miércoles 28 de agosto de 2002
La Jornada de Oriente publicación para Puebla y Tlaxcala México

 
Trama Financiera

La privatización de la energía

n Mario Villar Borja

En estos últimos días se ha vuelto a debatir, en los medios de comunicación y el Congreso la posibilidad de la privatización de la energía. Sin embargo, en ambos foros se está debatiendo sin tomar en cuenta el aspecto más importante: el interés nacional. Interés que comúnmente se toma únicamente de manera agregada, es decir, macroeconómica, olvidándose de que toda acción de gobierno debe tener como único objetivo el bienestar de la ciudadanía., el cual se logra al contar con una energía barata y en los flujos suficientes para cubrir las necesidades de la sociedad, aspecto que se ignora en el debate. Incluso comunicadores como Sergio Sarmiento, quien cree que el tema "se está partidizando, está cayendo en el marco mezquino de las maniobras de los partidos políticos"(Reforma, 16,08,02). Es decir, que este comunicador no ve más que eso: un debate de politiquería, cuando la postura del PRD y algunos otros opositores al régimen denota una verdadera preocupación por el bienestar de la sociedad.
Como se anticipó, la "reforma energética" debe analizar las alternativas distintas para decidir el camino más adecuado para cumplir con los objetivos sociales de tal paso; es decir, suministrar el fluido a los precios más bajos posibles y en las cantidades suficientes para cubrir las necesidades de la sociedad, consumidores y productores. La postura del Ejecutivo (nótese que no es lo mismo que gobierno) es la de privatizar el suministro como única la alternativa viable y sin implantar ninguna regulación efectiva, bajo el pretexto de que si no, no se contará con suficiente energía en el futuro. Incluso el citado señor Sarmiento no ve mas allá de sus narices, pregonando que "el país en el futuro se beneficiará políticamente de la mayor inversión y menor endeudamiento gubernamental que generaría la reforma eléctrica", al considerar únicamente el corto plazo, sin considerar lo que ha ocurrido en experiencias similares, como la del estado de California, en Estados Unidos, en donde, de acuerdo con el congresista Filner, la privatización causó enormes costos a la sociedad, "triplicó las tarifas del servicio doméstico y provocó desabasto", además de que causó "un enorme quebranto de 50 mil millones de dólares", por el "rescate"para evitar el total desabasto (La Jornada, 8,07,02).
El verdadero tema está en lograr una reforma o cuando menos una política energética que logre los objetivos de la sociedad. éstas necesariamente deben considerar la alternativa de un esquema en que participen los diversos sectores involucrados. Es decir ,el sector publicó, la iniciativa privada nacional y algunas empresas extranjeras que acepten una participación equitativa y minoritaria, de tal manera que no se pierda la rectoría del Estado mexicano (no únicamente del gobierno) sobre este importantísimo sector de la economía nacional, para lo cual es necesario recordar que en Estados Unidos "los gobiernos de 2 mil ciudades son propietarios de los sistemas de electricidad, que operan de manera eficiente y con tarifas razonables", y que "hubo regulación pública de los sistemas eléctricos por 100 años". En consecuencia, no es viable entregar a "las mismas compañías que ya robaron en Estados Unidos, que aprovecharon la desregulación del sector eléctrico para obtener cuantiosas ganancias en poco tiempo".
Por todo ello, el Ejecutivo federal se debería preguntar: ¿por qué tener la confianza de que aquí, en México, no van a hacer lo mismo? Como se vislumbra en el somero análisis presentado, la cuestión no es que se ha politizado la discusión, sino que se debe estudiar cómo lograr los fines sociales con el menor riesgo posible. Y esto sólo se logrará si el Estado retiene la rectoría del sector.