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México D.F. Sábado 27 de noviembre de 2004

Elena Poniatowska

Historias de un hombre mapa

Este lunes a las 19 horas en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Elena Poniatowska presentará su nuevo libro, Miguel Covarrubias. Vida y mundo, publicado por Ediciones Era. Como una de las grandes primicias que presenta en esta edición La Jornada con motivo del encuentro librero por excelencia, ofrecemos un adelanto de esa obra de nuestra colaboradora.

En una jaula de plata

se quejaba un pajarito

y en el quejido relata

de un modo muy exquisito:

dicen que el amor no mata

pero lastima un poquito.

Lástima que a Miguel Covarrubias el amor no se limitó a lastimarlo un poquito, sino que acabó con su vida pletórica y risueña. Y cabe hacerse la pregunta de Pablo Neruda ante Silvestre Revueltas, otro gran hijo pródigo de México: ''ƑPor qué agotaste la copa de la vida?"

-Miguel parecía una batea de Mi-choacán, llena de frutas tropicales. šLástima que el amor se las haya comido todas!

-Miguel era un árbol frutal, un manzano, un cocotero, un espléndido papayo.

-Miguel Covarrubias era un niño que traía en la bolsa todas las frutas del mercado, todos los dones de la vida; dejaba lo que tenía para recoger lo que veía pasar.

-Miguel jugaba a los colores y a las cosas de México, como un niño que jugara a las matatenas.

-Miguel Covarrubias fue un hombre fértil y rotundo. No hay más que hojear su libro Mexico South para darse cuenta de sus preferencias, de su ''chamaquería", de ese gusto tan mexicano por los corridos, los bailes, las guitarras y las jaranas con su rasgueo de vidrio.

La mujer es una pera

allá subida en la altura

ya revienta de madura

y de repente se cae,

y el que menos se lo espera

disfruta de su hermosura.


Dichoso el árbol que da uvas,

peras y granadas;

pero más dichoso yo

que tengo a diez contratadas:

tres solteras, tres viudas

y también cuatro casadas...


(En el fondo, a Miguel podría llamársele, el árbol que daba uvas, peras y granadas.)


Soy de la opinión del pueblo

que el mejor gusto del hombre

es si te quise no me acuerdo

si te tuve no sé dónde,

y para mejor decirte

ni me acuerdo de tu nombre...


No sólo pintaba, escribía bien porque pensaba bien. šMiren nomás lo que escribió acerca del danzón!

''El danzón es esencialmente un baile de los trópicos, apasionado, pero frío y sereno, una síntesis de complicidad sexual que logra el milagro de ser a un mismo tiempo, tempestuoso y discreto, licencioso y digno."

Y de los costeños: ''Las mujeres son morenas y coquetas, suaves y de ademanes fáciles; siempre llevan flores en sus cabellos. Los hombres son como de alambre, quemados por el sol, intensos ojos negros, narices amplias, bigotes recortados y dientes picados. Ellos gozan de un sentido del humor que todo lo manda al diablo, son ingeniosos y listos, con una gran tendencia a tomar la vida por su lado más fácil, y tienen una pasión desmedida por la poesía y por el sexo, que combinan como bases de su filosofía de la vida. Cada hombre, desde los diez años de edad, es hábil para improvisar, para echarle flores en verso a una muchacha; hacer comentarios sobre un evento político o insultar a un rival. Entre ellos prevalece un gran sentido de igualdad, y jamás se encuentra allá el indio huidizo y ladino de las altas colinas que nunca mira de frente. Todos los costeños se visten igual: baratos trajes de algodón para las mujeres y camisa o camiseta, pantalones y un ancho sombrero de paja para los hombres. A diferencia de otros nativos de distintas partes del México campesino, todos se ponen o por lo menos poseen, un par de zapatos".

Homenaje

No creo que los homenajes póstumos deban ser forzosamente una letanía sin fin de elogios que en el fondo no interesan a nadie. Por eso debo decir con toda sinceridad que desde un principio me propuse alejarme de eso: de las consagraciones totales y desmedidas, de los mitos que se crean tan fácilmente en México. Con toda modestia debo confesar que mi tarea es la de un metódico Sherlock Holmes (más bien la de un tímido doctor Watson, sin lupa y sin cachucha) que va siguiendo las huellas de una vida henchida y compleja, rica en viajes y en dones humanos (ante todo Miguel Covarrubias fue el amigo de sus amigos), entusiasta, fogosa como un tropel de caballos. ƑEs posible reconstruir la vida de un hombre siguiendo los rastros que ha dejado en el corazón de todos aquellos que lo quisieron? He ido acomodando los fragmentos del afecto que me han dicho los amigos del artista desaparecido. Publico ahora el resultado de mis pesquisas sin saber en realidad si la imagen que reconstruyo es el retrato de un hombre o más bien el mapa en que figuran las provincias de su alma.

Cerrando los ojos frente al material que he reunido veo a Miguel como un país extenso y de colores, donde aparecen regiones habitadas por vasijas de barro de Tlaquepaque y grandes ollas negras de Oaxaca, los graves magueyes de la altiplanicie, las desmelenadas palmeras del trópico, la tuna cardona de San Luis y las pródigas calabazas michoacanas.

Aunque no haya conseguido trazarla plenamente, ésta es la imagen que prefiero. La del hombre mapa, la que se parece a México mismo, como un cuerno de la abundancia que vuelca sus dones en una paleta abrumada de colores. La pintura de Miguel es obviamente tricolor, como una ondulante y cordial bandera mexicana. Sus tonos morados, violetas y magentas estallan ingenuos con una algarabía de fiesta popular y las guirnaldas, listones y grandes flores de papel los complementan. Es pintura risueña y sin estorbos, sin complicaciones, hecha para la pura alegría de los ojos. En el mapa nacional que hizo para el Museo de Artes Populares, campos de mazorcas crecen dorados en cada pedacito de México, Miguel ha ido acumulando con su ingenuidad grave y llena de sabiduría, verdes candorosos y acuáticos azules con olas adentro, líquidos amarillos pintados al jugo de naranja, rojos espesos a la pulpa de sandía.

Porque cuando vemos sus cuadros, Miguel nos da a comer su corazón de fruta.

El Miguel Covarrubias que quisiera revelar es el mejor de todos porque brota de cada amigo que lo recuerda, de Harry Block: ''Miguel nos comunicaba a todos su entusiasmo por cualquier objeto". De Alfonso Caso: ''Covarrubias dio a la arqueología algo que le faltaba y que nosotros los arqueólogos no podíamos darle". De Fernando Gamboa: ''Decían que era un hombre desorganizado: Miguel llegaba tarde a las citas pero nunca a las cosas". De Carlos Solórzano: ''Para Miguel, el escenario no era más que un marco poético deliberadamente plano a manera de un retablo popular. En su escenografía, como en toda su creación, dominaba la simplicidad sin que por ello renunciara a la grandeza". Fito Best Maugard: ''Llevé a Rosa Rolando a nuestro departamento, al de Miguel y mío, en Charles Street. Se miraron azorados, y yo vi que los dos se quedaban como fulminados. Naturalmente no me quedó otra más que hacerme a un lado". Raoul Fournier: ''Miguel tenía cara de niño, ni un pelo en la barba y todo redondo. No era obeso precisamente, pero sí muy tragón. Todas sus reacciones eran tan infantiles que el nombre de Chamaco se le dio por eso y porque nosotros éramos un poco mayores que él". Diego Rivera: ''Miguel Covarrubias fue un tipo valioso de artista culto que por sí solo era un ejemplar único en sus características especiales, entre las generaciones de artistas mexicanos vigentes. Por eso es una pérdida insustituible". Octavio Barreda: ''Fue tan brillante su actuación que conquistó a Nueva York. Creo no se ha dado un caso igual. Ningún mexicano había tenido una carrera tan brillante como la suya". Rosa Rolando de Covarrubias: ''Fue de carácter modesto, fino, moderado, trabajando todo el tiempo. Yo le decía que trabajaba demasiado pero él pintaba hasta en sus pijamas azules". Justino Fernández: ''Covarrubias estaba dotado de una gran capacidad de dibujante y de un gran sentido de la ironía y del buen humor. ƑVerdad? Supo expresarse en formas claras, sintéticas, muy adecuadas a la ilustración y al tipo de pintura geográfica ilustrativa. ƑVerdad?" Jorge Juan Crespo de la Serna: ''Miguel era un autodidacta. Conquistó él solo un gran dominio del dibujo y había mucho refinamiento y mucha elegancia en su manera de ver las cosas". Daniel Rubín de la Borbolla: ''Me llamó mucho la atención la primera obra que publicó: The Prince of Wales and Other Famous Americans. Me atrajo sobre todo por su forma, ya que con líneas tan sencillas logra dar una expresión fuerte y característica a todos los personajes del libro".

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