Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Jueves 10 de abril de 2003
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Cultura

Permaneció cerrada durante una década por obras de recimentación

La Capilla de la Emperatriz reabre sus puertas en Palacio Nacional

Resguarda desde 1928 la biblioteca de Hacienda, señala Rosa María Gasca

Los jueves realizan allí el ciclo De la real hacienda a la hacienda pública contemporánea

MERRY MAC MASTERS

Después de permanecer cerrada durante una década por obras de recimentación, reabre sus puertas la llamada Capilla de la Emperatriz, ubicada en la parte posterior de Palacio Nacional y a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), como biblioteca especializada en el fondo histórico de la institución, con cerca de 10 mil volúmenes.

La reapertura de lo que fue la sala de fundición de la Antigua Casa de Moneda, y a partir del primero de octubre de 1928 la biblioteca de Hacienda, ocurre en momentos difíciles para la Dirección General de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial, de la cual depende, ante la renuncia de su titular, Juana Inés Abreu, y la muy anunciada entrega del Antiguo Palacio del Arzobispado a la Iglesia católica.

De sala de función a biblioteca

Rosa María Gasca, subdirectora de la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, dependiente de Promoción Cultural y Acervo Patrimonial de la SHCP y que maneja la Capilla de la Emperatriz, señala que ésta terminó de recimentarse en 1998, pero no ''nos la entregaron hasta 2002". Entonces ''trasladamos aquí el fondo histórico de la secretaría con la idea de recuperar el origen y la tradición de la biblioteca de Hacienda".

El edificio no fue construido para servir de capilla, ni mucho menos de la muy recordada Carlota. Sin embargo, sí se utilizó para ese propósito en tiempos virreinales, como consignó el escritor Artemio de Valle Arizpe. ''El Palacio Nacional sí contó con una capilla virreinal de carácter privado que, al parecer, fue utilizada durante el imperio de Maximiliano para la boda del mariscal Bazaine'', comenta Gasca.

Lo que sí se sabe es que en los años 20 del siglo pasado, siendo secretario Luis Montes de Oca, se buscaba un espacio para instalar la biblioteca de Hacienda. Vieron la otrora sala de fundición; el techo tenía un piso sobrepuesto y al retirarlo descubrieron sus distintivas bóvedas. Los trabajos de adaptación estuvieron al cuidado del arquitecto Manuel Ortiz Monasterio, quien retiró los aplanados de las bóvedas para que luciera su estructura construida en el siglo XVIII con sillares de chiluca y tezontle. Su estantería en madera labrada es una réplica del mobiliario de la biblioteca de El Escorial de la capilla de San Lorenzo, en España.

Jesús Silva Herzog, fundador de la biblioteca, quiso divulgar las ciencias económicas, pero concebidas desde una perspectiva humanista, explica Gasca. Era el periodo posrevolucionario y Silva Herzog se vio influido por intelectuales como los ateneístas y la generación de los Siete Sabios que ''traían un concepto renovador del decubrimiento de la historia del pasado de México".

La biblioteca de Hacienda se instaló no sólo con obras de economía, sino con una gran colección de libros de historia, literatura, filosofía, sociología, ''todo lo de las ciencias sociales y humanidades". Había la idea de que ''las ciencias económicas tenían que estar acompañadas con la historia para tomar buenas decisiones", explica la entrevistada.

Después, Silva Herzog viajó a Europa y en Hamburgo, Alemania, vio que se hacía una colección de recortes de periódicos. Al regresar a México, aunque ya no estaba en la biblioteca, propuso que se utilizara ese sistema. De esta manera existen recortes de periódicos desde 1928 -inclusive hay diarios de fechas anteriores-, de todos los temas: historia, economía, petróleo. Esta colección, llamada archivos económicos, se siguió haciendo hasta 1993, cuando ya se impusieron las bases de datos. Ahora se encuentra en la biblioteca Lerdo de Tejada.

Documentos del México independiente

La biblioteca de Hacienda también fue dirigida por personajes como Daniel Cosío Villegas, Ernesto de la Torre Villar, Mauricio Magdaleno y Agustín Yáñez, entre otros. Cuando estuvo Yáñez, dio albergue al naciente centro de estudios históricos de El Colegio de México. Al aumentar su acervo la biblioteca también contó con un edificio contiguo en la calle de Correo Mayor. En 1957 recibió el nombre de Miguel Lerdo de Tejada y en 1970 el acervo en general se trasladó al antiguo oratorio de San Felipe Neri, ubicado en República de El Salvador 49, su sede actual. En la Capilla de la Emperatriz se quedó la Biblioteca de Finanzas, que funcionó hasta 1993.

''Este es un fondo -explica Gasca- porque el archivo real colonial está en el Archivo General de la Nación. Aquí sólo son documentos y publicaciones del México independiente, desde que la Secretaría de Hacienda se creó y hasta la fecha. Hay manuscritos con firmas de Guillermo Prieto y Manuel Payno, entre otros; las cuentas del tesoro federal, presupuestos de egresos, las memorias de los ministros de Hacienda. ƑPor qué es importante esta colección? Para cualquier investigador, estudiante o interesado, es una fuente directa para acercarnos a la historia, porque mediante estos documentos se recrea cómo se formó el Estado mexicano."

(Todos los jueves, a las 17 horas, y hasta septiembre, en la Capilla de la Emperatriz se efectúa el coloquio De la real hacienda a la hacienda pública contemporánea.)

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
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