Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 30 de octubre de 2002
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Espectáculos

Anorgasmia y vaginismo, los padecimientos más comunes entre las mujeres

Padece disfunción sexual la mitad de las parejas mexicanas

Los hombres se entrenan para la eyaculación precoz durante la adolescencia

Se les enseña a anestesiar su cuerpo mediante los mensajes de "no sientas o no llores"

MARIA RIVERA/ II Y ULTIMO

El panorama de la sexualidad en México es preocupante. Según las estadísticas, la mitad de las parejas nacionales padece disfunción sexual. Alrededor de 40 por ciento de los hombres sufre de eyaculación precoz, y más de 60 de las mujeres tiene problemas de anorgasmia, vaginismo o deseo hipoactivo.

Pero si los números son desoladores en los jóvenes, entre los adultos el problema se torna crítico. Después de los 40 años, 55 por ciento de los varones también comienza a padecer disfunción eréctil, y se incrementa a 70 por ciento el número de mujeres con problemas. Ante la multiplicación de padecimientos, no es de extrañar que muchos prefieran cancelar su vida sexual.

Las cifras del más reciente estudio mundial de actitudes y comportamientos sexuales de la empresa farmacéutica Pfizer, que se aplicó a 26 mil entrevistados entre los 40 y 80 años, en 29 países, así lo demuestran. En el renglón de frecuencia de relaciones sexuales, sólo 43 por ciento de los mexicanos tuvo relaciones por lo menos una vez a la semana, en comparación con 79 de los brasileños, 74 de los italianos y 70 de los franceses. Sólo chinos (32 por ciento) y japoneses (21) estuvieron por debajo de las cifras nacionales.

Para los expertos, lo que muestran estos números, y lo que observan cotidianamente en sus consultorios, es un grave problema de salud pública totalmente desatendido. Pese a que el placer es un derecho humano inalienable, las disfunciones que impiden lograrlo no son consideradas por los sistemas de salud, y por tanto no existen recursos oficiales para buscar soluciones.

Para colmo, los profesionales del sector salud no están entrenados para explorar la vida sexual de la población. Hay un proceso de inhibición recíproca: el consultante no plantea sus problemas y el clínico tampoco los pregunta. A esto se agrega que los médicos carecen de elementossexualidad_reportaje_mvy tanto técnicos como aptitudinales para ofrecer ayuda a estos pacientes.

En el reciente Congreso de Terapia Sexual realizado en Cholula, Puebla, se dijo que sólo cuatro universidades del país forman profesionales para esta área. Simple y sencillamente el drama que hay tras una vida sexual miserable no es tomado en cuenta. Como todo lo que tiene que ver con el sexo, lo que prevalece son el silencio y la ignorancia.

Los especialistas se preguntan: si de cada mil coitos en una pareja estable sólo dos o tres tienen fines reproductivos, qué pasa con los restantes 998.

Los remedios caseros, una de las soluciones de la mayoría

Aunque cada vez es mayor el número de mexicanos que se acerca a especialistas en busca de ayuda profesional, las cifras todavía son mínimas. La mayoría resuelve sus problemas mediante remedios caseros o productos seudocientíficos.

En la clínica de Amsac, por ejemplo, se reporta que 69 por ciento de sus pacientes son hombres y 29 mujeres. Entre los varones 40 por ciento llega con síndrome de eyaculación precoz, 34 con problemas de excitación, que abarcan la disfunción eréctil, y 10 por deseo sexual hipoactivo.

En las mujeres la queja principal es el deseo sexual hipoactivo en 30 por ciento de los casos, trastornos de excitación en 15, y vaginismo en 17. Del total de pacientes que acuden a consulta, 7 por ciento tiene historia de abuso sexual. En las terapias también se abordan problemas de identidad de género, parafilias y problemas relacionados con la aceptación de la orientación sexual, tanto en hombres como en mujeres.

Los más representativos sexólogos de las diferentes asociaciones del país coinciden al afirmar que todos los que padezcan un problema de disfunción sexual busquen ayuda de un profesional que lo diagnostique y lo apoye en su restablecimiento.

Advierten que aunque hay casos en que los padecimientos tienen causas orgánicas (debido a alguna enfermedad u hormona), la mayoría tiene origen sicológico (por historias de vida) o una matriz cultural.

Un claro ejemplo de esto es la eyaculación precoz, explica David Barrios, pues es una disfunción de origen claramente social. "Los hombres se entrenan para el acelere. En la adolescencia son comunes los concursos de ver quién eyacula más rápido, y más adelante desarrollan sus primeros escarceos amorosos en medio del temor de ser encontrados. Todo esto lleva a que en la edad adulta no tengan reflejo del control eyaculatorio, lo que provoca una crisis de la masculinidad y problemas en la relación de pareja."

Otro elemento a tener en cuenta, agrega, es la educación que reciben los varones. Se les enseña a anestesiar su cuerpo mediante mensajes como "no sientas o no llores", por lo que su sexualidad queda totalmente genitalizada.

En el caso de las mujeres el problema es totalmente opuesto: se les convierte en un cuerpo sin genitales. Desde pequeñas a las niñas se les bombardea con mensajes de que es malo desear, que no debe tocarse y no debe sentir. Pero cuando llega a la edad adulta, aparecen problemas de deseo, las anorgasmias y el vaginismo.

Escenarios múltiples y contradictorios

Pese al desolador horizonte, los analistas piden ecuanimidad. En el plano social indican que los escenarios en los que se desarrolla la sexualidad son múltiples y a la vez contradictorios. En muchos campos hay renovación y apertura, pero en otros los obstáculos -casi siempre con propuestas culturales- se multiplican.

El sexoterapeuta David Barrios indica que la mayor parte de la población todavía se apega a guiones muy fijos y estereotipados, cancelando su derecho al gozo. Y cuando se ven obligados a hacerlo, éste se convierte en algo denso y aburrido, que lejos de originar placer produce malestar. De ahí que el médico plantee la necesidad de una educación sexual que fomente el contacto con el cuerpo, la exploración sensorial y el intercambio de emociones, para que la persona empiece a apoderarse de su placer.

Por eso llama a vigilar a los pequeños grupos conservadores, asociados a la derecha, que tratan de ponerle trabas y obstáculos al desarrollo de la educación sexual y a la apertura de la discusión pública.

Alma Aldana también tiene una postura crítica ante el momento actual. "Se habla mucho de sexo, pero lo que prevalece no es la información correcta, sin mitos, prejuicios, homofobia o misoginia, sino textos represivos como los de Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Estos son los que circulan en las secundarias y los que dejan huella".

Por otra parte, recuerda que los hombres siguen sin usar preservativos, que las tasas oficiales de embarazos en jóvenes están maquilladas, y que la mayor parte de los problemas sexuales son originados por la culpa, el miedo y los mitos. Además, apunta que hay un discurso social, en el que el sexo sólo se permite a los jóvenes, a los delgados, a los guapos, lo que deja fuera a la mayor parte de la población.

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