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la Operación Guardián "Al menos no nos hemos rendido" ALBERTO NÁJAR A lo largo de la última década ha sido una de las figuras emblemáticas en la lucha por los derechos de los indocumentados, pero ya no más: a Claudia Smith, directora de la Fundación Rural de Asistencia Legal de California, le llegó el momento de buscar otros frentes, justo cuando la Border Patrol realiza redadas muy lejos de la frontera. La batalla contra la Operación Guardián y sus derivados resultó más difícil de lo esperado, tal y como se planteó hacerlo con los migrantes. En este caso las implicaciones son diferentes, pero el fondo es el mismo. Sería, en el argot militar, un daño colateral de la guerra è
Una tarea difícil, sobre todo ante el parte de la guerra librada en dos lustros: Entre octubre de 1994 y mayo pasado más de 2 mil 700 personas murieron en su intento de cruzar sin documentos a Estados Unidos. Cada año en promedio son detenidos un millón de migrantes por la Patrulla Fronteriza, que este 2004 cuenta con el mayor presupuesto de su historia. La estrategia para contener el flujo de indocumentados es cerrar los sitios en el desierto de Arizona que recientemente se han utilizado como puntos de cruce, con lo cual se prevé el uso de otros lugares aún más apartados. El resultado será más muertes. Además, los grupos de cazamigrantes siguen tan activos como en los primeros días de Guardián. Hace 10 años en California fueron skinheads, herederos de los Metal Militia (jóvenes anglosajones que jugaban a la guerra con los indocumentados como enemigos). Ahora se llaman American Border Patrol, Ranch Rescue y Civilian Homeland Defense, entre otros. Diez años de la Operación Guardián y a pesar de algunos avances, en términos generales todo parece igual. Quizá por ello el desencanto de Claudia Smith, directora de la Fundación Rural de Asistencia Legal de California (FRALC), pionera en la lucha contra la militarización de la frontera y una de las más activas promotoras de los derechos de los indocumentados en Estados Unidos. Se necesita a alguien mucho más efectivo, dice en forma pausada, como si buscara la frase correcta en español para definir su situación actual. No la encuentra. At least, we haven´t given up (al menos no nos hemos rendido), suelta al fin. uuu En realidad, la batalla de Claudia Smith empezó mucho antes de Guardián, cuando en 1970 el líder de jornaleros César Chávez visitó Washington, donde residía la hoy activista. Vine de Guatemala a estudiar y trabajar, cuando lo oí la primera vez, cuenta. Supe que necesitaban gente para trabajar con los campesinos, sobre todo abogados, y entonces me metí a la Facultad de Derecho en la Universidad George Washington, y después me vine a California a trabajar con el campesinado. La experiencia resultó útil cuando a principios de los ochenta arribó al estado una oleada de indígenas mixtecos. No había nadie que los ayudara, venían de Puebla, Oaxaca, Guerrero, en condiciones muy difíciles. Formamos un proyecto especial donde teníamos traductores, promotores indígenas, médicos . Eran días de mucho trabajo, sobre todo por la explotación de los patrones y los ataques de grupos antinmigrantes como los Sudden Death, la Federación para la Reforma Migratoria Estadunidense (FAIR, por sus siglas en inglés, ligada al Ku Kux Klan), o el movimiento Light up the Border, un grupo de vecinos de San Diego que iluminaban con sus automóviles la zona fronteriza con Tijuana. El activismo de los radicales disminuyó con la puesta en marcha de Guardián, pero los abusos contra migrantes se mantuvieron, esta vez a cargo de agentes de la Patrulla Fronteriza. Durante los primeros meses del operativo la FRALC y otras organizaciones agrupadas en la Coalición Pro Defensa del Migrante, documentaron cientos de casos como golpes, humillaciones verbales, familias separadas por las deportaciones y hasta asesinatos. Las denuncias lograron reducir los abusos e incluso, después de insistir durante varios años, evitaron las separaciones de familias o la deportación de mujeres a sitios peligrosos como Ciudad Juárez. Pero la estrategia de empujar a los migrantes al desierto se mantuvo. A Guardián siguieron Operación Río Grande, en Texas, y después Salvaguarda, en Arizona. Las muertes de indocumentados aumentaron en 400%. Lo terrible es que una vez que se dieron cuenta que ni la geografía, los extremos topográficos o de clima iban a desalentar el cruce, no se hicieron para atrás y nunca reconsideraron la estrategia, lamenta Claudia Smith. Es una estrategia inútil y mortal. Y el actor principal en esta tragedia es el gobierno de Estados Unidos. uuu ¿De veras pensó que se podía echar abajo la Operación Guardián? Sí, confiesa la activista. Era una administración diferente (el presidente estadunidense era Bill Clinton) y el momento parecía proclive. Pues no se pudo. Mire, tengo más de 50 años, y a este punto, no siempre peleo para ganar sino para extraer un costo, y éste es la imagen de Estados Unidos que se autodeclara el campeón de los derechos humanos a escala mundial. El costo es denunciar eso y aunque no parezca mucho, ese es mi trabajo. Lo que hemos tratado de hacer es no limitarnos sólo a San Diego. ¿Y qué tan sensibles son los estadunidenses a las denuncias? Hay una gran ambivalencia. Al menos que mueran 19 migrantes en un día, todos en una traila (tráiler), nadie se da cuenta; cuando eso pasa hay mucha curiosidad, pero luego se olvida. El problema es que los migrantes mueren de uno en uno, de dos en dos, y entonces pocos se enteran. Esa es la gran preocupación. Cuando veo 10 años de labor siento que... no he logrado ni salvar una vida, pero hay que decirlo. La denuncia es una obligación con los muertos de ahora y los que quedan por venir. Ese es el compromiso, pero ahora corresponde a otros asumirlo. El problema nos ha rebasado desde hace años, el tráfico incluso se movió a Arizona, donde la gente aprecia la perspectiva que tenemos, explica. Son batallas largas, llevo 35 años de trabajar con migrantes, con campesinos, en sindicatos: es un paso para adelante y dos para atrás, y uno no puede estar en ellas siempre. Todo tiene un límite... Sí, pero entonces uno encuentra otras cosas y hay más personas que llevan la lucha como en Arizona. Uno hizo lo que pudo y ahora estoy viendo a qué otros temas me dedico, como los refugiados guatemaltecos, indígenas que han llegado de México, el asunto de la identificación de los muertos, atacar las persecuciones a alta velocidad o el uso de balas expansivas. Son cosas específicas que quiero lograr en un año y después... No sé. |