Ojarasca 65  septiembre de 2002

CHIMALAPAS

En la frontera del Sol y la Luna

Emanuel Gómez


 

descanso

Cuando llegaron los brujos de Chiapas a Oaxaca cruzaron el Cerro La Jineta y en Zanatepec se detuvieron, regalaron su maíz y a cambio se llevaron tres campanas: una de oro, otra de plata y una más de bronce. Se llevaban las campanas, pero el zanate negro voló a la montaña, los alcanzó y les picoteó cabeza y manos. Los brujos soltaron la campana de oro y se formó la Laguna del Sol; dejaron caer la de plata y brotó la Laguna de la Luna. Los brujos se convirtieron en tinculites y así pudieron volar más rápido que el zanate, que se volvió de oro mientras los seguía hasta Chiapa de Corzo, donde está la campana de bronce. El zanate nunca regresó al pueblo.

Así cuentan los viejos de Zanatepec, los que aún se reconocen zoques, así cuentan en el pueblo de Sol y Luna, los zoques chimas. Desde hace siglos, la piedra del Sol y la Luna marcó una esquina del territorio de San Miguel Chimalapa. En 1980 se abrió la carretera y se encontraron las piedras del Sol y la Luna, con lo que se levantó un museo en Zanatepec. Las lagunas de Sol y Luna, fueron utilizadas por Agapito Cabrera Cruz, un terrateniente, que abrió montañas de bosques vírgenes para sus vacas. En 1991, este ganadero fue expulsado por los chimas por invasión agraria y destrucción de tierras comunales de los Chimalapas. En el rancho del terrateniente, se fundó una nueva comunidad zoque: Sol y Luna.

Diez años después, en el 2001, el camino que lleva a las lagunas ha sido vendido por autoridades municipales corruptas al grupo Santa Bárbara, ganaderos de Zanatepec. Los comuneros de los Chimalapas desconocen el contrato de compra-venta pues reduce el territorio comunal zoque. El caso llegó a la Procuraduría Agraria de Tehuantepec, que primero cambió el mapa de los Chimalapas y recién el 15 de julio falló a favor de los ganaderos, por lo que pronto habrá más vacas que árboles y lagunas.

Los Chimalapas se mantienen en resistencia. Un año viviendo en campamento a la orilla de la montaña, cerrando el paso a los ganaderos, y ahora bajo amenaza de ser despojados de sus propias tierras. Un conflicto se ve venir, apenas hace una semana los delegados de la Procuraduría Agraria y el presidente de Zanatepec, Rafael Casique, llegaron a "dialogar" con los comuneros de los Chimalapas escoltados de policías preventivos. Los chimas se retiraron de la zona como llegaron: caminando por veredas.

Oaxaca se calienta. La disputa por tierras, bosques vírgenes, lagunas, manantiales, montañas y selvas, cruza cada municipio, desde la Sierra Mazateca hasta la Sierra Sur, la Costa y el Istmo, donde las desapariciones, los presos políticos, el fraude electoral y hasta las masacres, avanzan más rápido que la reconciliación agraria.

Más rápido aun avanza la supercarretera de Puebla a Panamá, cruzando Tehuacán, Oaxaca, Huatulco, Juchitán, Arriaga y Tapachula, las principales ciudades mexicanas que se pretenden modernizar en esta ruta. Entre Juchitán y Arriaga, se establecerá un corredor agroindustrial y un circuito carretero transístmico para llegar a Veracruz y Tabasco, rodeando la Selva Zoque y acechando sus riquezas. Empezando por el agua, y en Sol y Luna las lagunas serán un bebedero para las vacas y la selva un enorme potrero.

Los zoques no se detienen. Sol y Luna ha sido declarada por las autoridades de los Chimalapas como parte de un área comunal de aprovechamiento y conservación de los recursos naturales, que en los hechos es un Área Natural Protegida municipal, sustentando su legalidad en los artículos 115 y 27 constitucional, la Ley General del Equilibrio Ecológico y el Convenio 169 de la OIT.

Los chimas se organizan para prevenir incendios, detener la tala clandestina, el saqueo de especies, reforestar las lagunas y practicar la agricultura orgánica, promoviendo el rescate de la naturaleza, y la cultura indígena, pero las resoluciones agrarias atentan contra el territorio tradicional zoque. La crisis agraria, ecológica y política en los Chimalapas es consecuencia de la falta de deslinde físico de la resolución presidencial, pendiente desde 1967 y congelada desde el 9 de octubre de 1993, cuando Patrocinio González, ex gobernador de Chiapas y en ese entonces secretario de Gobernación canceló la entrega de los planos agrarios definitivos. Tierras comunales con bosques y selvas vírgenes; agua de las lagunas, ríos y manantiales; biodiversidad única en el mundo; fuego dormido en las montañas que detienen la Selva Zoque; aire de conflicto agrario que amenaza incendio forestal en cada temporada de sequía.

Cuidado de ríos, lagunas, bosques y selvas, son los proyectos campesinos que dan forma a esta reserva ecológica comunal, en la que los ejidos y ranchos ganaderos que no reconozcan a la autoridad zoque, quedan fuera. Es el caso de los ganaderos del grupo Santa Bárbara, con quien es el conflicto agrario amenaza conflicto social.

El zanate de oro nunca más podrá volver a estas tierras, las campanas de oro y plata seguirán al fondo de las lagunas del Sol y la Luna y la de bronce en Chiapas. Los zoques seguirán resistiendo y los ganaderos buscarán nuevas selvas para sus vacas. En esta realidad de tensión permanente, se proyecta el Plan Puebla Panamá (PPP).

Según los documentos oficiales, la estrategia en el PPP para despoblar las zonas de gran riqueza biológica es atraer a las comunidades con ofertas de trabajo y servicios urbanos, pagando el miserable salario mínimo en maquiladoras de textiles, frutas, harina de pescado y camarón, vinculadas a los mercados mundiales por medio de las empresas transnacionales.

Zanatepec no esperará más al zanate, se proyecta su crecimiento como ciudad agroindustrial, junto con Tapanatepec, Ostuta, Niltepec, Santo Domingo Ingenio y La Venta, los pueblos carreteros donde empiezan los caminos a San Miguel Chimalapa. Con el crecimiento urbano industrial de estos poblados, la presión a los recursos naturales va en aumento. Por lo pronto se habla de una presa hidroeléctrica en los ríos de Ostuta y Zanatepec, que nacen en los Chimalapas y desembocan en el Océano Pacífico, reviviendo el proyecto Chicapa Chimalapa, suspendido por la crisis económica de los años ochenta. Energía necesitan las industrias: también los molinos de viento amenazan invadir tierras en La Ventosa, puerto de enlace entre las supercarreteras de Oaxaca, Veracruz y Chiapas.

De pueblo en pueblo, de montaña en montaña, entre veredas, lagunas, ríos y cascadas, al vuelo de quetzales y rugidos de jaguar, puma y tapir, una globalización alternativa se construye desde los Chimalapas. Recuperar el territorio de las invasiones de terratenientes y megaproyectos, fortalecer los acuerdos de asamblea comunitaria, rescatar la cultura zoque, la ecología colectiva y la autogestión campesina, luchando por la autonomía indígena. Más allá del conflicto agrario entre Oaxaca y Chiapas, en los Chimalapas los problemas sociales huelen a pueblo, con un fondo tan profundo como las lagunas del Sol y la Luna, donde están las campanas que no se pudieron llevar los brujos de Chiapas. Donde el zanate alzó su vuelo para no volver.
 
 

Emanuel Gómez. Maestro en Desarrollo Rural por la UAM Xochimilco. Más información de los Chimalapas y la globalización del Istmo de Tehuantepec en: http://www.laneta.apc.org/oaxaca/
 

Descanso en Q'Olloriti. 1935

 

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