Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 7 de enero de 2003
  Primera y Contraportada
  Editorial
  Opinión
  Correo Ilustrado
  Política
  Economía
  Cultura
  Espectáculos
  CineGuía
  Estados
  Capital
  Mundo
  Sociedad y Justicia
  Deportes
  Lunes en la Ciencia
  Suplementos
  Perfiles
  Fotografía
  Cartones
  Fotos del Día
  Librería   
  La Jornada de Oriente
  La Jornada Morelos
  Correo Electrónico
  Búsquedas 
  >

Política

Marco Rascón

Madero y Fox, apóstoles

En verdad hay parecidos personales y circunstanciales entre Vicente Fox Quesada y Francisco I. Madero, sobre todo en cuanto a los errores que han generado vacíos de poder y gobiernos torpes.

En mayo de 1911 fueron firmados los tratados de Ciudad Juárez; el 11 de junio Madero entró a la ciudad de México, donde fue recibido por más de 500 mil personas, no obstante que la capital tenía una población de 400 mil habitantes. Meses después, febrero de 1913, en el momento en que fue detenido por la guardia de Victoriano Huerta -al que nombró jefe de la plaza para detener a Félix Díaz, quien cañoneaba desde la Ciudadela-, El Apóstol salió al balcón de Palacio Nacional gritando: "šauxilio, están agrediendo al Presidente!", pero ya no había nadie en el Zócalo.

ƑQué pasó en esos años y en estos 18 meses de transición pactada?

Tanto Madero como Fox llegaron a la Presidencia como resultado del agotamiento que sufrió la renovación política en el interior del régimen. Tanto Porfirio Díaz como los sucesivos gobiernos priístas se concibieron como detentores del poder eterno, gracias a que fueron autores de una gran obra material y de transformaciones legitimadas, para el primero, por la Guerra de los Tres Años contra la intervención francesa, y para los segundos, por la Revolución Mexicana.

Al representar expectativas de cambio político por la vía electoral, Madero y Fox fueron catalizadores de muchos intereses regionales que fueron ahogados por el centralismo. Madero pactó con la vieja estructura defendiendo un porfiriato sin don Porfirio. Fox, igualmente, pactó con la vieja oligarquía económica-empresarial-trasnacional un priísmo sin PRI. Sin embargo, los dos recibieron reclamos de porfiristas y priístas: šno haber cumplido las promesas!... de quitarlos del poder.

Francisco I. Madero sólo tuvo un amigo leal: Francisco Villa, a pesar de que lo dejó a merced de las intrigas de Huerta en Chihuahua, cuando ambos combatían el orozquismo. Para ese entonces el zapatismo ya había roto con Madero porque incumplió sus promesas; esto minó su fuerza considerablemente, aun así fue incapaz de establecer nuevas alianzas. En contrapartida, Fox está atado a la guerra de Irak y al futuro sicópata de Bush, quien no lo respeta porque conoce su incondicionalidad.

Tanto a Madero como a Fox los medios se los acaban. A uno por chaparrito, al otro por altote y porque no ha podido con el reducto del viejo régimen priísta, al que desea subordinar con más poder, impunidad y concesiones, como se vio en los casos del impuesto de 12.5 por ciento y la hamponería impune de TV Azteca, conquistando antenas.

Entre 1911 y 1913 la Iglesia católica estuvo sobrepolitizada y se tornó cada vez más corrompida e intrigante, mismo proceso que se ha observado entre 2000 y 2002. En 1913 el Papa fue el primero que felicitó a Victoriano Huerta tras el golpe de Estado; en el caso de Fox, su catolicismo militante y la subordinación de su investidura presidencial al Papa ha otorgado impunidad a la jerarquía local y un poder político no visto desde 1857. Al pactar con el viejo régimen. Madero quiso ahorrar al país una revolución, pero produjo otra más violenta. No llenar las expectativas de cambio y ruptura que se esperaban de Fox en el plano social hace de su gobierno un gran vacío que sigue alimentado las fantasías políticas del priísmo.

Hoy como ayer Fox tiene frente a sí, como Madero, un zapatismo que se aísla. El primero en Morelos, porque nunca estuvo dispuesto a combatir más allá de su territorio y lo hizo por objetivos limitados al Plan de Ayala; el segundo, en Chiapas, está aislado en su lucha contra la globalidad mundial y el simbolismo, y el conflicto y pobreza del campo mexicano no existen o no ameritan su atención.

A Madero y a Fox se les revirtió el fantasma del campo para transformarse en adversario. Ambos le rehuyen, y a pesar de sus orígenes hacendarios y sus ranchos las demandas históricas del sector agropecuario no son sino una afrenta desestabilizadora.

José Vasconcelos alguna vez dijo que Madero sirvió más como apóstol que como político. Dado que a estas alturas Fox se ve agotado y ha demostrado que no es una puerta al cambio, sino más bien un estorbo, Ƒcuantos salvadores de la patria habrá en su entorno que ahora piensan que sería mejor recoger los beneficios de su fracaso y hacerlo un apóstol?

[email protected]

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año