Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Miércoles 26 de marzo de 2003
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Mundo

Los iraquíes, desafiantes pese a los bombardeos de saturación de los B-52

En peligro, la suerte del general Franks si la victoria se tarda

"No nos gusta Hussein, pero luchamos por nuestro país, como los rusos con Stalin": empresario

Pide Bagdad un boicot petrolero de países árabes contra EU y GB, y retirar a sus embajadores

ROBERT FISK ENVIADO ESPECIAL DE THE INDEPENDENT

Bagdad, 25 de marzo. Durante to-da la noche se escucharon los bombardeos de saturación de los B-52. Era un prolongado y sordo estruendo que duraba varios minutos. Los objetivos -presumiblemente guardias republicanas- deben haber es-tado a unos 48 kilómetros de distancia, pero cada vez que el ominoso y oscuro sonido comenzaba, la presión del aire cambiaba en la pequeña habitación en la que me hospedo, cerca del río Tigris. Puse unas flores en un jarrón cerca de la ventana y el agua se agitó levemente durante to-da la noche por las vibraciones de la tierra y el aire. "Que Dios haya salvado a esa gente", pensaba yo.

"Si tenemos a nuestros soldados en el frente -nos había dicho hoy el viceprimer ministro, Tarek Aziz, ho-ras antes- no los íbamos a tener a todos formados para que les dispararan, Ƒverdad?" Todos nos reímos por este chiste. Pero durante los ataques yo ya no me reía. De seguro la guardia pretoriana de Saddam no se encontraba sentada en el desierto mientras la bombardeaban a bordo de tanques avanzando, con los soldados a plena vista. Entonces, Ƒa qué le estaban apuntando los B-52?

De vez en cuando me asomaba por la ventana. A lo lejos, en dirección al suroeste, se podía ver un pálido y peligroso resplandor rojo, durante un segundo, o cinco. A ve-ces este resplandor se extendía hasta cubrir una superficie de unos 40 metros cuadrados, y de pronto se evaporaba; su penumbra se convertía nuevamente en oscuridad. Los marines de avanzada se encontraban a sólo 96 kilómetros de Bagdad, informó la BBC en las primeras ho-ras de hoy. A mí me parecía creíble.

Drama terrible

Las largas horas de oscuridad son difíciles para los iraquíes. Juegan a las cartas. Duermen cuando el silencio entre los bombardeos se los permite. Por las noches leo una biografía de Tomás Moro que me parece cada vez más peligrosamente apropiada, en medio de este drama terrible. A sólo unos metros de mi habitación hay una inmensa estatua de Saddam Hussein, que con el brazo derecho en alto saluda a su pueblomdf34305 fantasmal; la mano izquierda está firmemente en su costado, como si estuviera en un desfile.

El joven Tomás Moro habría comprendido su significado, pues nos dice que un tirano es un hombre que no le concede libertad a su pueblo y a quien, "inflado en su orgullo, lo mueve el deseo de poder, la codicia y lo provoca la sed de fama".

Aun así, la mañana de hoy, a 32 kilómetros de Bagdad, los iraquíes promedio se expresaron en los mismos términos de George W. Bush, en momentos en que no nos acompañaban los "guardaespaldas" que siguen cada uno de nuestros pasos.

Yo me encontraba en el lugar que pronto podría convertirse en el principal frente de Bagdad, tal vez a 16 kilómetros del lugar que esta noche bombardeaban los B-52 y a 48 kilómetros de los marines estadunidenses más próximos. A mis espaldas, nubarrones de humo negro cubrían el cielo, provenientes de los pozos petroleros en llamas. Una feroz tormenta de arena nos arrojaba polvo a la cara y daba al cielo un color na-ranja oscuro y sanguinolento. El suelo temblaba levemente a medida que se aproximaban los B-52.

Un ejecutivo iraquí tiene sus oficinas cerca de ese lugar y quería ex-plicar lo minúscula que es la victoria que los estadunidenses están proclamando: "A lo largo de la historia, Irak ha sido llamada Mesopotamia, que significa 'tierra entre dos ríos'. Así que si no te encuentras entre dos ríos, significa que no estás en Irak. El general Franks sabe esto".

Desgraciadamente para este hombre de negocios, en el momento en que hablábamos los marines estadunidenses cruzaban el Eufrates, bajo fuego, en Nasiriya, mientras mujeres y niños abandonaban sus hogares bajo los puentes. Aun así, para la noche del martes sólo unos 50 tanques estadunidenses habían logrado llegar a la ribera oeste y ya estaban en "Mesopotamia". Esto no arruinó el entusiasmo de este hombre.

"ƑSe imagina usted el efecto que tendría para los árabes si Irak logra salir intacto de esta guerra?", me preguntó. "Le tomó sólo cinco días a Israel derrotar a todos los árabes en 1967. Los iraquíes llevamos cin-co días combatiendo a los estadunidenses todopoderosos y todavía conservamos todas nuestras ciudades y no nos rendimos. Y sólo imagínese qué pasaría si Irak se rindiera. ƑCómo podría la dirigencia siria rechazar las exigencias de Israel? ƑQué posibilidad les quedaría a los palestinos de negociar un acuerdo de paz justo con los israelíes? Si a los estadunidenses no les importa que los palestinos logren un acuerdo justo, Ƒpor qué querrían dar un acuerdo justo a los iraquíes?"

El que hablaba no era un miembro del partido Baaz. Tenía títulos otorgados por universidades británicas.

Un colega suyo tenía un punto de vista aún más convincente. "Nuestros soldados saben que no obtendrán un acuerdo justo de los estadunidenses", dijo. "Es importante que estén conscientes de ello. Puede ser que no nos guste nuestro régimen. Pero luchamos por nuestro país. A los rusos no les gustaba Stalin, pero pelearon bajo sus órdenes contra los invasores alemanes. Tenemos una larga historia de estar luchando contra los poderes coloniales, especialmente los británicos. Ustedes aseguran que vienen a 'liberarnos'. Pero no entienden nada. Lo que está ocurriendo es que estamos comenzando una guerra de liberación contra los estadunidenses y los británicos".

Otro hombre de negocios quería hablar sobre Saddam: "Lo que nos importa a los árabes es la dignidad. La mitad de Los siete pilares de la sabiduría, de Lawrence, habla de la dignidad árabe. Hay razones históricas por las que, en nuestras tierras, el populismo ha triunfado sobre la democracia. Saddam nos ha dado una sociedad segura. Estoy seguro siempre y cuando no confronte al régimen. Saddam puede ser muy se-vero con los disidentes políticos, pero también lo es con los criminales o con cualquiera que nos agreda, incluidos los estadunidenses".

El silencio de la ONU

El vicepresidente Taha Yassin Ra-madan fue más retórico. Habló de "la pérfida agresión e invasión" y exigió que los estados árabes declaren un boicot petrolero contra Estados Unidos y Gran Bretaña, o que al menos retiren a sus embajadores de sus representaciones en Washington y Londres. šQué esperanzas!

Mohamed Saleh, ministro de Co-mercio, acusó al secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, de plegarse a las presiones estadunidenses para impedir que navíos que transportan víveres y medicamentes del programa Petróleo por Alimentos desembarquen en Irak.

"No necesitamos asistencia humanitaria", anunció Saleh, quien insistió en que Bagdad está enviando diariamente a Basora 20 camiones cargados de harina. Afirmó también que el fuego enemigo ya incendió una bodega de harina en esa ciudad.

Pero había otras versiones provenientes del sur que preocupaban a los iraquíes. Por ejemplo, Ƒcómo fue que cien iraquíes que estaban desplegados a lo largo de 16 kilómetros de la carretera hacia el norte con di-rección a Nasiriya resultaron muertos? Un corresponsal francés describió el olor de carne quemada cuando pasó por ahí, y añadió que no se sabía si los cadáveres eran de soldados o civiles. ƑQué le pasó a estos muertos?, se preguntan los iraquíes. Casi todas las guerras en Medio Oriente terminan en matanzas, es una espantosa rutina que pesa enormemente en la mente de todos.

Al anochecer de hoy la presión del aire cambió nuevamente cuando re-gresaron los B-52. Cuando volví a Bagdad me hice de algunas manzanas y plátanos que devoré frente a la ventana de mi habitación. Volveré a mi lectura de Tomás Moro. Pero me persigue una extraña idea. Si esta guerra continúa para cuando yo llegue al final del libro, si los bombardeos y ataques aéreos persisten para cuando a Moro le corten la cabeza, será muy probable que también rue-de la del general Tommy Franks.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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