicación social del Cereso de San Miguel, reiteró que, previo dictamen médico, el responsable del penal, Marco Antonio Jiménez Aguilar, autorizó la salida del acusado, pues Eufemio Armando García presentó "problemas cardiacos" que no podían ser atendidos en el lugar.
Negaron que el reo esté recibiendo un trato especial, y explicaron que la salida fue autorizada porque el reglamento del centro penitenciario faculta al director para "permitir que todo interno que no pueda ser atendido en las instalaciones, ante la falta de estructura, sea trasladado a un hospital para evitar poner en riesgo su vida"; esta situación, advirtieron, no implica que el ahora enfermo se sustraiga de la acción de la justicia, pues está vigilado por personal de seguridad pública.