Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Sábado 5 de abril de 2003
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Cultura
REPORTAJE/LAS POSIBILIDADES ARTISTICAS DEL CRISTAL

Buscan nuevo auge de oficios y artes que subsisten en el Centro Histórico

Diálogo entre una técnica ancestral y la visión contemporánea del diseño

El programa Oficios y Artesanos se inició hace unas semanas en la fábrica de vidrio soplado Carretones, la más antigua de la ciudad, la primera fundada por mexicanos y una de las más reconocidas del país

ANGEL VARGAS

En comunión con el fuego, el vidrio es capaz de dar vida a los más grandes prodigios. Merced a la mano artista puede ser transformado, por ejemplo, en sueños, en alguna fantasía o un sentimiento. Su nobleza es tanta que, desde hace varios siglos, también ha sido materia prima de diversos objetos de utilidad para el ser humano. Muestra de ello son algunos utensilios de cocina como vasos, platos y jarras.

Sabedoras de tales virtudes, las diseñadoras mexicanas Valeria Florescano Moreno y Rosa Orozco Grönlund emprendieron un proyecto que tiene como principal protagonista a ese traslúcido material y en el que lo artesanal y lo artístico entablan un diálogo directo y sin prejuicios.

Se trata de la exposición Vidrio reciclado y diseño, la cual será presentada hoy por única ocasión, de 12 a 15 horas, en Isabel La Católica 12, Centro Histórico.

La muestra incluye ocho series de piezas, cuatro elaboradas por Valeria Florescano y otras tantas por Rosa Orozco, en las que las creadoras exploran las infinitas posibilidades estéticas del cristal tanto en el aspecto estrictamente artístico, con obras sobre todo de naturaleza abstracta, como en el funcional, mediante atractivos objetos de uso cotidiano en innovadores diseños.

Este proyecto creativo, sin embargo, está circunscrito a uno de mayor envergadura de índole social, mediante el que la Fundación del Centro Histórico, AC, pretende dar nuevo auge a diversos oficios y trabajos artesanales que ancestralmente han tenido cabida en el primer cuadro de la ciudad de México.

Reactivar oficios y artesanías

De acuerdo con la historiadora Alejandra Moreno Toscano, integrante de dicha fundación e impulsora de la iniciativa, el programa de rescate del Centro Histórico sería incompleto si sólo se atiende el aspecto de su infraestructura, es decir, la remodelación de edificios e inmuebles.

En su opinión, resulta imprescindible, asimismo, reactivar el aspecto humano para preservar y reforzar los valores y dinámicas culturales que han caracterizado a la zona, en otras palabras, el patrimonio intangible allí existente.

''Estamos en una coyuntura mundial en la que el valor de lo local y su vinculación con los mercados del mundo debe tener una cuota de originalidad propia del país. Y eso es lo que estamos tratando, que no se mueran aspectos como los oficios y las artesanías, porque, de otra manera, irremediablemente nos volveremos consumidores de modas externas", agrega la especialista.

''El Centro Histórico debe tener una dinámica que atraiga la mirada de los habitantes de la ciudad y del país, y al mismo tiempo recuperar su identidad, para que también sea identificado en el resto del mundo. Todas las ciudades del orbe trabajan en lo mismo, en reactivar su identidad y generalidad. Eso sustenta este proyecto, cuyo fin primordial es evitar que se rompa la tradición".

Moreno Toscano es consciente de la imposibilidad de las sociedades contemporáneas para mantenerse ajenas a la influencia e injerencia de otras culturas y, por ende, al peligro de la pérdida irrecuperable de las raíces.

De allí que enfatice la urgencia de que la sociedad mexicana reconozca y aprenda que ''la cultura también se transmite por localizaciones y lugares, y uno de estos por excelencia es el Centro Histórico, que está compuesto por diferentes unidades", entre ellas gremios, fábricas, talleres, establecimientos comerciales, escuelas y oficinas.

Invitación a artistas

Por esa razón, el proyecto emprendido por la Fundación del Centro Histórico, AC, contempla entre sus puntos principales la recuperación de diferentes prácticas culturales y económicas de la zona, mediante el programa Oficios y Artesanos, el cual está vinculado a otros planes de tipo educativo y social.

''Además de elevar el nivel de vida de las personas que viven o trabajan en la zona, la idea es que se conozcan o se vuelvan a apreciar los diferentes oficios o formas de trabajo artesanal que han existido en el Centro. También, que los productos derivados de esas actividades pasen a otro espacio de mercado. Para ello, se ha invitado a varios artistas plásticos que trabajarán de manera conjunta con artesanos.

''La idea es que esa interacción sea provechosa para ambas partes: que los artistas aprendan técnicas diferentes y manejo de otros materiales y los artesanos nuevas posibilidades en cuanto al diseño de sus obras", explica Moreno Toscano.

Más allá del ámbito comercial

El programa Oficios y Artesanos se inició hace unas semanas en la fábrica de vidrio soplado Carretones, la más antigua de la ciudad y una de las más reconocidas del país. Fue allí donde Valeria Florescano Moreno y Rosa Orozco Grönlund concibieron las obras de la exposición Vidrio reciclado y diseño, con la participación directa de los artesanos del establecimiento.

La elección de dicha empresa, según la historiadora, se debió a que constituye un claro ejemplo de cómo el tiempo y la influencia de otras culturas terminan por relegar aspectos y sitios que otrora tuvieron gran importancia y tradición.

Otro punto determinante fue la vocación artística del lugar y su apertura a otras propuestas ajenas al ámbito comercial.

La fábrica de vidrio soplado Carretones no sólo es una de las pocas que en su género todavía existen en la ciudad de México y el resto de la República, sino que en ella recae el dato anecdótico de ser la primera que fue fundada en el país por mexicanos, por don Camilo Avalos Razo y su esposa Ursula, en 1889.

Ubicada desde entonces en el número 5 de la calle de Carretones en el Centro Histórico, próxima a La Merced, los esfuerzos de esta factoría se han orientado desde su inicio en aprender los principales secretos del arte del soplado, estudiando con todo detalle las formas, cualidades y colores del vidrio, material obtenido del reciclaje.

Los diseños y la excelencia de los trabajos desarrollados en sus talleres, permitieron que en los años sesenta las salas de exhibición del Palacio de Bellas Artes dieran cabida a un sinnúmero de piezas creadas por las manos de los artífices de ese fábrica.

De forma paralela, en aquellos años la empresa comenzó a exportar a Estados Unidos, Europa, Australia y Centroamérica, así como a participar en concursos internacionales que la hicieron acreedora de diversos premios y reconocimientos.

Edificio construido ex profeso

Según cuenta la historiadora Angeles González Gamio, en un artículo publicado en este diario (La Jornada, 9/11/97), la fama de Carretones se debe en mucho a los gemelos Francisco y Camilo Avalos, hijos de los fundadores, siendo el último determinante en la confección de los modelos y diseños que han distinguido a la fábrica, debido a sus estudios de dibujo cursados en la Academia de San Carlos.

''En 1946 entró al relevo la tercera generación: Francisco y Estela, hijos de los gemelos, quienes se dedicaron a aprender los secretos del soplado, mediante el estudio a detalle de las formas, las cualidades y los colores del vidrio (...) En 1989 los dueños tuvieron problemas de salud, lo que se reflejó en la fábrica con fallas en la producción y ventas, cerrando sus puertas en 1990", apunta González Gamio.

''Afortunadamente aparecieron las emprendedoras hermanas María Luisa y Lydia Vázquez, quienes adquirieron la empresa en 1991, instrumentando cambios trascendentes como la utilización de gas en lugar del tradicional combustible contaminante; asimismo mejoraron las condiciones de trabajo; esto se ha reflejado en piezas de vidrio maravillosas que expresan arte, ingenio y destreza."

Un tesoro inherente a la fábrica de Carretones es el edificio que la alberga, construido ex profeso en el siglo pasado. Se trata de una casona art decó, con detalles art noveau, que se mantiene en los emplomados de las ventanas.

Valores y técnicas por explorar

Para Valeria Florescano y Rosa Orozco, el programa Artes y Oficios es relevante no sólo en términos de rescate cultural e histórico, sino también por propiciar opciones nuevas de conocimiento para artistas y artesanos.

''Permite la oportunidad de incursionar en un espacio del México de antaño, pero con la visión y la conciencia de nuestro tiempo. La exposición se apega al objetivo de la Fundación del Centro Histórico por rescatar y dar nueva vida a la zona", señala Valeria Florescano.

''La idea fue poner a dialogar la técnica ancestral de los sopladores de vidrio con la visión contemporánea del diseño, del arte, como lo hizo el arquitecto Luis Barragán, quien también aprovechó este tipo de material y realizó algunos trabajos. De esa manera los artistas podemos aprender más en cuanto a técnicas y manejo de material y los artesanos en conceptos y diseños que mejoren la calidad de su trabajo y a la vez los hagan más competitivos."

Agrega Rosa Orozco: ''En la artesanía, el arte aún puede encontrar múltiples valores y técnicas por explorar y explotar".

En opinión de las diseñadoras, una de las cualidades que le ha permitido tan larga vida a la fábrica de Carretones es que ''siempre ha tenido muy en cuenta la creación artística. Por 1947 estuvo por cerrar sus puertas, y los propietarios hicieron el esfuerzo de coordinar el trabajo de sus vidrieros con algunos diseños con influencia, por ejemplo, de la escuela veneciana. Así surgió la famosísima flor de vidrio que hasta hace unos 20 años se regalaba a toda persona que venía a este lugar".

Cada una de las piezas elaboradas por ambas artistas y que integran Vidrio reciclado y diseño, siguió el proceso ancestral que aún mantienen vigente los 40 oficiantes que laboran en esa empresa.

Este proceso comienza con la fundición del vidrio en tres de los seis hornos de la factoría, a mil 200 grados Celsius de temperatura, y concluye con el templado de las piezas, en un horno a 300 grados Celsius, en el que han permanecido durante tres días.

Participa desde el aparazonador, quien prueba el estado de la masa fundida con la caña de soplar (un tubo de hierro de metro y medio de longitud con boquilla en un extremo) y da forma al objeto, hasta el maestro acabador, quien ocupa la cúspide de la jerarquía artesanal y se encarga de detallar las frágiles piezas.

Para ese acto mágico de transformación, en el cual cada obra es única, se requiere además la asistencia de varios ayudantes, generalmente aprendices del oficio.

Hurgar en las raíces de México

''Realizar este proyecto -coinciden Valeria Florescano y Rosa Orozco- fue como escarbar en las raíces de México y en la historia personal de los artesanos con los que trabajamos. El vidrio, advertimos, es un elemento muy 'adictivo' y como oficio representa una tradición familiar: los abuelos se los enseñaron a los hijos y estos a los nietos. Es un trabajo que no tiene límites y con el que uno puede materializar sueños, pensamientos y sentimientos".

Por el uso del plástico y de otro tipo de materiales, así como la producción industrial, podría suponerse que la fabricación de objetos de vidrio soplado es una actividad condenada a la desaparición. Sin embargo, Lydia Vázquez Castrellón, una de las copropietarias de Carretones, está convencida de la gran vigencia de este tipo de empresas y de oficio, a los que augura larga vida.

''No se trata de mercancías, sino de obras, artesanías que traen consigo un pedacito del corazón y el alma de cada uno de los que participaron en su creación", rubrica la empresaria.

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