Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 28 de agosto de 2002
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Cultura

Cumple 30 años de publicar su primer libro y de impartir talleres literarios

Ricardo Yáñez, ''minimalista'' de la escritura

De rendimiento y Estrella oída son dos poemarios que suma a su bibliografía

CESAR GÜEMES

Poeta, coordinador de talleres literarios, Ricardo Yáñez acaba de cumplir 30 años de publicar su libro inicial y otros tantos de impartir su primer taller. Y celebra ambos hechos con la aparición simultánea de dos volúmenes que se suman a su bibliografía, De rendimiento (El Cálamo) y Estrella oída (El Aduanero-UAM Azcapotzalco).

-Cumples tres décadas de poeta ya publicado. ƑCómo te descubres?

-Bien, más o menos. A lo largo de esas tres décadas dejé de escribir varios años porque no me era posible. Una vez regresé al trabajo, sin gran fuerza pero sí con muchas ganas. Me tardé para sacar mi segundo libro. En 1985 di a conocer el libro Ni lo que digo, a partir del cual comencé a considerarme poeta. Ahora sí me veo como escritor porque vivo de la escritura.

-ƑQué te hizo regresar a la literatura?

-Cierta estabilidad económica auspiciada por el Sistema Nacional de Creadores. Claro, uno a veces es flojo, pero cuando hay un apoyo de ese tipo es necesario entregar un trabajo concreto. Quién sabe si la presión para escribir sea el mejor método, no lo sé. Por ejemplo, terminé al menos en seis ocasiones Estrella oída, hasta que decidí sacarlo.

-La corrección excesiva puede paralizar al escritor. ƑNo lo pensaste?

-Lo pensé, pero es que con ese poemario quise cambiar de lenguaje, hacer algo barroco para que vieran que sí podía. Aunque no pude. Busqué escribir con un estilo ''barroco suelto", que era de locos y no funcionó. En todo caso soy un minimalista. Para lo que sirvo es para ser sencillo. Puedo ser misterioso y hasta enigmático cuando escribo, pero no puedo echar mano de ningún aparato ni teórico ni léxico porque carezco de ellos.

-No pensarás en todo eso cuando haces un poema.

-No, eso viene después. Durante la creación dejo correr la pluma. Escribo mucho y después leo lo que hice, corrijo y espero que el libro no se aburra de mí. Hasta hace poco la escritura me generó pánico, pasé etapas difíciles cuando debí trabajar sobre mis textos. He ido manejando esa especie de descarga eléctrica hasta regularla.

La enseñanza de Elías Nandino

-ƑCómo es el trato con los poetas de tu generación?

-Escaso. Más bien me relaciono con los que buscan ser poetas a través de los talleres que imparto. Excepto dos o tres escritores que son mis grandes amigos, con el resto me veo sólo como colega amistoso.

-Los lees, en todo caso.

-Sí, pero no a los muy contemporáneos.

Yáñez fundó a comienzos de los años 70 el primer grupo de trabajo escritural en Guadalajara, que mantuvo a lo largo de tres lustros. De sus talleristas, observa que ''cada vez tienen más capacidad para entender la poesía, al menos más que en mis tiempos. Quizá hay menos pasión y más gusto. He corrido con suerte: de cada taller que imparto sale alguien valioso, no necesariamente en el ámbito de la poesía sino en varios rubros".

-Por tu lado, Ƒparticipaste en algún taller o te enfrentaste al texto a solas?

-Asistí a dos o tres, pero pertenecí sólo a uno, el que coordinaba Elías Nandino. Nos dejaba hacer lo que queríamos. El fue muy buen alentador del trabajo. Siempre dijo que echaba a sus discípulos a la alberca; si nadaban, qué bueno, si no, también.

-ƑDirías que supiste nadar?

-Me mantengo a flote, que ya es mucho decir.

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