Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 20 de marzo de 2003
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Mundo

Robin Cook

Gran Bretaña no debió ir a la guerra

Texto íntegro del discurso de renuncia al cargo de ministro de relaciones parlamentarias pronunciado en la Cámara de los Comunes, que ganó aplausos de algunos miembros ordinarios, en escenas sin precedente en ese cuerpo parlamentario británico.

Es la primera vez en 20 años que me dirijo a esta cámara desde las curules de los miembros ordinarios. Debo confesar que había olvidado cuánto mejor es la vista desde aquí.

Ninguno de estos 20 años ha sido más disfrutable o más satisfactorio que los últimos dos, en los que he tenido el inmenso privilegio de servir como líder de este cuerpo parlamentario, lo cual fue mucho más disfrutable aún, señor presidente de la cámara, por la oportunidad de colaborar estrechamente con usted.

Frecuentemente me fue necesario, como líder de la cámara, rechazar de palabra acusaciones de que una declaración había sido precedida por una entrevista de prensa.

En esta ocasión puedo decir con absoluta confianza que no he concedido ninguna entrevista de prensa antes de esta declaración.

He escogido dirigirme primero a esta cámara sobre las razones por las cuales no puedo apoyar una guerra que no cuenta con consenso internacional ni con respaldo nacional.

Apoyo a Blair

El actual primer ministro es el líder más exitoso del Partido Laborista que he conocido. Espero que continúe siendo líder de nuestro partido y que continúe siendo exitoso. No abrigo simpatía alguna hacia los que quieren utilizar esta crisis para desplazarlo, y no les daré ningún respaldo.

Aplaudo los heroicos esfuerzos que el primer ministro ha hecho para tratar de asegurar una segunda resolución. No creo que nadie hubiera podido realizar un mejor trabajo que el secretario del exterior para ganar apoyo a una segunda resolución en el Consejo de Seguridad.

Sin embargo, la mera intensidad de esos esfuerzos subraya cuán importante era obtener éxito.

Ahora que esos esfuerzos han fracasado, no podemos hacer como si lograr una segunda resolución careciera de importancia.

ƑIntransigencia de Francia?

A Francia le ha tocado en días recientes recibir cubetadas de comentarios.

No es Francia la única que desea más tiempo para inspecciones. Alemania quiere más tiempo para inspecciones; Rusia quiere más tiempo para inspecciones. De hecho, en ningún momento hemos reunido ni siquiera el mínimo necesario de firmas para lograr una segunda resolución.

Nos engañamos si creemos que el grado de hostilidad internacional es sólo obra del presidente Chirac.

La realidad es que se pide a Gran Bretaña embarcarse en una guerra que no ha logrado consenso en ninguno de los organismos internacionales de los cuales somos socios importantes: ni en la OTAN, ni en la Unión Europea ni, ahora, en el Consejo de Seguridad.

Terminar en semejante debilidad diplomática es un serio revés.

Hace sólo un año, nosotros y Estados Unidos formábamos parte de una coalición contra el terrorismo que era más amplia y diversa de lo que hubiéramos imaginado posible.

"Alto precio"

La historia se asombrará de los errores de cálculo diplomático que condujeron con tanta rapidez al desmantelamiento de tan poderosa coalición.

Estados Unidos puede darse el lujo de ir solo a la guerra, pero Gran Bretaña no es una superpotencia.

Nuestros intereses están mejor protegidos no por una acción unilateral, sino por un acuerdo multilateral y por un orden mundial gobernado por normas.

Esta noche, sin embargo, las asociaciones internacionales más importantes para nosotros se han debilitado: la Unión Europea se ha dividido, el Consejo de Seguridad se encuentra atascado.

Estas son bajas formidables en una guerra en la cual aún no se dispara un solo tiro.

He escuchado algunos paralelismos entre la acción militar en estas circunstancias y la que llevamos a cabo en Kosovo. No hubo dudas en cuanto al apoyo multilateral que recibimos para nuestra acción en Kosovo.

Fue apoyada por la OTAN, fue apoyada por la Unión Europea, fue apoyada por cada uno de los siete países vecinosbritain_antiwar_dmf de la región. Francia y Alemania fueron nuestros aliados activos.

Precisamente porque no tenemos nada de ese apoyo en este caso era aún más importante lograr el acuerdo del Consejo de Seguridad, como última esperanza de demostrar un consenso internacional.

Dudas del pueblo

El fundamento legal de nuestra acción en Kosovo era la necesidad de responder a una acuciante crisis humanitaria.

Nuestra dificultad en lograr apoyo en esta ocasión radica en que ni la comunidad internacional ni el pueblo británico están convencidos de que exista una razón acuciante para emprender esta acción militar en Irak.

El umbral de la guerra siempre debe ser alto.

Ninguno de nosotros puede predecir la cuota mortal de civiles que cobrará el próximo bombardeo de Irak, pero la advertencia estadunidense de una campaña de bombardeos que "estremecerá y asombrará" señala que probablemente las bajas se contarán al menos por miles.

Confío en que hombres y mujeres del ejército británico enfrenten la prueba con profesionalismo y valor. Espero que todos vuelvan a la patria.

Espero que Saddam, incluso en esta hora, salga de Bagdad y evite la guerra, pero es falso argumentar que sólo los que están a favor de la guerra apoyan a nuestras tropas.

Es enteramente legítimo apoyar a nuestras tropas al mismo tiempo que se busca una alternativa al conflicto que las pondrá en riesgo.

Tampoco es justo acusar a quienes queremos más tiempo para inspecciones de no tener una estrategia alternativa.

Durante mis años de secretario del exterior fui responsable en parte de la estrategia internacional de contención.

Durante la década pasada esa estrategia destruyó más armas que la guerra del Golfo, desmanteló el programa de armamento nuclear de Irak y detuvo los programas de misiles de mediano y largo alcance de Saddam.

La potencia militar iraquí es ahora de menos de la mitad de la existente en la época de la guerra del Golfo.

Amenaza en entredicho

Irónicamente, si podemos considerar la invasión de Irak es sólo porque sus fuerzas militares son tan débiles. Algunos partidarios del conflicto aseguran que las fuerzas de Saddam son tan débiles, tan desmoralizadas y tan mal equipadas, que la guerra habrá terminado en unos días.

No podemos basar nuestra estrategia militar en la presunción de que Saddam es débil y al mismo tiempo justificar la acción preventiva con el argumento de que es una amenaza.

Irak probablemente no cuenta con armas de destrucción masiva en el sentido comúnmente entendido del término, es decir, un artefacto capaz de ser dirigido contra un blanco urbano estratégico.

Probablemente aún cuente con toxinas biológicas y municiones químicas para uso en el campo de batalla, pero las ha tenido desde la década de 1980, cuando compañías estadunidenses le vendieron a Saddam agentes de ántrax y luego el gobierno británico autorizó fábricas de armas químicas y municiones.

ƑPor qué es tan urgente ahora emprender una acción bélica para desmantelar una capacidad militar que ha estado allí 20 años, y que contribuimos a crear?

ƑPor qué es necesario recurrir a la guerra esta semana, cuando la ambición de Saddam de completar su programa de armamento está bloqueada por la presencia de los inspectores de la ONU?

Desacato israelí

Hace sólo un par de semanas, Hans Blix informó al Consejo de Seguridad que las tareas esenciales de desarme que faltan podrían completarse en unos meses.

He oído decir que Irak tuvo no meses, sino 12 años para completar el desarme, y que nuestra paciencia se ha agotado.

Sin embargo, han pasado más de 30 años desde que la resolución 242 ordenaba a Israel retirarse de los territorios ocupados.

No expresamos la misma impaciencia respecto de la persistente negativa de Israel a cumplir esa orden.

Saludo la intensa dedicación personal que el primer ministro ha dado a la paz en Medio Oriente, pero el papel positivo de Gran Bretaña en esa región no desagravia el fuerte sentido de injusticia que existe en todo el mundo árabe ante lo que ve como una vara de medir para los aliados estadunidenses y otra para los demás.

Tampoco contribuye a nuestra credibilidad la impresión de que nuestros socios de Washington están menos interesados en el desarme que en el cambio de régimen en Irak.

Eso explica por qué cualquier evidencia de que los inspectores logran algún avance no es recibida en Washington con satisfacción, sino con consternación: reduce los argumentos en favor de una guerra.

Diferencias presidenciales

Lo que ha venido a inquietarme más en las semanas recientes es la sospecha de que si los votos en Florida hubieran caído del otro lado y Al Gore hubiera resultado electo, no estaríamos ahora a punto de comprometer a las tropas británicas.

Mientras más he prestado mis servicios en este lugar, mayor respeto he sentido por el buen juicio y la sabiduría colectiva del pueblo británico.

Respecto de Irak, creo que el sentir del pueblo británico es inequívoco. No duda que Saddam sea un dictador brutal, pero no está convencido de que represente un peligro claro y actual para Gran Bretaña.

Quiere que se dé una oportunidad a la inspección, y sospecha que está siendo empujado demasiado aprisa hacia el conflicto por un gobierno estadunidense que tiene sus propias prioridades.

Por encima de todo, se siente perturbado de que Gran Bretaña se embarque en una aventura militar de manera aislada, sin una coalición internacional más amplia y en contra de la hostilidad de muchos de nuestros aliados tradicionales.

Desde el principio de la crisis actual he insistido, como líder de la cámara, en el derecho de este cuerpo legislativo a decidir por votación si Gran Bretaña debe ir a la guerra.

Ha sido un tema favorito de los comentaristas que esta cámara ya no ocupa un lugar preponderante en la política británica. Para demostrar que están equivocados, nada sería mejor que si esta cámara prohibiera la participación de tropas británicas en una guerra que no cuenta con consenso internacional ni con apoyo nacional.

Me propongo unirme mañana en la noche a quienes voten en contra de una acción militar en este momento. Por esa razón, y sólo por ella, sintiendo un gran peso en el corazón, renuncio a este gobierno.

Traducción: Jorge Anaya

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