328 ° DOMINGO 4 DE ABRIL  2004
Carlos y Roberto Ahumada Kurtz:
historias repetidas

ALBERTO NÁJAR

"Lo que ve no es normal. Es dolor lo que estoy sudando", decía en prisión Roberto Ahumada, en 1997, abandonado por su hermano Carlos, quien hoy enfrenta una suerte similar

Carlos Ahumada/Fotografía: Revista ContenidoHace siete años, el recuerdo de la familia parecía una prisión aún mayor que su celda en el Reclusorio Sur donde esperaba sentencia.

A Roberto Aníbal Ahumada Kurtz le costaba trabajo hablar del tema. Las referencias familiares se limitaban a los hijos, que cada miércoles le llevaban tabaco para su pipa, y la muerte de su padre, a quien no pudo acompañar en su agonía.

Era todo. Al empresario argentino parecía confortarle más hablar de las 900 personas a quienes defraudó en el Grupo Director de Empresas Mexicanas, una de las primeras cajas de ahorro que funcionaban con el sistema de pirámide.

Nada decía de su hermano Carlos, a quien, se supo años después, financió en sus primeras compañías. De hecho, evadía el tema. “Sólo tengo a mis hijos”, era la respuesta y de inmediato insistía en su principal preocupación: salir de prisión y rehacer sus empresas para pagar a los ahorradores afectados que, juraba, le habían otorgado el perdón.

Y es que la cárcel, sumada al abandono en que se encontraba, fue una experiencia traumática para el empresario argentino. “No tiene idea de la angustia, el insomnio y la desesperación que significa todo esto”, decía a este reportero el 5 de septiembre de 1997, mientras secaba el abundante sudor que empapaba su ropa. “Lo que ve no es normal. Es dolor lo que estoy sudando”.

La entrevista fue en el área de observación del Reclusorio Sur, donde el empresario tenía su celda que compartía con otro prisionero argentino. Pocos eran los lujos: una televisión, libros, dos petates que hacían las veces de cortinas, una estufa eléctrica, teléfono celular... y una copia completa de su expediente.

Roberto Aníbal reapareció siete años después, cuando otro Ahumada Kurtz es el prisionero. Su presencia da el toque de tragedia familiar al asunto.

Hoy se sabe que su hermano Carlos le abandonó en la cárcel, sin devolver siquiera el dinero que le prestó para iniciar las empresas que le hicieron millonario.

También salieron a la luz pública otros secretos familiares, como que el todavía dueño del Grupo Quart mantiene dominada a su madre con puro tequila –en la versión de Carlos, es Roberto quien la tiene a puro mezcal–, o que abandonó a sus hermanos en la medida que aumentaba su éxito en los negocios.

Detalles que, para algunos, explican el comportamiento de Carlos Ahumada, que derivó en la difusión de los videos que metieron en una gran crisis al Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero que a Roberto Aníbal no le son ajenos. Después de todo, él fue el primer eslabón en la cadena de agravios.

Por lo pronto la suerte de Carlos Ahumada Kurtz parece estar echada, y paradójicamente, el inicio de su proceso es muy parecido al que enfrentó su hermano mayor, en 1990.

En esa fecha la captura de Roberto Aníbal fue un verdadero escándalo, con desplegados de la Secretaría de Hacienda, en los cuales invitaba a los ahorradores afectados a denunciar al argentino. Hoy la aprehensión de su hermano Carlos es, también, noticia nacional.