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México D.F. Jueves 4 de diciembre de 2003

Guantánamo: persiste la ignominia

EU se resiste a la presión mundial contra el maltrato a 660 presuntos terroristas

DPA

Washington, 3 de diciembre. El campamento de presos que Estados Unidos montó en la base de Guantánamo, Cuba, figura entre los aspectos más deshonrosos de la política antiterrorista de ese país.

Pese a las protestas en todo el mundo, los militares estadunidenses mantienen allí presos a 660 hombres, algunos desde hace casi dos años, contra quienes no se han presentado cargos, carecen de asistencia legal y sin perspectivas de que su sufrimiento vaya a tener fin.

Pero ahora parece que algo se pone en marcha: posiblemente antes de que acabe el año 140 hombres serán liberados.

Sin embargo, parece que las autoridades estadunidenses no van a poner fin a su polémica conducta. El Pentágono insiste en que sean tribunales castrenses los que juzguen a los presos. Para ello ya han sido nombrados seis hombres, uno de ellos el australiano David Hicks.

Los defensores de derechos humanos taliban-guantanamoconsideran que el proceso es más que cuestionable. A diferencia de los tribunales regulares, una corte militar asigna una defensa y están descartadas las apelaciones.

En tanto, la moral de los presos está por los suelos, según han señalado visitantes y familiares. ''Todavía no sé que delito cometí", escribió a sus padres el británico Moazzam Segg, según la revista Time. ''Poco a poco estoy perdiendo la batalla contra la depresión y la desesperanza'', agregó.

32 intentos de suicidio

Expertos legales consideran que no tienen valor las confesiones sacadas a los presos, encarcelados desde hace meses en celdas de dos por dos metros y medio.

Señalan que por desesperación estos hombres han intentado todo para poder salir de allí, aun cuando eso signifique reconocer que han cometido actos terroristas. Uno de los que pudieron salir de la base militar estadunidense es Said Abassen, taxista de Kabul. En julio, después de haber pasado nueve meses encarcelado, fue enviado a casa. Hasta la fecha asegura que no sabe de qué se le acusó.

En el caos que siguió a la intervención militar en Afganistán, los señores de la guerra secuestraron a numerosos hombres que habían sido señalados como miembros de los talibanes o de la red terrorista Al Qaeda. Con ello se embolsaron la recompensa que Washington había ofrecido por la detención de esas personas, según Time.

La Cruz Roja, que suele ser cautelosa, considera que la situación es inaceptable y ha criticado duramente que entre los presos haya muchachos de entre 13 y 15 años.

El ex vicefiscal general de Estados Unidos, Philip Lacovara, que en un principio apoyó los juicios, llega incluso a afirmar que ''la conducta de Estados Unidos confirma los peores temores de los críticos''.

Amnistía Internacional, la organización que lucha por los derechos humanos, criticó: "Estas comisiones militares ni siquiera cumplen con los estándares mínimos de procesos justos".

Las autoridades estadunidenses, por el contrario, siguen aferradas a su tesis y aseguran que en los interrogatorios consiguieron informaciones de extraordinario valor. Fue así como la FBI comunicó en una nota confidencial que los interrogatorios en Guantánamo habían ayudado a evitar que se perpetrara un atentado en un barco en el estrecho de Ormuz, en el golfo Pérsico.

Pese a todo, la presión de gobiernos extranjeros ya ha dado sus primeros frutos. Washington aseguró a Gran Bretaña y Australia que sus compatriotas, en caso de ser declarados culpables, no serán ejecutados. Estos hombres podrán conversar de manera confidencial con sus abogados.

Sin embargo, se cuestiona que los presos reciban un trato diferente según su nacionalidad. El Pentágono comunicó que las normas para los tribunales se revisan de nuevo.

La Suprema Corte de Estados Unidos podría poner otro obstáculo al Pentágono. De manera sorpresiva, quiere analizar si los presos pueden presentar demandas ante tribunales civiles estadunidenses por su encarcelamiento.

Hasta la fecha se habían rechazado las demandas en instancias menores porque se trataba de extranjeros que no estaban siendo retenidos en territorio estadunidense.

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