Jornada Semanal, domingo 26  de enero de 2003           núm. 412

MICHELLE SOLANO

.LO PEOR DEL AÑO

Arbitraria como todas las listas de este tipo, lo peor del año lleva una dedicatoria especial: para todos aquellos que con su sentido del humor contribuyen al análisis y reflexión inteligente del teatro mexicano.

El 2002 (capicúa al fin y al cabo) albergó varios sucesos que pueden ser calificados como lo peor. Me he permitido incluir aquí no únicamente puestas en escena, sino sucesos que de alguna manera se reflejan en la actividad y vida teatral del país.

Trilogía amorosa. Si hubo una puesta en escena digna de llevarse las palmas a lo peor del año esa fue, sin duda alguna, Trilogía amorosa, de Salvador Garcini, dirigida por él mismo, con la actuación de un grupo de estudiantes del cea de Televisa y David Ostrosky.

La casa de Bernarda Alba. Un montaje endeble, con una dirección que dependía únicamente de la experiencia en las tablas de las actrices, mismas que se confiaron a su trayectoria y entregaron una de las peores versiones que se han visto de esta obra de García Lorca.

La gaviota. La obsesión por el éxito, el glamour y el reconocimiento manifestado a través de personajes terriblemente infelices, son parte del discurso de La gaviota, de Chéjov, según explicó Ionna Weissberg en algún momento. Completamente de acuerdo; esta misma explicación, al igual que el eslogan (la fama es un delirio de grandeza coelctivo), bien se pueden aplicar al montaje. Tanta soberbia no permitió que se ofreciera una visión interesante de un texto que, de tan manoseado, sólo se antoja ver en una propuesta novedosa.

Bellas atroces. Temerosa, tibia, fallida. Un montaje que a todas luces prefirió irse por el camino fácil. El principal obstáculo se encontraba quizá en la dramaturgia, demasiado complaciente para el tema, monólogos interminables, personajes estereotipados y algunos otros defectos y carencias estuvieron en manos de una dirección que, lejos de resolver, los hizo más evidentes.

El amor desde el punto de vista de Camilo Sesto. Un par de buenas canciones que seguramente estaban inscritas en la memoria colectiva del público (mmm, golpe bajo) producción, buen teatro, tres actores que trabajaron bien, buena iluminación, una propuesta escenográfica muy interesante y una gran pregunta: ¿y la dramaturgia?

LOS TEATROS

Los de sogem insisten con una programación que nomás no le llama la atención al público. La de siempre: "los teatros son muy fríos y no hay quien los caliente". Señores, hay muchas propuestas de dramaturgos y directores que están a la espera y a la búsqueda de una oportunidad (por cierto, no gratis), algunos de ellos egresados de la propia escuela de la sogem, y de otras escuelas o provenientes de distintos estados de la República Si necesitan una mano: ahí está ya la 2a. invasión excéntrica, en el Centro Cultural Helénico (que sí hace su chamba) o de plano, una hojeadita a Paso de Gato, ¿no?

Como bien dijo Rubén Ortiz en Paso de Gato, "el teatro vivo sigue siendo el mejor argumento contra la prisa mortal". Es indignante que las políticas culturales del país y del "gobierno del cambio" (es un error de apreciación, compañeros. Dijeron gobierno del cambio, sí, pero no del cambio para mejorar, eso ya se lo atribuímos después porque nuestra lógica chata, idealista y hambrienta, así nos lo dictó) no contemplen la resolución de un tema tan importante como los teatros del imss. Acuerdos leoninos, comodatarios que firman, otros que se retiran del programa y entregan los teatros, y la solución no llega.

La Muestra Nacional de Teatro en Xalapa: "Al menos hasta la mitad de su transcurso, esta xxiii Muestra Nacional de Teatro no ofreció montajes particularmente destacados y sigue latente en todos los asistentes la misma pregunta que desde hace años no parece encontrar una respuesta: ¿Por qué la mayoría del teatro de la provincia está tan atrás?" Así terminó Ximena Escalante su reseña de la mnt, el pasado 5 de diciembre del 2002, en el suplemento Primera Fila del periódico Reforma.

Este tipo de preguntas y comentarios son causa y consecuencia del centralismo que tanto daño ha provocado al teatro y a la gente de teatro del interior del país. Ahora pregunto yo: ¿Tan atrás de qué, o quiénes? ¿El del df está muy adelante? ¿Por qué? ¿Porque debido a razones que no nos tocó elegir, el número de habitantes de esta ciudad obliga a que por estadística y probabilidad un mayor número de espectadores acudan a ver las obras? ¿Porque aquí es donde logran destacar los dramaturgos, los directores y los actores?

Hay muchos retos en materia teatral, no sólo para 2003, sino para muchos años venideros, pero uno de los principales es erradicar a ese gran elefante blanco llamado centralismo.