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México D.F. Martes 20 de abril de 2004

''Me gustaría saber por qué no me mató''

El presunto asesino de cuatro menores plagió 80 días a Sabine Dardenne hace ocho años

DPA

Arlon, Belgica, 19 de abril. Sabine Dardenne pasó un verdadero martirio mientras estuvo secuestrada en la bodega del presunto asesino de menores Marc Dutroux.

''Sé buena o estás muerta." Con estas palabras la amenazó durante 80 días que duró su cautiverio, aseguró hoy la víctima al testificar ante el tribunal de Arlon.

Sabine, que en la actualidad tiene 20 años, contó que su secuestrador le hablaba de un ''jefe malo'' que quería matarla. Como sentía tanto pánimdf29753co, ella incluso se alegró cuando su secuestrador la mantuvo escondida en un estrecho agujero de la bodega de su vivienda.

Con voz en ocasiones temblorosa, Dardenne es la primera de las víctimas que relata la tortura vivida en la bodega de la casa de Dutroux. Su testimonio, uno de los más esperados, es de especial importancia en el proceso.

Algunos lapsos en la investigación de la policía y la justicia dejaron abiertas interrogantes, en un caso en el que el principal inculpado se remite a mentir y cuatro de las seis niñas secuestradas no pueden demostrar que sufrieron hasta la muerte.

La madre de una de las principales testigos, que mañana declarará ante los magistrados, sufrió un desmayo, al igual que el padre de una de las niñas muertas. Ambos fueron trasladados a un hospital.

Tal como había anunciado que haría, la testigo miró amdf31618 Dutroux directamente a los ojos y preguntó a su secuestrador, sacándolo de la postura impasible que mantiene detrás de la urna de cristal que lo protege: "Aun cuando conozca un poco la respuesta, me gustaría que me dijera por qué no me mató."

"Nunca se habló de ello", respondió Dutroux, quien reconoció enseguida que abusó de la muchacha y dijo que asume "esa responsabilidad".

Sin entrar en detalles, Dardenne confirmó bajo juramento que su secuestrador la violó en varias ocasiones. A la pregunta de si Dutroux le habló en alguna ocasión de su esposa y sus hijos, la testigo, que cuando ocurrieron los hechos tenía 12 años, contestó: "Por supuesto que no, yo era su mujer".

Contó también que cuando Dutroux estaba de buenas, la dejaba ver televisión. Pero la mayor parte del tiempo la pasó escondida en la bodega o limpiando la casa, que estaba muy sucia.

"Yo era la criada", dijo. Sólo en una ocasión intentó abrir la puerta de 200 kilos de hormigón del escondite en la bodega. Pero apenas consiguió algo. "Pasaba la cabeza, pero no el resto del cuerpo". Por temor a Dutroux y a su temido ''jefe'' nunca se atrevió a huir. "Siempre tenía el miedo clavado en el estómago de que un día iban a ir a recogerme", señaló la testigo.

Durante su cautiverio, ella no supo nada de los anteriores secuestros de Dutroux y de las niñas que murieron de sed: Julie y Melissa, en el mismo escondite. De manera inocente, se quejaba por el aburrimiento. "Claro que yo no quería que él secuestrase a otro niño." Pero justo eso fue lo que hizo Dutroux: secuestró a Laestitia Delhez, que entonces tenía 14 años y la encerró junto con Sabine.

Fue Laetitia la que le contó que sus padres la buscaban desesperadamente. "Al principio no la creí", dijo Dardenne. Dutroux le había contado a la niña que sus padres no querían pagar su rescate. Sabine escribió cartas desgarradoras a su madre, pero su secuestrador las retenía y la manipulaba con respuestas que él mismo inventaba. Y todo esto se prolongó hasta el día en que fue liberada, en agosto de 1996: "Yo estaba lo suficientemente loca para creer que él mismo había llamado a la policía".

Durante el cautiverio Sabine Dardenne dio muestras de un "carácter enormemente fuerte", elogió el presidente del jurado, Stephane Goux.

Durante la declaración, la testigo respondió, pese al nerviosismo, con claridad y seguridad durante 52 minutos. Algunos de los presentes elogiaron su valor.

Los 12 jurados decidirán en unas semanas sobre la inocencia o culpabilidad de Dutroux y los tres cómplices que están siendo juzgados en este caso. Su "convicción interna" es suficiente como prueba de culpabilidad.

Al término de su declaración, Michelle Martin, esposa de Dutroux, pidió perdón a Dardenne. Pero la víctima no quiso saber nada del tema. "Usted, madre de familia, sabía dónde estaba. No puedo aceptar su disculpa."

Para Dutroux y Martin la sesión de la tarde fue mucho más dura. En audiencia cerrada, jueces y jurados vieron algunos videos de varias violaciones a chicas checoslo- vacas. En algunos pasajes se puede ver a los violadores. Y, según relató el abogado de Laetitia Delhez, Martin anestesió a las víctimas. "Ella lo sabía todo", aseguró.

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