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E C O N O M I A
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México D.F. Jueves 2 de octubre de 2003

MEXICO SA

Carlos Fernández-Vega

El afortunado Garza Lagüera

Recibe 45% de la deuda heredada al Fobaproa
Paga el fondo festín de millonarios

CUANDO EN ESTE país se administraba la abundancia, un orondo Eugenio Garza Lagüera, hijo predilecto del Grupo Monterrey, presumía que su banco -Serfin, en ese entonces- estaba destinado a ocupar la primerísima posición en la estructura financiera nacional, por una razón que no admitía reclamo: él mismo lo presidía, de tal suerte que el futuro estaba garantizado.

EL PORVENIR DE Garza Lagüera de siempre estuvo asegurado, no así el de Serfin: la abundancia se acabó y la banca se expropió. Con el tiempo y el apoyo privatizador de sus amigos, el retoño de Eugenio Garza Sada intentó, sin lograrlo, recuperar la institución financiera que José López Portillo, dice, le arrebató, pero en el juego de la perinola -en el que es un probado experto y acostumbra obtener la cara "toma todo"- se convirtió en la cabeza del banco número uno de México: Bancomer.

GARZA LAGÜERA, JUNTO con las otras dos cabezas visibles de la operación (Ricardo Guajardo Touché y Mario Laborín -hoy director de Nacional Financiera-) pagó 7 billones 799 mil 552 millones de viejos pesos por dicha compra (equivalentes a 2 mil 791.28 millones de dólares, al tipo de cambio de la época), aunque posteriormente el gobierno federal le regresó 160 mil millones "por correcciones de los resultados de la calificación de la cartera de crédito y los consecuentes ajustes a los estados financieros".

EN LA EUFORIA, tal como sucedió en los tiempos de Serfin, Garza Lagüera y socios hicieron de Bancomer un gran negocio personal (autopréstamos, créditos a tasa cero, etcétera, etcétera), hasta que la factura del festín -como en los dorados años del Ficorca- fue cubierta por el erario nacional, vía Fobaproa, para después vender el control de la institución al Banco Bilbao Vizcaya.

RAPIDO RECUENTO EL anterior de un Eugenio Garza Lagüera que alcanzó a cumplir, parcial y fugazmente, su vaticinio financiero lanzado a principios de los 80: presidir al banco número uno. Sin embargo, en la rebatiña por la cobija protectora del erario nacional, el regiomontano no quedó desamparado y todavía llegó a un acuerdo para que los españoles se quedaran con la rebanada gruesa del pastel.

SE CONVIRTIO ASI en uno de los socios minoritarios de la institución, conservando, junto con sus asociados, 11 por ciento, aproximadamente, de las acciones, paquete que ayer se vio reducido en casi cuatro puntos porcentuales, toda vez que el regiomontano vendió dicha proporción a los españoles mayoritarios del Bilbao Vizcaya, mismos que en julio de 2000 asumieron el control de Bancomer mediante "una contribución de capital de mil 400 millones de dólares en efectivo", de acuerdo con su propia versión.

QUIEN SUPONGA QUE ser socio minoritario es un pésimo negocio, tal vez tenga razón, pero no en el caso de Garza Lagüera: por dicha venta (3.75 por ciento de las acciones) se echó al bolsillo, junto al de sus socios, 289 millones de dólares, sin que a la fecha nadie ose reclamarle por los platos rotos durante el tiempo en el que ocupó la presidencia de Bancomer.

DE HECHO, EL monto obtenido por el nuevo negocio -esos 289 millones de dólares- resulta casi 45 por ciento superior a los aproximadamente 200 millones de dólares (al tipo de cambio actual) que en créditos reportables heredó el Bancomer de Garza Lagüera al Fobaproa, de acuerdo con el informe del auditor Michael Mackey.

SIN EMBARGO, EL nuevo business sí implica una cantidad menor, si se le compara con los casi 12 mil millones de pesos, a valor nominal no actualizado, que Bancomer traspasó de manera irregular al Fobaproa, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, mismos que el gobierno federal se niega a descontar.

CON LA MENCIONADA venta, 3.75 por ciento de las acciones, los inversionistas españoles aumentan a 58.45 por ciento su participación en el ahora llamado Grupo Financiero BBVA Bancomer, corporativo que engulló, además de la institución que llegó a presidir Garza Lagüera, a los bancos -también reprivatizados- Mercantil Probursa, Cremi, Oriente, Promex y Unión, todos con desfalcos, fraudes, créditos relacionados y demás bellezas de la "moderna banca mexicana" que auguraba Salinas de Gortari al justificar su privatización.

DESDE SU CREACION, en 2000, el Grupo Financiero BBVA Bancomer ha reportado utilidades por aproximadamente 2 mil 500 millones de dólares, generosa cantidad real que contrasta con otros balances contables que para algunos sólo forman parte de un precioso maquillaje asociado a la carísima "estética Fobaproa" y a los famosos pagarés, que sólo representan 215 mil millones de pesos para el erario nacional.

En este sentido, un análisis de Scotia Inverlat advierte que "es importante que el banco (BBVA Bancomer) incremente su capacidad de generación de ingresos, ya que es necesario que amortice más aceleradamente el alto monto de impuestos diferidos que aún mantiene", es decir, impuestos causados pero no enterados al fisco nacional, otro de los delicados privilegios con los que el gobierno federal apoya a la banca, en detrimento de las finanzas nacionales, especialmente ahora que por todas partes se advierte -comenzando por el inquilino de Los Pinos- que el ingreso tributario a todas luces es insuficiente.

AL CIERRE DE marzo de 2003, los impuestos diferidos de GFBB representaron 40 por ciento del capital contable del grupo. Debido a los fondos que el Fobaproa (ahora IPAB) inyectó a gran número de bancos en México, éstos cuentan con un elevado porcentaje de participación del pagaré IPAB en su cartera de crédito vigente. GFBB no es la excepción, siendo el pagaré del IPAB 33.9 por ciento del total de dicha cartera al primer trimestre de 2003.

AL FINAL DE cuentas, Eugenio Garza Lagüera no se acongoja, porque si bien se ve obligado a realizar "negocios menores" con sus acciones bancarias, en su chequera mantiene los suficiente para irla llevando sin muchas penurias.

Las rebanadas del pastel:


QUÉ JUSTA ES la justicia en México: ahora que los jueces decidieron reducirle la fianza para que se mantenga libre, Carlos Cabal Peniche puede utilizar el remanente para financiar al cine mexicano, como hacen Angel I. Rodríguez, El Divino, y Jaime Camil, el personero de Zedillo... Los que están presos por robar comida envían atentos saludos al Poder Judicial.

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