Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Martes 22 de abril de 2003
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Mundo
En el año fiscal 2002 ingresaron mil 335 cubanos sin documentos a territorio estadunidense

En una década ha cambiado el panorama de la emigración ilegal de Cuba hacia EU

De las balsas rústicas, ahora se mueven en lanchas rápidas por el estrecho de la Florida

GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL

La Habana, 21 de abril. En los días más álgidos del verano de 1994, un hombre logró secuestrar una pequeña embarcación con la que finalmente llegó a Miami, pero en el camino asesinó al capitán de corbeta Roberto Aguilar, que intentaba impedir el asalto.

castro_carroEra el 8 de agosto de 1994. El secuestrador Leonel Macías llegó a Estados Unidos y fue dejado en libertad.

Casi una década más tarde, el pasado 7 de febrero, cuatro guardafronteras cubanos en traje de camuflage, uno de ellos con su pistola reglamentaria, atracaron una lancha militar en la dársena del hotel Hyatt de Cayo Hueso, caminaron por los pasillos y salieron tranquilamente a la calle, el mismo día en que Estados Unidos fue puesto en alerta naranja.

Los soldados Raúl Batista y Ofil Lara, miembros del Partido Comunista de Cuba, y Yoandri Rodríguez y Rodisan Segura, fueron largamente interrogados por el Servicio de Inmigración y Naturalización, pero más tarde quedaron libres.

La Ley de Ajuste Cubano de 1966 ampara a los nacidos en esta isla que logren pisar territorio estadunidense por cualquier vía, incluso con un crimen a cuestas o desafiando las más elementales regulaciones migratorias. Basta ser cubano para iniciar un trámite que, un año después, culmina con la residencia definitiva.

Es la misma ley que protege a los cubanos que viajan a México directamente, o desde un tercer país, y guiados por polleros cruzan sin papeles alguno de los puentes de la frontera norte y apelan a su origen para quedarse. Nada que ver con la cacería de braceros mexicanos y centroamericanos.

Pies secos-pies mojados

Los balseros que son interceptados en altamar por guardacostas estadunidenses, son en cambio devueltos a Cuba, en cumplimiento de los acuerdos migratorios. Por eso en Florida la comunidad cubana llama a esta política pies secos-pies mojados, una especie de darwinismo migratorio, que premia a los mejor dotados y castiga a los que naufragan en el intento.

El 19 de marzo de 2003, seis secuestradores a punta de cuchillo desviaron un avión cubano DC-3 a Cayo Hues con 31 pasajeros a bordo, de los cuales 15 quisieron y pudieron quedarse en Estados Unidos. Los atacantes fueron encausados por piratería, pero quedaron libres bajo fianza.

El gobierno cubano reaccionó con duras críticas a la liberación provisional de los secuestradores, pero reconoció como "un paso de avance" su enjuiciamiento.

El primero de abril un avión AN-24 fue secuestrado por un hombre que exhibió unas granadas, quizás inofensivas. Liberó en La Habana a 22 pasajeros y logró llegar a Cayo Hueso. Adelmis Wilson González está preso en espera de juicio, pero su esposa, Leydis Fernández, el hijo de ambos y otros 10 pasajeros que pidieron permanecer en Estados Unidos, están libres en ese país.

Más allá de las causas que mueven a los emigrantes cubanos a salir de su país, persiste el atractivo ingrediente de llegar a suelo estadunidense con los pies secos.

El panorama de la emigración ilegal desde Cuba hacia Estados Unidos ha cambiado en una década. Ya no predominan las balsas rústicas, como un par de llantas de camión unidas precariamente a unas tablas, con una vela hecha trizas. Ahora se mueven por el estrecho de la Florida las lanchas rápidas operadas por redes de traficantes, con guía GPS (orientación satelital) a 8 mil dólares el pasaje.

Los informes más recientes del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos indican que durante 2002 fueron interceptados en alta mar 931 cubanos que intentaban alcanzar las costas estadunidenses, el mayor número de capturas desde 1999.

En su más reciente recuento, el diario oficial Granma relató en enero pasado el rescate por los guardacostas estadunidenses ese mes de 79 emigrantes ilegales, todos, presuntamente, en operaciones de tráfico de personas.

La fiscalía del distrito de Miami reportó que el año anterior procesó 32 casos de tráfico de cubanos, con 74 acusados, 49 de los cuales resultaron culpables, un salto sobre el 2001, cuando se abrieron 17 causas contra 33 acusados, de los cuales hubo 28 convictos.

En los años fiscales (octubre-septiembre) de 1999 a 2001, la Patrulla Fronteriza registró un ingreso ilegal en Estados Unidos de 6 mil 482 cubanos, es decir, un promedio de poco más de 2 mil anuales. Pero en el año fiscal 2002, que concluyó el pasado septiembre, la cifra bajó a mil 335.

Es posible que el aumento de la presión judicial sobre los traficantes haya reducido, encarecido o complicado de alguna manera las expediciones, pero evidentemente no ha logrado eliminarlas.

El gobierno cubano considera que la Ley de Ajuste, la impunidad para la mayoría de los secuestradores, sus cómplices y beneficiarios de ocasión, y acciones directas de aliento desde Estados Unidos, son los motores que mantienen funcionando el flujo migratorio ilegal.

El enjuiciamiento de los siete secuestradores de los dos últimos aviones desviados y una reiterada advertencia de Estados Unidos de que los culpables de un desvío de naves arriesgan fuertes sentencias y, de inmediato, su eliminación como candidatos a la residencia, han inyectado un nuevo ingrediente a la ecuación.

Pero el punto, insisten las dos partes, es que está viva la amenaza de una crisis.

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