Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Lunes 14 de abril de 2003
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Política

"No tienen idea de qué tan arriba vienen nuestras órdenes", decían los granaderos

Delito, parecer cegeachero o campesino en la marcha por la paz del sábado

Afirman los jóvenes detenidos que fueron advertidos de no regresar a la embajada de EU

MARIA RIVERA

Traer el cabello largo, vestir ropa ancha y negra; cargar mochila; tener cara de estudiante cegeachero, para más señas, es un delito. Usar ropa de trabajador pobre es un delito. Portar sombrero, ropa de campesino, paliacate al cuello y machete es un delito. Tener el cabello teñido de verde, azul, morado, alejado del rubio oficial; traer el ombligo al aire, peor aún, perforado; llevar un vestuario "estrafalario", es un delito.

Además, que todos esos "delincuentes" se reúnan en una marcha pacifista independiente, se manifiesten ante la embajada estadunidense o se acerquen a sus inmediaciones y expresen su repudio a los responsables de las muertes de los civiles iraquíes no tiene perdón. Los derechos de estos criminales "valen pura madre"; pueden ser golpeados, amenazados, injuriados y detenidos.

Ningunas de estas infracciones está tipificada, pero ni falta que hace: los granaderos que el pasado sábado actuaron contra los manifestantes de la marcha que salió del Zócalo y llegó a la representación diplomática de Estados Unidos actuaron como si estuvieran escritas en la legislación. No necesitaban pruebas, clarito se veía su facha de "criminales".

Anarcopunks contra policías

De acuerdo con testimonios recabados, las primeras fricciones fueron entre elementos de una patrulla y un grupo de anarcopunks. Inmediatamente llegaron patrullas y camiones de granaderos y arremetieron parejo contra el que tenía apariencia "sospechosa". Tras las detenciones estalló la ira de los manifestantes que todavía quedaban por los alrededores, y destruyeron una patrulla y a otra le quebraron los vidrios.

Alán Tapia, de 22 años, estudiante de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura, unidad Zacatenco del Politécnico Nacional, fue uno de los detenidos y golpeados que requirieron atención médica. Es militante del Frente Zapatista de Liberación Nacional, pero no fue por eso que lo apañaron: su "delito" es parecer cegeachero.

Con el rostro inflamado, la boca partida y los ojos enrojecidos, señala que había decidido participar en esta movilización "porque queríamos manifestarnos contra la guerra en Irak, pero no podíamos marchar junto a la clase política que nos ha estado reprimiendo continuamente en nuestras escuelas. Sabemos que estamos siendo vigilados continuamente. ƑCómo íbamos a marchar con los diputados y senadores que declararon una guerra de baja intensidad contra el pueblo de México y son los que quieren privatizar la educación superior?"

Relata que cuando terminó la marcha el contingente del FZLN, que estaba cerca de la glorieta de la palma, empezó a dispersarse. De pronto vieron correr a varios muchachos hacia donde estaban, diciendo que los granaderos agredían a la gente.

Los granaderos pasaron corriendo a su lado. Pero cuando vio que agarraron a unas muchachas de los cabellos y las arrastraban se acercó a defenderlas. Uno de ellos empezó a golpear a su novia, le gritó que la dejara "y fue cuando todos se vinieron contra mí. Después ya ni supe lo que pasó, me agarraron de los cabellos y me arrastraron de un lado para otro".paz_zocalo

"Golpeándome y pateándome me subieron a una camioneta. Después metieron a otro compañero del Frente y a una pareja que no conozco, y siguieron pegándonos. Les decíamos que teníamos derechos y nos respondían que tenían órdenes directas de golpear, que nuestros derechos valían para pura madre y que nos fuéramos a la chingada.

"Nos dijeron que por nuestra facha, cabellos largo y tipo de ropa era claro que pertenecíamos al CGH. Nos quitaron las mochilas porque decían que traíamos armas blancas o petardos. En todo momento nos advertían que no nos volviéramos a parar por esos lugares, por la embajada, porque nos iba a ir mal. Después nos dijeron que si queríamos que nos soltaran nos fuéramos a poner una denuncia. En una calle cercana a la delegación Cuauhtémoc se paró el convoy que nos llevaba y nos pidieron que nos bajáramos.

"De ahí nos fuimos a poner la denuncia. Ahí me dieron un pase para el hospital, fui al Rubén Leñero, donde recibí atención médica. Ahí se me acercaron unas personas vestidas de civil para interrogarme, me preguntaban de qué escuela era, qué hacía.

"Cuando nos llevaban", agrega, Héctor Toledo, de 24 años, pasante de ingeniería del Politécnico, el otro militante del FZLN detenido, "nos dijeron que recibían órdenes de mero arriba. Cuando les preguntábamos qué tan arriba respondían que ni siquiera podíamos imaginarnos. 'Ni idea tienen'...

"A mí cuando me tumbaron y empezaron a golpearme en la cara y en la cabeza también me echaron gas lacrimógeno en la cara, directamente. Cuando nos subieron a la camioneta nos pisaban y nos aventaban. Sacaron armas de fuego y empezaron a cargar las balas, amenazándonos. Además siempre nos iban diciendo que traíamos drogas, armas, explosivos, bombas molotov, petardos. Al final nos dijeron que habían recibido órdenes de darnos un escarmiento, que si estábamos en esto que nos aguantáramos, y que así iban actuar a partir de ahora.

"Cuando llegamos al MP que está detrás de la delegación ni siquiera nos querían atender pese a que nos veían golpeados. Decían que era cambio de turno."

"La policía quería acabar con la marcha"

Gerardo González es el comisario ejidal de Acuexcomac, en San Salvador Atenco. Al terminar la manifestación se retiró, junto con su esposa, hacia su camioneta para regresar a su comunidad. Cuando vio venir a los granaderos corrieron hacia la embajada pero no se dio cuenta de que venían directamente hacia ellos. Portaban el clásico machete que identifica a este movimiento, lo que fue motivo suficiente para que los rodearan, amenazándolos con armas de fuego.

Tuvieron que tirarlo al suelo y pisarle las manos para quitarle su machete. A su esposa, María Guadalupe Flores, también le apuntaron con pistolas y la golpearon, pero no la detuvieron.

"Me decían que ahora sí se iban a cobrar conmigo", cuenta el campesino, "que era un elemento peligroso y que me iban a llevar directamente al reclusorio. Sus jefes les decían por el radio que me aislaran, que no me llevaran con otros. Para nosotros, los del Frente de Lucha en Defensa de la Tierra, está claro que la policía del DF quería acabar con esta marcha, no puede ser que tuvieran tantas patrullas y granaderos preparados, esperando el momento de golpear a la gente."

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