Directora General: Carmen Lira Saade
México D.F. Viernes 25 de abril de 2003
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Política
ENTREVISTA /GUSTAVO IRUEGAS, EX SUBSECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES

Sólo en el discurso, el tono amistoso de Fox con Castro

SE ACABO CON ESTE GOBIERNO EL RESPETO MUTUO AL AMBITO INTERNO

Pieza clave de la cancillería encabezada por Jorge G. Castañeda, el veterano diplomático habla con La Jornada sobre las relaciones con La Habana y Washington, la actitud del gobierno foxista y la sorpresiva decisión de Luis Ernesto Derbez, quien lo desplazó

BLANCHE PETRICH /I

Dentro o fuera de la cancillería, el ex subsecretario de Relaciones Exteriores Gustavo Iruegas es institucional a morir, pese a haber sido desplazado con cajas destempladas por el nuevo titular de la dependencia, Luis Ernesto Derbez, después de 38 años en el servicio exterior.

"¿México subordinado a Estados Unidos? ¡De ninguna manera!", responde el embajador que dejara hace unos días la Subsecretaría de Relaciones Exteriores. Prefiere describir la relación bilateral con Washington como un "esfuerzo de asociación con Estados Unidos muy importante, en el que está cifrado el objetivo del desarrollo nacional".

Sostiene su opinión destacando la defensa del interés nacional que hizo el presidente Vicente Fox al no convalidar la invasión y destrucción de Irak. Fue, dice, "una defensa de la soberanía con criterio propio".

¿Y Cuba? ¿No fue sacrificada la relación con ese gobierno revolucionario para satisfacer presiones estadunidenses?

Iruegas opina que la relación con Cuba "no ha sido sacrificada", pero admite que quedó marcada por los estilos personales de quienes toman las decisiones. "Claro. Jorge (Castañeda, ex canciller) tiene una mala relación con sus antiguos amigos y viceversa".

-¿Y Luis Ernesto Derbez?

-El mismo ha dicho que en lo personal no tiene un asunto de esa naturaleza. Pero la actitud ideológica de los dos cancilleres -Castañeda y Derbez- tienen una constante. La posición del presidente Fox igual, es decir, la del PAN, una política de derecha.

-¿Y dónde quedó el tono amistoso de Fox con Fidel Castro en sus primeros discursos?

-Fueron eso, discursos.

Para este veterano de las lides hemisféricas, el drástico deterioro de la relación mexicana con Cuba se debe a que en la actual administración se fracturó un pacto histórico entre México y La Habana, un modus vivendi que establecía un estricto no meterse en los asuntos internos del otro. El presidente Fox, dice, rompió ese trato al encontrase en La Habana con disidentes cubanos. Fidel Castro, a su vez, hizo lo propio invitando a 130 diputados a la isla o con lo que llamó "la toma de Guadalajara", la reunión de 800 cubanos en la Feria Internacional del Libro, "de los cuales sólo 40 tenían que ver con el mundo editorial".

Considerado un funcionario liberal, un tanto a la izquierda y puntal de una diplomacia nacionalista, Iruegas sorprendió al convertirse en pieza clave de la cancillería de Castañeda. Cuando éste optó por buscar su promoción a la silla presidencial fuera de la Secretaría de Relaciones Exteriores, su sucesor, Derbez, le aseguró a Iruegas que permanecería en su cargo, clave para la diplomacia. "Algo pasó" en los últimos meses pero Iruegas, comenta ahora, fue orillado a retirarse cuando le faltaban cinco años para optar por su jubilación y llevaba las riendas de la próxima reunión sobre seguridad hemisférica, acto clave para el gobierno foxista.

Apegado a las reglas, se niega a revelar detalles de su desplazamiento. Pero trascendió que Derbez, luego de pedirle la entrega del despacho, le negó tres opciones que Iruegas le presentó: la embajada de Guatemala, que pronto quedará vacante con la jubilación de la embajadora Carmen Toscano; la representación en la Organización de Estados Americanos o el consulado de Barcelona.

Ayer, en su casa, aún desconcertado por el giro que dio fin a su exitosa carrera, analiza para La Jornada algunos retos de la política exterior.

Entre Washington y La Habana

-¿Por qué llegó a deteriorarse tanto la relación con Cuba?

-Cambió el régimen y las prioridades cambiaron. En México se determinó que uno de los grandes problemas internacionales era el de los derechos humanos. También han cambiado los conceptos del principio de la no intervención en los asuntos internos de los Estados. Y en estos días los derechos humanos no son un asunto interno, sino lo contrario. Así que al reconsiderar México su posición frente a Cuba, las cosas se complicaron. La revolución cubana tiene uno de los pilares de su fortaleza en la idea de la moral revolucionaria y el hecho de que se cuestione esto en el extranjero es una afrenta que resulta intolerable.

"Pero hay otro factor. La Comisión de Derechos Humanos de la ONU ha dejado de ser un foro limpiamente orientado a los derechos humanos. Es un foro viciado en el que sólo se discute el diferendo entre Estados Unidos y Cuba. Lo lógico hubiera sido que México se hubiera abstenido."

-Van dos años seguidos en los que México vota contra Cuba. ¿No es, justamente, una señal de subordinación a Estados Unidos?

-Bueno, esa es una interpretación. Yo sostengo que si con Estados Unidos hay una relación estratégica, con Cuba la relación es especial. Eso permite que pase lo que pase, siempre hay una recomposición. Hay una relación entre los dos pueblos, relaciones institucionales, relaciones culturales, que es lo que hace que se recomponga y continúe.

"Había un entendimiento desde los años 60: México no se metía en los asuntos internos de Cuba y viceversa. Ese modus vivendi dejó de funcionar."

-¿Qué tan grave es el deterioro? ¿Qué tan cerca se estuvo realmente de una ruptura?

-Lo que hay que medir primero es qué tanto una ruptura rompe la relación. Con el gobierno franquista se rompieron las relaciones diplomáticas pero la relación con España siguió siendo muy fluida. En segundo lugar, hay que reconocer que las dos partes, México y La Habana, han puesto mucho de su parte en los últimos tiempos para que las cosas no salgan bien. Pero lo que importa de fondo es que la calidad de relación especial que hay hace que a pesar de todo, la relación vuelva a flotar."

-¿Pero sí figuró en el escenario la ruptura?

-Siempre que hay una crisis se analizan todas las variantes. Y lo importante no son las opciones que se ven, sino la que se decida. En este caso, los dos países optaron por soportar una crisis de ese tamaño y darle continuidad a la relación. Además, los dos entendieron que en ambos países el asunto de la relación es un asunto de política interior.

-¿En qué sentido tiene importancia la política interna en el caso mexicano?

-Parte de la clase política nacional favorece tener una muy buena relación política con el gobierno cubano, con la revolución. En Cuba muchos cuadros políticos importantes preguntan: '¿con México también nos vamos a pelear?' Lo cierto es que ese acuerdo mutuo de respetar el ámbito interno ya no se da, ni aquí ni allá."

-¿Aquí? ¿Cómo?

-Como que Cuba mueva 130 diputados para La Habana; como que se junten 11 ex embajadores por allá; como que se dé lo que nosotros aquí llamamos "la toma de Guadalajara", con la reunión de 800 cubanos en la Feria del Libro, de los que sólo 40 tenían que ver con el mundo editorial, o que se hable de los médicos cubanos para Chiapas.

-¿Y allá?

-Son varias cosas, pero una fundamental fue el voto mexicano en Ginebra.

-Más allá de las crisis anuales en Ginebra, Cuba entiende la coyuntura actual como una amenaza estadunidense que no descarta el factor militar, sobre todo a partir de que George W. Bush lo incluyó en su eje del mal.

-Supongo que tienen razón. Lo que está pasando con los secuestros de naves, con la promoción con dinero de actividades políticas dentro de Cuba, no es casual y el gobierno no puede dejar de responder. Sabemos que la respuesta fue muy al estilo cubano, es decir, muy fuerte, sin entrar a discutir la pena de muerte por ahora, que es toda una discusión en sí misma.

"Creo que la votación en la Comisión de Derechos Humanos lleva muchos años de ser conflictiva y el asunto de las ejecuciones no era un factor real para decidir en tal o cual dirección. Pero las ejecuciones sí fueron muy útiles para los que tienen una posición contraria a Cuba en esa discusión.

-Pasado ese debate, ¿es real que se perfile ahora la amenaza militar?

-Cuba no tiene ningún motivo para creer que las cosas van a mejorar. Cuba cada vez que viene al caso, toma sus distintos niveles de alerta, se prepara y toma las medidas que considera pertinentes.

-En otros momentos se hablaba de que México podía funcionar como un pivote en el conflicto estadunidense-cubano?

-Eso nunca fue real. Ni los cubanos ni los estadunidenses han admitido necesitar nunca a nadie para las conversaciones entre los dos. Los asuntos entre ellos los tratan ellos, nadie más.

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