Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 3 de octubre de 2002
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Política
Familias de Motul, Tixpeual y Tixcocob viven hacinadas en las iglesias

Injusticias y abusos laborales se suman a la devastación en poblados yucatecos

Cierran maquiladoras y granjas; los dueños se niegan a pagar salarios vencidos

JENARO VILLAMIL ENVIADO

Merida, Yuc., 2 de octubre. Un día después de que el presidente Vicente Fox anunciara que se agilizarán las ayudas a los damnificados por el huracán Isidore, y que se acabaría con el "manejo político" en el reparto de las despensas, a escasos 30 kilómetros de la capital yucateca aún se observan escenas de desolación, con calles anegadas y familias enteras hacinadas en iglesias o en algunos árboles aledaños a sus destruidas casas, en las comisarías de Santa Teresa y San Pedro Chacabal, en el municipio de Motul, o en Tixpeual y Tixcocob, cercanos a Mérida.

También las injusticias y los abusos laborales se comienzan a sumar a la tragedia. En la maquiladora SunLine, propiedad de Eduardo Curi Hadiat, un grupo de trabajadores protestan a las puertas de la fábrica textil, que emplea a más de 200 personas y cuya nave central fue destruida por el huracán.

De acuerdo con el trabajador William Burgos Sosa, los patrones no les han pagado completo el salario que les deben. En esta fábrica se trabajaban jornadas de hasta 12 horas diarias, de lunes a sábado, y con salarios que no rebasan los 450 pesos quincenales.
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Granjas abandonadas

En el camino a Muxupip, dos grandes granjas productoras de cerdo y carne vacuna se encuentran prácticamente abandonadas. El encargado de la granja San Antonio Pork informa que apenas un día antes murieron cerca de 80 de los 3 mil puercos que sobrevivieron a los daños ocasionados por el huracán.

El dueño de la granja, Antonio Dáguer, prefiere, al parecer, dejar morir a los cerdos que donarlos a las poblaciones vecinas que padecen hambre. En sus dos granjas trabajaban aproximadamente 60 personas. Están paradas desde que el huracán azotó la región.

Por lo pronto, en la comunidad Santa Teresa las 28 familias que se refugiaron en la iglesia de la comunidad se preparan para comer un cerdo que sacrificaron. Desde hace más de una semana viven en medio del lago que cubre la comisaría. El huracán destruyó las casas y mató a más de 80 aves, cuyos restos se encuentran sobre la superficie anegada. Sólo la Cruz Roja y los servicios de agua potable estatales han llegado hasta ellos. El alcalde de Motul, Carlos Cuc, ni sus luces. Todos se quejan ante su insensibilidad y su falta de ayuda.

Don Rodrigo Tzul Tec, un anciano de más de 70 años, no pierde el sentido del humor mientras prepara el cerdo para sus familiares. "El cochinito me dijo que lo matara antes de que se muriera de sed", refiere. Recuerda que desde hace 50 años no veía que el agua subía al nivel que actualmente cubre la comisaría, un viejo enclave desfibrador de henequén.

Don Cidronio Tamayo Cauich recuerda que después de que pasó el huracán Isidore, los vecinos de la comisaría se refugiaron en la iglesia. La mayoría perdió todo. Al fondo se observa un poste de luz que cayó encima de una frágil choza.

"La mayoría nos juntamos como pajaritos en la iglesia. Es la mejor forma de ayudarnos", reflexiona.

Apego a la tierra

A unos cuantos metros de esta comunidad se ubica otra comisaría motuleña: San Pedro Chacabal. En la telesecundaria Luis Rosado Vega se observa a decenas de refugiados. Son 11 familias cuyas casas fueron destruidas por el huracán. Algunas han vivido entre las ramas de los árboles que cayeron junto a sus chozas o acostadas en sus hamacas, sin techo y con agua debajo de sus cuerpos. Prefieren la insalubridad a abandonar su pedazo de tierra.
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El gobierno del estado envió a San Pedro una máquina para drenar y sacar agua que desde hace 10 días se mantiene en un nivel que rebasa la cintura de los habitantes. Don Severiano Malam Bac muestra las casas destruidas y señala que "no ha llegado nada del asbesto ni de la ayuda que nos prometieron" para reconstruirlas.

Como buena parte de los hombres mayores de estas dos comunidades, don Severiano trabaja para el empresario Hidalgo Jiménez. Hasta ahora, él no les ha brindado ningún apoyo. La ayuda más efectiva, confirman los lugareños, ha sido la de la Cruz Roja.

En la entrada de la hacienda San Pedro, en medio de los charcos -en uno de ellos murieron 80 aves- hay una barda con un contrastante anuncio de la Secretaría de Salud en el cual se lee: "Por el agua limpia no pasa el cólera". Estos no son tiempos de agua limpia para los habitantes de estas comisarías y, muy probablemente, señala Sergio Gual, voluntario de la Cruz Roja, el cólera y el dengue harán su aparición.

Las despensas guardadas

En el municipio de Motul son pocos los habitantes que hablan bien de su alcalde. Todos se quejan de la falta de compromiso del edil panista, y de que desde el domingo pasado guardó las despensas sin repartirlas entre las familias más necesitadas.

En una discoteca de la calle 27, habilitada como bodega, comprobamos que se almacenan litros de agua, cajas de galletas y algunas escasas despensas, porque los responsables del municipio indican que las han repartido a la mayoría de los vecinos pobres del municipio.

De acuerdo con su reporte, han repartido 5 mil 800 despensas, que han sido insuficientes para los más de 30 mil habitantes, la mayoría damnificados por el huracán.

Aseguran que también repartieron ya 2 mil cobertores, mil colchonetas y medicamentos, y brindan atención los servicios coordinados de salud.

"Nosotros atendemos a la misma gente del programa Oportunidades", dice uno de los repartidores de despensas, aludiendo al programa que sustituyó al Pronasol y que los opositores del alcalde motuleño consideran que tiene un tinte electoral.

En otros municipios, como Tixcocob y Tixpeual, la gente humilde también se queja por la falta de apoyos de sus respectivos municipios. Por si fuera poco, el huracán dejó devastadas varias granjas y las tres grandes maquiladoras de la zona de Tixcocob: Maquiladoras de Hilos, SunLine y Granja Tixcocob. La gente tiene temor de quedarse sin empleo y también se queja de que el alcalde priísta Miguel Lara Sosa no les ha otorgado la ayuda suficiente.

"Fox llegó a Tixpeual, pero no a Tixcocob. ¿Por qué nos desprecia? ¿Porque votamos por el PRI o porque le tiene miedo a la desesperación de la gente?", se pregunta doña Marta Eb. Decenas de niños corren a su alrededor porque ha aterrizado un helicóptero de la Comisión Federal de Electricidad. "Siquiera ya nos trajeron la luz", completa la señora Marta.

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