Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 16 de diciembre de 2002
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Sociedad y Justicia
Investigación revela que con el envejecimiento las condiciones económicas empeoran

La longevidad de las mexicanas las hace más propensas a morir en pobreza

ALONSO URRUTIA

En México, la vejez acentúa los niveles de pobreza. Las más recientes cifras dan cuenta de que cerca de la mitad de los ancianos mayores de 70 años vive bajo la línea de la pobreza y sólo alrededor de un tercio percibe una pensión fija. La situación se complica para las mujeres, cuya mayor longevidad provoca que sus últimos años de vida sean cada vez en peores condiciones, pues las estadísticas arrojan que sólo 16 por ciento de ellas recibe pensión por viudez y en la zona rural sólo cuatro de cada 100 la percibe.

El análisis de los datos sobre las condiciones de vida de las personas de la tercera edad en México refleja que una vez que se llega a ese rango, el paso de los años solamente provoca que las condiciones económicas sean más difíciles. Si en el grupo de edad entre 60 y 70 años, 38 por ciento de los ancianos vive bajo los niveles de pobreza, esta proporción se eleva hasta 44 por ciento arriba de los 70 años.

El estudio Bienestar de las personas de la tercera edad, realizado por las investigadoras Susan Parker y Rebeca Wong e incluido en la publicación La economía de género en México (financiada por el Banco Mundial), se destaca que si se compara por grupos de edad, proporcionalmente, en la vejez se registran las mayores tasas de pobreza. El análisis enuncia: "los resultados proporcionan evidencia de que los ancianos de más edad se encuentran entre los individuos más pobres de México".

Dada la mayor esperanza de vida de las mujeres, "si ese patrón permanece en México, es probable que surja un tipo de feminización de la pobreza en la tercera edad".

Bajo este panorama y ante el hecho de que recibir algún tipo de pensión reduce en alguna medida la posibilidad de vivir en condiciones de pobreza, una de las conclusiones del análisis es el llamado a buscar esquemas de compensación económica que reduzcan el fenómeno de la pobreza en la tercera edad.

Alrededor de 47 por ciento de las mujeres que han superado los 60 años de edad son viudas, pero según las investigadoras algunos esquemas de vida permiten paliar las condiciones económicas. Es así, que por lo menos una de cada tres mujeres de la terecera edad vive en lo que se denomina hogares extendidos, esto es, con otros familiares.

Un desglose estadístico sobre la pobreza en los hogares da cuenta de que si 27 por ciento de los hogares mexicanos viven por debajo de la línea de la pobreza, esta proporción se eleva en aquellos donde residen una o dos personas de la tercera edad, alcanzando una proporción de 42 por ciento.

El análisis señala que una de las causas que contribuyen con la pobreza en la tercera edad son los sistemas de pensión que existen en México. El beneficio de este esquema varía sensiblemente en el campo y en la ciudad, aun cuando el porcentaje de ancianos que viven de la pensión es muy bajo en general.

Así, 39 por ciento de los hombres de la tercera edad que residen en las ciudades recibe una pensión, mientras que en el campo la cifra baja drásticamente a uno de cada 10.

La mayor posibilidad de tener acceso a un esquema de pensión para los últimos años de vida está asociado con más años de educación y vivir en áreas urbanas, generalmente, en mejores condiciones de vivienda.

Frente a este panorama, la búsqueda del autoempleo o un trabajo asalariado es una forma para compensar la situación económica. Sin embargo, aun en este renglón la proporción entre hombres y mujeres es muy distinta, pues si entre los hombres 60 por ciento logra tener algún tipo de ingreso por esa vía, sólo 17 por ciento de las mujeres lo hace.

Más allá de la dependencia de las pensiones, esto tiene otras implicaciones importantes, particularmente en el acceso a las instituciones de salud.

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