Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 10 de febrero de 2003
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Economía

León Bendesky

Hombres en guerra

El terreno ya está dispuesto para la guerra. Una nueva resolución de Naciones Unidas será bienvenida, dijo el presidente George W. Bush, siempre y cuando sea favorable al ataque contra Irak y sea de aplicación inmediata. Esto quiere decir que es totalmente irrelevante; en todo caso lo único que haría es darle un tinte de legitimidad. Hasta ahí la diplomacia, hasta ahí alguna noción sobrante del balance del poder y, también, la relevancia de la organización que preside el señor Annan. La avidez por la guerra que existe en Washington está haciendo que los dos extremos que se enfrentan tiendan a parecerse, interesante paradoja social que no debería perderse de vista, sobre todo cuando para vengar a las víctimas del terrorismo, a los muertos inocentes de la Torres Gemelas, del Pentágono y del avión caído en Pennsylvania, se harán caer miles de bombas sobre la población iraquí, oprimida por el régimen de Hussein.

Lo que vamos a presenciar en las próximas semanas será, una vez más, la muerte y la destrucción. Powell ha pasado de lleno a una postura beligerante, propia de su oficio de soldado, y ha hecho uso de fotos y diagramas que no fueron suficientes para convencer del inminente peligro que enfrenta la humanidad. Nunca segundas partes fueron buenas, y la efectividad de la escena de Adlai Stevenson durante la crisis de los misiles en Cuba en la década de 1960 no fue superada. Para Rumsfeld, la guerra durará seis días o seis semanas, pero no seis meses. Pues sí, por lo que se alcanza a ver en las breves escenas televisivas y los reportajes periodísticos sobre las condiciones sociales en Irak, no parece factible que resista demasiado tiempo al ímpetu que el joven Bush está poniendo en esta empresa frente al que puso el viejo Bush.

Pero la duración de la batalla no es el problema, sino las cuentas que se harán de ella y la posible difusión del conflicto en la región del Medio Oriente y más allá. Es difícil pensar que todo esto no hará sino exacerbar las tensiones y que, en cambio, se podrán contener conforme a los planes y la visión que hay en Washington. Así que el problema será lo que viene después. La señora Rice, asesora principal en cuestiones internacionales, ha dicho con candor que el gobierno de Hussein será sustituido por otro que será monitoreado desde Washington, y sólo podemos imaginarnos que será una manifestación plena de la libertad del pueblo iraquí. Y no sólo allá, pues habrá que preocuparse en general por lo que quede de las libertades tal como serán redefinidas, esas sí, en todas partes.

Lo que viene después será también la reconstrucción del mercado petrolero para imponer un orden en la producción y los precios para contrarrestar las fuerzas recesivas y la inestabilidad en las economías más grandes. Lo que viene es el impulso al negocio de un sector clave en la economía estadunidense en el cual, como se ha señalado dentro y fuera, el actual gobierno tiene todas las conexiones y los intereses. La disposición de los gobiernos de la mayor parte de los países aliados en esta guerra es llamativa; en ella deben pesar las alianzas de poder y las ventajas económicas que esperan. Los ojos de muchos políticos que gobiernan brillan y las bocas se llenan de espuma ante la inminencia de la guerra. Eso es lo que vemos: demócratas de distintos sellos y convicciones diversas demasiado cerca de los tiranos a los que combaten.

Nos estamos disponiendo para ver otra producción televisiva como la de hace poco más de una década en el mismo escenario, con muchos actores principales y de reparto, que son los mismos de entonces. Las cadenas globales ya preparan esa producción para nosotros. ƑRecuerdan al Ministerio de la Verdad de Orwell con una de sus celebres consignas: "La guerra es la paz"?

En 1942 Ernest Hemingway publicó Hombres en guerra, en cuya introducción escribió lo siguiente: "Este libro no le dirá cómo morir. Algunos porristas de la guerra pueden siempre disponer de un panfleto que cuente sobre la mejor manera de pasar al final por ese pequeño, pero necesario negocio". El contexto de esta cita se asentaba en un entorno histórico distinto: la guerra total en contra del fascismo, pero en todo caso sigue teniendo valor hoy, después de lo que se ha visto recientemente en la propia Europa, en la ex Yugoslavia, por ejemplo, y ahora otra vez en Irak. Decía que no debe olvidarse nunca por lo que se pelea, de modo de no caer en los mismos vicios que se repudian. Pero en el caso que nos ocupa parece haber demasiadas cosas en juego que no necesariamente embonan para crear una visión clara del por qué de la guerra. Parafraseando a Hemingway se debe estar consciente de que se puede luchar una guerra contra la tiranía sin convertirse en un tirano sólo si no se sostienen los propios errores políticos y militares que luego se tratan de cubrir. El caso de los que hoy se oponen a la guerra en muchas partes del mundo está precisamente sustentado en la enorme sospecha acerca de cuáles son las motivaciones y los métodos de los políticos que la alientan y cómo utilizarán sus victorias.

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