.
Primera y Contraportada
Editorial
Opinión
El Correo Ilustrado
Política
Economía
Mundo
Estados
Capital
Sociedad y Justicia
Cultura
Espectáculos
Deportes
CineGuía
Lunes en la Ciencia
Suplementos
Perfiles
Fotografía
Cartones
La Jornada en tu PALM
La Jornada de Oriente
La Jornada Morelos
Librería
Correo Electrónico
Búsquedas
C O N T R A P O R T A D A
..

México D.F. Miércoles 6 de agosto de 2003

Suicidios ante la exclusión educativa

Dos casos en 5 días; Elizabeth Delgado tomó esa decisión tras su rechazo en la Normal

KARINA AVILES Y ANGEL BOLAÑOS

El padre de Elizabeth Delgado Cuevas, hombre mayor, obrero de toda la vida, intenta explicar la muerte de su hija: "somos muy pobres, no teníamos para costearle ninguna universidad de paga. Ninguna. Ella veía en la escuela un medio para que nosotros ya no sufriéramos, porque veía que batallamos para subsistir y tenía miedo".

En el transcurso del lunes o el martes, Elizabeth, de 18 años, se quitó la vida con cien pastillas de Clomazepan, dos cajas de Captopril, una bolsa negra de plástico que le cubrió la cabeza, una pañoleta que se introdujo en la boca y un cordón que se ató al cuello.

Era la segunda ocasión que la joven presentaba su examen para ingresar a la Escuela Normal Superior, donde quería graduarse de maestra de prescolar. Los resultados nuevamente le negaron el acceso. De 3 mil estudiantes que pretendían acceder, sólo se quedaron 250, es decir, 8.3 por ciento. La académica Karina Torres Maldonado, de la Facultad de Sicología de la UNAM, explica que las dos muertes de estudiantes ocurridas en menos de cinco días, por no lograr el ingreso a la escuela deseada, están asociadas a la carencia de expectativas y también a un modelo económico, político y social excluyente que a los jóvenes, al igual que al resto de la sociedad, "no les ofrece nada".

De acuerdo con las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en 2001 se suicidaron 3 mil 89 personas; de éstas, mil 330 eran jóvenes de 15 a 29 años. En el mismo año 422 intentaron suicidarse y tres de cada diez tenían entre 15 y 19 años.

Hace más de dos décadas, Elena Cuevas Cabrera -madre de Elizabeth- salió de su pequeño pueblo de Arcelia, Guerrero, en busca de una oportunidad en la capital del país. Logró llegar al segundo año de la Normal y después conoció al que hoy es su esposo, José Gabriel Delgado Gómez.

El tuvo menos suerte que ella. Apenas pudo cumplir con el segundo de secundaria, porque el temprano fallecimiento de su padre lo obligó a trabajar. Un tiempo se dedicó a componer relojes y más tarde ingresó a la fábrica en la que laboró durante 38 años.

Su esposa es vigilante en el Instituto Mexicano del Seguro Social, donde gana 2 mil 500 quincenales, mientras José Gabriel recibe una pensión de apenas mil 800 pesos. La pareja cuenta entre lágrimas: "no vivimos con lujos". Bueno, dice Elena, "nos damos el lujo de comer".

José Gabriel, de 63 años, con los ojos hinchados, enrojecidos, recuerda: "mi hija decía que se sentía muy mal porque veía que nosotros batallamos para subsistir. Y tenía miedo... 'Me siento mal de que ustedes sufran', decía. Mi esposa está limitada, no podemos darnos lujos, pero ella tenía su cuartito y con trabajos le compramos una computadora".

Para Elizabeth entrar a la escuela de maestros "era su mayor anhelo, lo deseaba con todo el corazón, con toda el alma". A las cinco de mañana se levantaba para orar y entre sus rezos decía: "quiero entrar a la Normal", refiere su madre.

El 18 de julio sus padres la acompañaron a recoger los resultados. En una larga lista pegada en la pared del plantel se enteró de que había sido rechazada, noticia inexplicable, porque Elizabeth egresó del Colegio de Bachilleres 4 con mención honorífica y promedio de 9.4, y cuando conoció la noticia del suicidio de Karina Gaytán, de 15 años, quien no pudo ingresar a la UNAM, Elizabeth "dijo que era una injusticia", agrega su padre.

El investigador de la UNAM Hugo Aboites insiste en que los exámenes se han transformado en un filtro social y no son verdaderos procesos de evaluación. "No, aquí es una cuestión maniquea en donde te dicen 'eres bueno o malo', entonces se convierte en un golpe muy fuerte, contundente para el alumno". El académico califica de "ominoso e irresponsable" el silencio de la SEP, del Centro Nacional de Evaluación y de la Comisión Metropolitana de Instituciones Públicas de Educación Media Superior (Comipems) frente a un problema social tan grave.

Elena y José recuerdan que después de haber recibido los resultados del sorteo "se puso triste", pero no observaron ningún cambio importante en su comportamiento, por eso nunca pensaron que su hija intentara suicidarse, ni siquiera la noche anterior a cuando lo hizo, ocasión en que les dijo que "nos quería y amaba mucho, y que si llegara a morir su abuelita, teníamos que ser muy fuertes"; no era habitual que ella se expresara de esa manera.

"Tenía vocación para los niños", asegura una de sus vecinas. Los domingos iba a la iglesia evangélica para leer la Biblia a grupos de menores. Incluso hace unos días participó en una obra teatral de la congregación Muros de Salvación y Puertas de Alabanza.

Mientras esperaba a ingresar a la Normal, tomaba clases de inglés en la Unidad Profesional Culhuacán, del IPN, a unas cuantas calles de donde vivía, en el número 71 A de la avenida Santa Ana, en la unidad habitacional CTM Culhuacán.

El lugar, donde Elizabeth vivió sus 18 años, es una de las partes más tranquilas de los Culhuacanes, a decir de los vecinos de la familia Delgado Cuevas. No es un sitio que meta en mucha presión a los jóvenes, por lo que los padres de la joven no encuentran otra explicación que el haber sido rechazada en la Normal.

En un mensaje que dejó, sólo escribió: "Los amo demasiado y no los quiero ver sufrir por mí, voy al cielo, al único lugar donde puedo estar segura con papá Dios, los veré en la mañana gloriosa. Atentamente su siempre hija. Los cuidaré en el cielo".

Para el encargado de la agencia del Ministerio Público en la coordinación territorial 5 de Coyoacán, Gustavo Silva, se trata de un suicidio "atípico", porque además de ingerir las pastillas y meterse a la boca una pañoleta, se cubrió la cabeza con la bolsa de plástico y se la amarró con un cordón en el cuello.

Así la encontró Luz Elena al siguiente día. A las cinco de la mañana, antes de salir hacia su trabajo en una clínica del IMSS, intentó entrar a la habitación de su hija, pero estaba cerrada con llave. La llamó, pero no obtuvo respuesta, por lo que buscaron otra llave de la recámara, lo que les llevó casi 30 minutos. Al abrir la puerta ya nada podían hacer por ella.

"Era muy alegre, echaba relajo y todo -recuerda una vecina que la conoció desde pequeña-, muy buena niña. Quién sabe... de repente las reacciones de los jóvenes no se entienden".

La joven vivía con sus padres y un hermano menor, de 11 años, Pepe. Casi frente a su domicilio, en otro departamento vive su abuela, doña Lupe, de 90 años, a la que Elizabeth dedicaba mucho tiempo a cuidar.

Los vigilantes la recuerdan como una persona muy tranquila y atenta, no le conocían muchas amistades y tampoco salía mucho, más que a la escuela para regresar luego a su domicilio.

El señor José Gabriel se lamenta: "hay niños que sí quieren estudiar y hay otros que no, y a ellos sí les dan chance. Esa es la justicia de las autoridades".

A sus 18 años de edad, Elizabeth era una mujer alegre e incluso bromista aunque reconocen que tenía pocos amigos, por lo que les desconcierta su acción. Según los informes que los familiares dieron al Ministerio Público la joven habría tomado algún tipo de sedante para luego taparse la cabeza con una bolsa de plástico y atarla por el cuello, así fue como la encontró su madre Luz Elena esa madrugada al entrar en su habitación. Elizabeth vivía con sus dos padres: José Delgado, quien actualmente es pensionado, y su madre, que trabaja en una clínica del Seguro Social, así como con su hermano José, de 11 años, y dedicaba mucho de su tiempo libre al cuidado de su abuela Lupita, de 90 años, que vive en un departamento ubicado casi enfrente de su domicilio.

Números Anteriores (Disponibles desde el 29 de marzo de 1996)
Día Mes Año
La Jornada
en tu palm
La Jornada
Coordinación de Sistemas
Av. Cuauhtémoc 1236
Col. Santa Cruz Atoyac
delegación Benito Juárez
México D.F. C.P. 03310
Teléfonos (55) 91 83 03 00 y 91 83 04 00
Email
La Jornada
Coordinación de Publicidad
Av. Cuauhtémoc 1236 Col. Santa Cruz Atoyac
México D.F. C.P. 03310

Informes y Ventas:
Teléfonos (55) 91 83 03 00 y 91 83 04 00
Extensiones 4445 y 4110
Email