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Manual para derrocar a un presidente ROBERTO GARCÍA La desclasificación de documentos
secretos ofrece la posibilidad de reconstruir con detalle la operación
El espionaje es la
clave que nos permite comprender las relaciones internacionales [y] la
política mundial
La Revolución de Octubre de 1944 había acabado con el régimen ubiquista (del general Jorge Ubico, en el poder durante 14 años) e instaurado, tras las primeras elecciones libres, un régimen democrático que se profundizó con la elección de Arbenz en 1951. Afectada la United Fruit (UFCO) por la reforma agraria arbencista de 1952 que repartió tierras y 18 millones de dólares a 500 mil campesinos, la construcción de un enemigo en Guatemala, acudiendo al mito movilizador de la época, el comunismo internacional, se abrió paso descontextualizando porfiadamente la realidad. Las fases de la operación Hoy, demostrados documentalmente los vínculos que unían a los tres actores principales de aquellos sucesos (el Departamento de Estado de Estados Unidos, la UFCO y la CIA)1, es claro que la acción encubierta tuvo tres fases. 1. Los asesinatos Sabemos que en uno de sus esfuerzos por derribar a Arbenz, la CIA fraguó un plan para asesinara piezas clave del régimen guatemalteco, para lo cual elaboró listas de individuos, discutió planes de entrenamiento para equipos de exiliados y condujo programas de intimidación2. Si bien cabe señalar que dicha estrategia no fue unánime, pues había oficiales que se oponían a los asesinatos, en la administración de Harry Truman los juicios aportados por la CIA para tal efecto tuvieron apoyo total y la operación comenzó con el nombre PBFORTUNE. Una vez aprobada, en septiembre de 1952, la misma resultó ser un fracaso y abortó un mes después. Sin embargo, los documentos sugieren que recibió un apoyó total de las autoridades estadunidenses, pues fueron enviados al país centroamericano armas y dinero, y se manejó entonces la posibilidad de deshacerse del presidente por esa vía3. Los hechos se respaldan porque un grupo K fue especialmente entrenado con un manual del asesinato4 redactado por un psiquiatra de la CIA para llevar adelante los crímenes, y porque las listas de los funcionarios a quienes se planeó asesinar o aquellos para quienes se pensaba en la prisión o el exilio existen5. 2. PBSUCCESS
Casi dos años después, en julio de 1952, Allen Dulles, aún director de Planes de la CIA, solicitó al Departamento de Estado la aprobación de un plan para derrocar a Arbenz7. Consiguió la autorización del Consejo de Seguridad Nacional en agosto de 1953, siendo ya director de la agencia. Decidido el gobierno, el 11 de septiembre de ese año Dulles estampó su firma luego de una última modificación: que el costo no excediera los 3 millones de fondos disponibles por la agencia8 (aunque no se desdeñaban aportes externos9). Finalizados los trámites dos semanas después (la adjudicación del personal y la división de gastos), la Estación Lincoln10 comenzó a operar en Guatemala. El plan general de acción11 delineaba dos objetivos y seis etapas. Los objetivos eran remover en forma encubierta la amenaza del presente gobierno de Guatemala, controlado por comunistas, e instalar y sustentar, encubiertamente, un gobierno pro Estados Unidos. Partían de dos escenarios: los comunistas se habían atrincherado en Guatemala y en el gobierno y constituían una amenaza, en tanto que la oposición estaba dispersa y desunida. Creyendo que su potencial podría ser útil, debía procederse con la operación sin demora. Luego de la primera etapa el nombramiento del personal se pasó al condicionamiento preliminar, es decir, crear desacuerdo y deserción dentro del objetivo, desacreditarlo, manifestar su inhabilidad, alentar la impaciencia entre los no comunistas, presión económica y completar acuerdos militares con Nicaragua, Honduras y El Salvador. La tercera etapa o concentración hacía hincapié en crear antagonismo contra el régimen, continuar la presión económica, iniciar acciones diplomáticas mediante la Organización de Estados Americanos (OEA) y acentuar la preparación paramilitar. En la cuarta, considerada crítica, debía aplicarse presión económica, militar y diplomática máxima, acentuar la actividad divisionista, iniciar una intensiva campaña de rumores que estimulen el miedo y la proclamación de parte de las fuerzas revolucionarias del apoyo popular con que cuentan. La penúltima etapa incluía un sabotaje agresivo contra objetivos clave del gobierno, el lanzamiento del ultimátum por parte del líder rebelde para evitar un derramamiento de sangre y luego la entrada al país de sus fuerzas. La última era la consolidación del régimen: formación de un gobierno, reconocimiento inmediato de la OEA y ofrecimiento de ayuda desde Estados Unidos. Apoyada por una agresiva guerra de nervios12 y una emisora clandestina (Radio Liberación), la CIA entendió que las fuerzas debían probar su fuerza, y para ello programó actos específicos de violencia (anteriores al inicio de la invasión) en mayo de 195413. Ya en junio, de acuerdo con un documento, se informaba del desconcierto creado por las provocaciones14. Argumentando que la acción militar no era suficiente, un agente de la agencia sugirió la realización de eventos para desviar la atención de Estados Unidos o, por el contrario, proveer la justificación para una intervención de este país o de la OEA. Elaboró entonces una serie compacta de provocaciones locales e internacionales que ayudarían a intervenir y derrocar a Arbenz. Creyendo que las condiciones de Honduras eran manipulables ante el público, con sagaz imaginación aconsejó: Una bomba de origen soviético explota bajo el auto de Juan Manuel Gálvez sólo un minuto después de que salió (...) El virtual asesino arrestado confesaría que es miembro del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) (...) o quizás mejor (...) un mítico oficial soviético [con] algunos billetes de rublos, (...) un pasaporte de escape soviético o polaco u otra visa comunista; un grupo de guatemaltecos es capturado en la frontera [con] Honduras, equipado con armas soviéticas, mapas, etcétera. Un miembro del grupo admitirá que son scouts de una fuerza guatemalteca a punto de cruzar la frontera. Internamente, pequeños incidentes serían un eficaz complemento: Secuestrar personas anticomunistas (...) por ejemplo, la esposa y los hijos de un empresario norteamericano; uno podría encontrar las ropas de la mujer ensangrentadas en la orilla de un lago o encontrarse algunas pistas de que los asesinos son comunistas, por ejemplo, la inscripción muerte a todos los capitalistas con la hoz y el martillo sobre la pared de la casa; cometer sacrilegio en una iglesia o cementerio (...) pintando: la religión es el opio para los pueblos; disparar contra una finca de la UFCO o la casa de un millonario terrateniente guatemalteco, encontrando los restos de un cartucho de una bomba incendiaria soviética. Después de unos días como los de arriba proseguía, se ha creado una suficientemente fuerte impresión de un comienzo de terror comunista, legitimador de la intervención. 3. PBHISTORY
Exiliado Arbenz, el jefe de la CIA en Guatemala buscó los caminos para explotar la victoria16 y pidió la ayuda de dos oficiales de contrainteligencia para un trabajo de arrebato sobre documentos que permitieran trazar la implicación comunista del gobierno derrocado. Convencidos de que los papeles probarían la naturaleza comunista del régimen, el proyecto llevó el nombre de PBHISTORY17. En Guatemala, los funcionarios descubrieron que los cuarteles del PGT y las oficinas de los sindicatos habían sido saqueadas por el ejército y niños callejeros18. Sin embargo, otros funcionarios que llegaron antes habían comprado documentos secretos de la policía a un pequeño niño19. Estudiados, reunían una característica esencial: la mayoría de ellos no probaba implicación ni dominio externo y sólo poseían importancia local20. Ronald Schneider, un investigador externo que los analizó, no encontró huellas de control soviético y [sí] evidencia considerable de que los comunistas guatemaltecos actuaban solos, sin el apoyo o guía de fuera21. El comunismo de entrecasa también fue corroborado luego de que funcionarios norteamericanos, presurosos de encontrar gestos soviéticos, realizaron una operación para que Moscú pidiera la extradición de Arbenz: ello era imposible sencillamente porque Guatemala no tenía relaciones diplomáticas con la URSS, así que el pedido no iba a llegar22. De todos modos, lo reunido produjo material suficiente para llenar un folleto, repartido en el Senado y en el Consejo Nacional de Seguridad estadunidense. Biografías de Stalin, materiales de la reforma agraria china y algunos estudios marxistas, si bien revelaban una fuerte predisposición comunista23, no mostraban lo que la CIA deseaba. La PBSUCCESS había sido un éxito, y con Arbenz fuera, comenzó la desovietización: anulación de la reforma agraria, devolución de tierras a la UFCO, firma de un pacto de defensa con Estados Unidos, reducción de derechos civiles de las mayorías, persecución de líderes sindicales y 60 millones de dólares para los primeros seis meses. Abierto de esta forma un periodo de polarización
y violencia extrema, Guatemala vivió con apatía el proceso
electoral de fines de 2003 y niveles de pobreza cercanos a 80%. Ahora más
que nunca, como explicó en 1981 un oficial del Departamento de Estado,
deberíamos darle un Arbenz24.
NOTAS 1. Los documentos
aportados por la agencia marcan algo más que una estrecha relación:
en noviembre de 1951, es decir, antes de que la reforma agraria afectara
sus tierras, un informe evidencia que la UFCO ya trabajaba con el Departamento
de Estado y la CIA en función de un objetivo: derrocar a Arbenz.
Así, en el citado se da cuenta del arribo a Washington de una persona
que estaba actuando como intermediario de Sam Zamurias, presidente de
la United Fruit Company, Floyd Odlom, presidente de la Consolidated Vultee
Aircraft, y de parte de la Electric Bond and Share Company, empresas que
deseaban ofrecer el uso de sus instalaciones y personal para asistir a
la CIA en cualquier programa en el cual nosotros podamos combatir el crecimiento
del comunismo en Guatemala. El agente aseguraba que Zamurias y Odlom
estaban grandemente involucrados sobre la situación en Guatemala
y que deseaban ir a cualquier lado para asistir al gobierno en sus operaciones
anticomunistas. Dichos ante los que Dulles aseguró al intermediario:
Nosotros estamos muy interesados en su propues-
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