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México D.F. Miércoles 12 de noviembre de 2003

Carlos Martínez García

Monsiváis y las minorías religiosas

Uno de los temas recurrentes, y desde hace mucho tiempo, en la vasta producción escrita de Carlos Monsiváis es la defensa de los derechos de las minorías religiosas. Es el único intelectual mexicano de amplia trayectoria que se interesa en un tema que los demás ven con apatía o evaden opinar sobre él, porque siguen atrapados, en buena medida, por la teoría estigmatizadora que considera a los mexicano(a)s que no son católicos provenientes de un mundo exótico y hasta contrario a la identidad nacional.

La muestra más reciente de la desigualdad que va en contra de las minorías religiosas, y privilegia a la Iglesia católica, es referida por Monsiváis en un artículo suyo publicado por la revista Proceso de esta semana. En el devastador escrito, Carlos hace una crítica incisiva al gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal, por haber donado seis hectáreas a los Legionarios de Cristo para la construcción de una escuela. El aspirante a ser candidato del Partido de la Revolución Democrática a las elecciones presidenciales de 2006 justificó así el regalo a la orden fundada por el cuestionado sacerdote Marcial Maciel: "un gobierno de izquierda no puede reñir con la religión, porque los principios y valores no tienen partido y están por encima de cualquier instinto político o moda sexenal. Por eso, los que creemos en Dios, independientemente de donde estemos, seguiremos practicando y defendiendo la fe, aunque el gobierno tenga que actuar de manera liberal y secular (La Jornada, 5/11/03)".

Tiene razón Monsiváis cuando escribe que con su declaración Monreal "exhibió la lucidez teórica no vista ni oída desde los lejanos tiempos del secretario de Trabajo, Carlos Abascal". Mientras a éste, cuando puso a los trabajadores mexicanos bajo la protección de la virgen de Guadalupe, le llovieron críticas iguales o mayores que cuando cuestionó duramente a la maestra de literatura de una de sus hijas por asignarle la lectura de Aura, de Carlos Fuentes, la acción del gobernador zacatecano ha pasado desapercibida para los ámbitos liberales y de izquierda. ƑPor qué esta ceguera a conveniencia, que ve en uno lo que omite en el otro? Quién sabe si para compensar en algo su generosidad hacia los Legionarios, en el futuro Monreal tenga el gesto de conceder aunque sea una casona en el centro de la capital del estado que gobierna para que los protestantes abran un museo de historia sobre los orígenes y la expansión del cristianismo evangélico en la nación mexicana. Digo esto porque fue en Zacatecas donde tuvo lugar uno de los primeros asentamientos en el país, si no es que el primer núcleo, cómo algunos historiadores sostienen, de protestantes mexicanos organizados para abrir cultos públicos en la segunda mitad del siglo XIX. Por cierto que uno de los abuelos de Carlos Monsiváis, zacatecano y liberal, se convirtió al protestantismo e inició con ello una herencia familiar que tiene varias generaciones.

La semana pasada entrevisté a Carlos Monsiváis para una revista española. El tema de la conversación giró alrededor del libro Protestantismo, diversidad y tolerancia, publicado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en el cual se compilan varios de sus escritos sobre la temática. Una de mis preguntas fue por qué el asunto de la violación de los derechos de las minorías religiosas no levanta solidaridad entre la intelectualidad, sobre todo en las fuerzas progresistas y de izquierda. Transcribo su respuesta: "Tampoco levanta solidaridad entre quienes se dicen cristianos auténticos de la zona católica. Pienso que la razón es porque no han considerado a los protestantes verdaderos ciudadanos, o verdaderos connacionales. Esta ha sido siempre la idea de la ajenidad, tanto en lo que se refiere a sus derechos humanos como en su pertenencia a la nación, lo que lleva a la indiferencia. Como se piensa que los protestantes son desnacionalizados de antemano, o que la profesión de sus convicciones los aleja de lo que es la verdadera experiencia nacional, se desentienden muy fácilmente de lo que les sucede porque no les sucede a mexicanos. No te lo dirían jamás con estas palabras, nunca lo aceptarían de este modo, pero sí lo practican, y entonces me parece que aquí la conducta es el testimonio que deberíamos tomar en cuenta. No han considerado mexicanos a los protestantes, y por tanto lo que les pasa sucede en otro país".

Además de indiferencia hacia los extraños que creen de forma diferente a la mayoría de los mexicano(a)s, las pocas veces que los grupos minoritarios rompen el cerco informativo que en torno a ellos existe, la nota informativa es pequeña y con frecuencia descalificadora, o muestra desconocimiento del grupo. Un ejemplo reciente: durante tres días seguidos los testigos de Jehová atiborraron el estadio Azteca. Hubo silencio casi absoluto de los medios, a diferencia de lo que pasó cuando estuvo en ese lugar Juan Pablo II. La sociedad mexicana es plural, y sólo algunos están siguiendo la amplia diversidad del proceso. Carlos Monsiváis figura a la cabeza de esta labor analítica.

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