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México D.F. Jueves 5 de junio de 2003

Margo Glantz

Los perros héroes de Bellatin

Mario Bellatin tiene una imaginación prodigiosa, múltiple, incesante, me deja absorta, boquiabierta, exhausta.

Mario estudió cine y decidió dejarlo porque éste exigía contar con muchos más medios de producción de los que él se sentía capaz de conseguir, quizá me lo imagino, pero estoy segura de que una vez se lo oí decir. Por eso, por no poder contar con esos medios, dijo, o imagino que dijo en alguna ocasión, que se dedicó a la literatura. La prueba fehaciente de que se ha dedicado a ella está en los numerosísimos textos que produce, uno tras otro, sin descanso, al grado de que, como confiesa en una entrevista con La Jornada, no puede publicar un libro si no tiene otro ya escrito a medias.

Sin embargo, Mario se metió en una trampa, pues sus libros no son realmente libros, son libros objetos, arte conceptual, objetos que exigen de un gran equipo que los pueda hacer posibles, o de perdida sólo logra realizar sus sueños si cuenta con un equipo, aunque ese equipo se reduzca a dos personas solamente, como en el caso de Perros héroes, libro recién publicado por Alfaguara y el Claustro de Sor Juana, en el que él escribe y Aldo Chaparro diseña, o en la obra de teatro que hemos visto representada y que a la vez tampoco vimos, semejante a alguna de las que escribió Bernhard y que le valieron la violencia de su público, como la Partida de caza en la que aparecen 15 cuerpos inválidos: Mario no necesita sólo de los actores, de los escenógrafos y tramoyistas e iluminadores, sino también de los taxidermistas para embalsamar los numerosos cuerpos de perros Pastor Belga Malinois, escrito Malinois y pronunciado malinuá, como nos explica en algunos de sus borradores, los cuales, impávidos por que no les queda más remedio, asistirán como el mismo público a un espectáculo extraño, donde lo que se mueve con excesiva rapidez, como perros o aves de presa, es aprisionado en pequeñas jaulas, de tal manera que su amo, el tetrapléjico atado a su silla de inválido o a su cama de enfermo, desde donde emite sonidos (que sólo captan sus perros y los pone furiosos o calmados según el tipo de mensaje) a fin de satisfacerse y castigar a quienes por designios de la naturaleza, contra la cual se insurrecciona, nacieron libres y vertiginosos.

Me pregunto, ensarto una tras otra las preguntas:

ƑPor qué Mario Bellatin termina siempre sus textos de manera tan abrupta? ƑPor qué casi siempre se conjugan en ellas la absoluta inmovilidad y el movimiento incesante? ƑSerá porque las historias quedan siempre abiertas, a la espera de nuevos libros para que la imparable proliferación de relatos que se le ocurren a Mario encuentre cabida? ƑSerá porque casi siempre se trata de historias en las que los personajes corren un peligro mortal del que tratan de escapar y casi nunca lo consiguen?

Y por último, Ƒpor qué se hace el simulacro de que estamos ante una familia normal dentro de una casa también normal? Libro tras libro, happening tras happening que puede ser representado, clonado o simplemente relatado, es posible leer y rescribir los temas obsesivos, recurrentes a los que Mario nos expone, Ƒno sucederá que, como el famoso mago Houdini, representa y recrea algo esencial: una huida de algo impreciso a lo que sin embargo ineluctablemente volverá?

''En estas historias de formación -dice Adam Phillips en su libro La caja de Houdini, historias de la vida cotidiana, publicado recientemente por Anagrama-, el deseo inicial de escapar es una forma de reconocimiento. Como en cualquier encuentro erótico [-y éste se produce en el texto de Bellatín, entre el minusválido y sus perros y entre el minúsválido y su enfermero-entrenador-] existe porque algo (o alguien ) ha sido reconocido con tanta intensidad, y tan agudamente registrado, que hay que escapar de ello. El impulso de huir es, a la vez reconocimiento solapado y condición previa para el regreso (...) El deseo de escapar es señal de afinidad. El deseo de regresar [-y Mario siempre regresa a la misma historia vestida con distintos ropajes, aunque la deje a la mitad del strip tease-], el impulso de regresar, repito, sella de una manera u otra el destino del héroe, del profeta. Pero a lo que Houdini siempre regresaba, en una especie de parodia del mito del héroe, era a otra huida, aún más exigente."

Sí, Mario regresa una y otra vez al lugar familiar, al lugar anodino, a esa casa donde hay un padre o una madre, o una pareja y unos hijos, pero esos seres que pudieran parecer escapados de una trama tradicional se encierran en situaciones sin salida en donde giran incesantemente para liberarse en el mismo lugar reiterado, como si bailarán danzón con gran elegancia y maestría o como los sufíes bailarines que a Mario tanto le entusiasman y le intrigan.

Felicito a mis queridas amigas las Frenk, Mariana por sus 105 lúcidos, maravillosos e inteligentes años, cumplidos ayer, y a Margit por la publicación de su magna obra, el Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica

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