Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Domingo 15 de septiembre de 2002
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Economía

José Antonio Rojas Nieto

La marcha del mercado petrolero

El día de ayer las cotizaciones del crudo en el mercado internacional se elevaron cerca de un dólar. Una vez más, como aconteció hace un mes, el crudo texano de referencia West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los 30 dólares por barril y, como consecuencia clara de que nuestro crudo pesado Maya casi alcanzara los 25 dólares por barril, nuestra Mezcla Mexicana de Exportación casi llega a los 26 dólares, uno de los niveles más altos de los años recientes.

Es indudable que el ánimo belicoso de Estados Unidos le inyecta un sobreprecio a un petróleo que, de suyo, ya en estos momentos se cotiza elevadamente por diversas razones primordiales que dan razón del perfil actual del mercado petrolero:

1) La relativa pero más o menos eficiente constancia de los productores OPEP y No-OPEP en el mantenimiento de una moderada plataforma de producción, que ha evitado el desplome de precios frente a una demanda todavía muy débil.

2) La específica retracción de la oferta de Irak, que en agosto representó cerca de 270 mil barriles al día y que -según la Agencia Internacional de Energía- se sumó a otras bajas de producción, para registrar en dicho mes un nivel global de producción inferior en 580 mil barriles al reportado en julio.

3) La persistente incertidumbre sobre el nivel y la intensidad de la recuperación económica de Estados Unidos, y con ella del corazón de la demanda mundial de crudo, a pesar del igualmente persistente alto consumo de gasolinas que registra nuestro vecino del norte.

4) La elevación del componente estacional del consumo de crudo en el mundo, que muy probablemente representará un incremento ligeramente superior a un millón y medio de barriles en el invierno, para casi alcanzar entre 78 y 79 millones al día, nivel ligeramente inferior a los 80 millones estimados hace varios meses.

5) Por último, la igualmente relativa disminución de los inventarios en los países de la OCDE, que también presionan al alza de precios.

A estas circunstancias se suma, entonces, el belicismo estadunidense para conformar alternativas sobre la trayectoria del nivel de precios que, incluso, estiman un pico superior a 33 dólares en los meses de noviembre o diciembre.

Una vez más vivimos circunstancias que propician una guerra de cuotas de producción, aunque ésta puede ser menos intensa si consideramos que los altos niveles de precios de hoy y de los próximos meses pueden inhibir un poco la pugna por mayor participación en el abasto mundial.

En este contexto sigue siendo muy importante que México conserve no sólo la prudencia que, más o menos, ha mostrado los meses anteriores, a pesar de dos hechos recientes que debieran someterse a escrupulosa revisión: 1) la relativamente irracional ampliación del volumen de crudo que se exporta a nuestros vecinos del norte, que no sólo hace que México le dispute ya a Arabia Saudita la primacía en el abasto de crudo externo a Estados Unidos, sino que refuerza nuestra dependencia económica de nuestro vecino; 2) la desafortunada y lamentable disposición gubernamental de incrementar dicho abasto en caso de que, finalmente, como todo parece indicar, el gobierno de Estados Unidos decida atacar a los herederos del imperio persa.

Por cierto que conviene recordar que Iraq es la segunda potencia petrolera del mundo, pues además de poseer más 112 mil millones de barriles de crudo de reserva (12 por ciento del total, que lo ubica un poco después de Arabia Saudita), tiene algunos de los yacimientos más fértiles y rentables, con costos de producción inferiores a un dólar por barril, lo que en estos momentos le permite captar no menos de 20 dólares por barril de crudo exclusivamente como renta petrolera, que sumados a la ganancia industrial propia de las actividades de producción primaria, se traducen en un excedente petrolero bruto no inferior a 25 dólares por barril con el precio actual. Ni más ni menos.

rojasnyc@hotmail

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