Era casi el paraiso. La puerta de Mexico y el mejor ejemplo de desarrollo. El desierto se transfiguró y llegaron ahí miles en busca de trabajo. La mano de obra barata multiplicó las maquilas y nadie se ocupó en verdad de ofrecer a los recién llegados condiciones de vida medianamente aceptables. Llegó también el narco.
Un ex gobernador de Chihuahua, ahora altísmo funcionario del gobierno foxista, adujo que las mujeres asesinadas no iban precisamente a misa. El ahora gobernador, militante del PRI, ve en las denuncias un elemento distractor para pretender presentar que estamos sumidos en la inseguridad. De esa tierra segura son las fotografías
que presentamos, a propósito del primer aniversario del hallazgo
de ocho cadáveres y en víspera de movilizaciones mayores.
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