Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 24 de septiembre de 2002
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"Quiero que se emita una decisión enérgica", dijo George Bush a Kofi Annan

Exige la ONU a Irak aceptar sin condiciones nueva resolución del Consejo de Seguridad

Censura Saddam Hussein que el presidente estadunidense presione al organismo

Ordena el Pentágono a soldados incorporarse a grupos paramilitares: The New York Times

REUTERS, DPA Y AFP

Trenton, EU, 23 de septiembre. El presidente estadunidense, George W. Bush, presionó nuevamente este lunes a la Organización de Naciones Unidas (ONU) para lograr una "enérgica" resolución contra Irak, pese a que ese país ya aceptó el retorno de los inspectores de armas. Afirmó que de no hacerlo, el organismo no sería más que una "sociedad de debates".

Al mismo tiempo, también tratando de conseguir esa nueva resolución, el Departamento de Estado acusó a Irak de no cumplir su compromiso de permitir el regreso incondicional de los inspectores.

Por lo pronto, el secretario de la ONU, Kofi Annan, llamó este lunes a Bagdad a aceptar sin condiciones un nuevo texto del Consejo de Seguridad sobre el retorno del personal del organismo.

Sin embargo, el gobierno de Saddam Hussein calificó de "perversos" los intentos estadunidenses de presionar por una resolución que autorice el uso de la fuerza contra Irak, y dijo que Bush busca el apoyo de Naciones Unidas para justificar una acción militar.

"Estos intentos estadunidenses para que Naciones Unidas apruebe una nueva resolución tienen malas intenciones y objetivos perversos", dijo el diario oficialista Al Thawra.

La ONU "no debería ser una plataforma para lanzar una agresión (contra Irak) y (ser utilizada) como instrumento para ello", declaró a su vez el vicepresidente iraquí, Taha Yasin Ramadan.

Bagdad insiste en que rechazará cualquier resolución que esté en contra del acuerdo sobre la reanudación de las inspecciones de la ONU alcanzado con Annan la semana pasada.

Irak no dio detalles sobre ese acuerdo, pero aparentemente se refería a una reunión sostenida entre el canciller iraquí, Naji Sabri, y Annan poco antes de que Bagdad anunciara la readmisión incondicional de los inspectores de Naciones Unidas.

Cualquier nueva resolución debe incluir el lavantamiento del embargo

El diario oficial Al Qadissiya dijo que cualquier resolución nueva de la ONU debería incluir el levantamiento de las sanciones al comercio, impuestas hace 12 años a Irak, y poner fin a las zonas de exclusión aérea decretadas unilateralmente por Estados Unidos y Gran Bretaña tras la guerra del Golfo, en 1991.

Pero el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, aseveró que "no le corresponde a Irak decidir si el Consejo de Seguridad adopta una nueva resolución ni tampoco qué tipo de inspección aprueba el organismo".

Mientras tanto, el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, precisó que Washington continúa su "diplomacia tranquila" para obtener una nueva resolución sobre Irak.

El presidente Bush dijo que el caso de Irak ponía a prueba la autoridad de Naciones Unidas, y afirmó que ese organismo "o se convierte en una organización que no es nada, sino una sociedad de debates, o puede ser una organismo suficientemente robusto y fuerte para ayudar a mantener la paz.

"Quiero que la ONU adopte una resolución enérgica, que diga que los viejos métodos de engaño ya no valen", exigió en Trenton, Nueva Jersey.

Reiteró que si Naciones Unidas no actúa, Estados Unidos lo hará. "No permitiremos que los peores líderes del mundo nos amenacen con las peores armas", destacó.

Más tarde, durante otro acto, el presidente estadunidense reiteró que "si Naciones Unidas no le hace frente a Saddam Hussein, Estados Unidos y sus amigos lo harán".

Pese a estas declaraciones de Bush, Kofi Annan negó que haya tensiones entre él y el gobierno estadunidense respecto de Irak. Según informes de prensa, la administración Bush está irritada con el secretario general de la ONU porque éste intenta persuadir a Irak de que permita el retorno de los inspectores de armas.

Pero al mismo tiempo que en Viena la ONU anunció este lunes los próximos encuentros preparatorios con Irak para la semana próxima, se multiplican las versiones sobre cómo será el ataque estadunidense contra ese país.

Según funcionarios citados por medios de información, el Pentágono ya elige los objetivos de sus misiles y determina el tamaño de las tropas. Mientras tanto, expertos pronostican que la guerra consistirá esencialmente en una campaña aérea, apoyada por operaciones de comandos para acabar rápidamente con Saddam Hussein.

De acuerdo con el periódico The New York Times, el Pentágono ordenó a algunos de sus soldados de elite para operaciones especiales que abandonen en forma temporal el ejército y se incorporen a unidades paramilitares de la Agencia Central de Inteligencia, que posiblemente realizarán acciones secretas en Irak.

A su vez, la Marina estadunidense ha acelerado los cronogramas de entrenamiento y mantenimiento de varios barcos, incluyendo tres portaviones, de modo que puedan trasladarse a la zona del golfo Pérsico rápidamente, agregó el diario.

Pese a estas versiones, el jefe del Pentágono, Ronald Rumsfeld, manifestó que el presidente George Bush no ha tomado una decisión sobre una intervención militar, y consideró "improcedente" hablar de un ataque unilateral de Estados Unidos a Irak, pues, aseguró, "muchos estados" apoyaron el discurso del mandatario ante Naciones Unidas.

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