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México D.F. Jueves 18 de diciembre de 2003

Octavio Rodríguez Araujo

Fox al descubierto

Los mexicanos debemos estar muy preocupados. El presidente de México está perdiendo la memoria, y eso es grave para el país. El 26 de diciembre de 2000 la oficina de comunicación de la Presidencia expresó que "el Ejecutivo propone y el Congreso dispone". Esta afirmación se dio en el marco de la aprobación de la Ley de Ingresos por los diputados federales. En aquel entonces el Ejecutivo tuvo elogios para la Cámara de Diputados, por su espíritu democrático, e hizo votos por que en la de Senadores privara el mismo espíritu. Es más, según nota de Roberto Garduño en este diario (27/12/00), la aprobación hablaba de "una permanente apertura a las propuestas y el análisis de los legisladores y una gran disposición al diálogo y la negociación por parte el Ejecutivo".

Como en diciembre de 2000 la iniciativa de la Ley de Ingresos fue aprobada por 465 de los 469 diputados presentes, entonces Fox tuvo elogios para ellos, y añadió que "ésta es la nueva historia que estamos escribiendo los mexicanos, a partir del entendimiento entre los poderes y los partidos, en el marco de una nueva realidad democrática y de diálogo, que debe prevalecer ante cualquier situación política, económica y social. Bajo los esquemas nuevos de gobernabilidad democrática, el gobierno compartido es y será una oportunidad histórica de cambio para bien, de fundación de nuevos y buenos tiempos".

Tres años después el discurso presidencial cambió radicalmente: ahora los diputados son casi traidores a la patria porque no coinciden con la propuesta fiscal del gobierno federal. La Secretaría de Hacienda, que depende directamente de Presidencia, ha declarado que no aceptará discutir ninguna otra propuesta que no sea la de Fox, es decir, que no aceptará discutir nada en relación con los impuestos. El diálogo y el entendimiento de que hablara Fox hace tres años ahora se ha cancelado, pero él ha dicho que la cerrazón proviene del Legislativo (16/12/03). En esta ocasión si el Ejecutivo propone el Legislativo debe acatar. La vieja fórmula de que el primero propone y el segundo dispone fue olvidada, muy convenientemente. Si todo sale de acuerdo con los deseos de Fox, el país va bien, si se le contraría, entonces se trata de populismo y de demagogia de los diputados que "han antepuesto sus intereses partidarios a los intereses de México".

Si todo fuera un problema de pérdida de memoria, bastaría recordarle lo que dijo antes. Pero el asunto es mucho más grave: Fox ha revelado ante la opinión pública que tiene vocación totalitaria y mesiánica. Ahora ha amenazado no sólo al Congreso, sino al país de que si no se aprueba su reforma fiscal, y sólo su propuesta, los pobres pagarán las consecuencias, y junto con ellos las universidades, las escuelas, los hospitales, las comunidades indígenas, los usuarios de carreteras, puertos y aeropuertos y, por si no fuera suficiente, hasta "el deporte paralímpico", según se lee en La Jornada del pasado martes 16.

El México que quiere Fox ha sido revelado con mayor crudeza por José Luis Barraza, dirigente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex): "El buen gobernante toma las decisiones que mejor convienen a los intereses de la sociedad, no las más populistas ni aquellas que lo harían quedar bien con la mayoría" (las cursivas son mías). Más claro ni el agua. Quedar bien con la mayoría es quedar mal con la sociedad, pero esta ecuación está mal planteada. Si S=M+m, donde S es sociedad, M es mayoría y m es minoría, la fórmula de la Coparmex (y la de Fox) sería S=m, excluyéndose la M de la ecuación (pequeño detalle, como puede verse). Es la minoría con la que se debe quedar bien, ha dicho el dirigente patronal, interpretando correctamente lo que piensa Fox del futuro del país y de la mayoría de la sociedad, sólo existente en la retórica presidencial.

Cuando Fox pensó que su jugada con la ya disminuida lideresa Gordillo podría prosperar, ni la democracia ni la gobernabilidad democrática fueron puestas en duda. Como no le salió bien la jugada, ahora descalifica al Poder Legislativo y ha olvidado también, si acaso se lo enseñaron en la universidad, que ese órgano del Estado fue pensado como contrapeso del unipersonal poder del Ejecutivo. Fox no acepta tener contrapesos, razón por la cual he dicho que tiene tendencias al totalitarismo, o simplemente es un desmemoriado a conveniencia.

Ahora sabemos que para Fox un gobierno compartido es sólo cuando el Congreso de la Unión coincide con él. La ley del embudo.

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