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México D.F. Miércoles 8 de diciembre de 2004
Los optimistas la comparan con la aparición de la UE; los escépticos prefieren esperar
Hoy nace formalmente la Comunidad Sudamericana de Naciones
DPA
Cuzco, Peru, 7 de diciembre. En una ladera de la ciudad peruana de Cuzco, sede de la mayor civilización precolombina de Sudamérica, y a unos 300 metros de donde fue descuartizado el legendario luchador de los derechos del nuevo mundo Túpac II, nacerá mañana oficialmente la Comunidad Sudamericana de Naciones.
Más de 360 millones de habitantes de 12 países con una geografía de más de 17 millones de kilómetros cuadrados, un producto interno bruto de más de 800 mil millones de dólares y exportaciones por unos 188 mil millones de dólares anuales emprenden así una ruta que los más optimistas desean comparar con la Unión Europea (UE), aunque los escépticos prefieren aguardar antes de caer en explosiones de júbilo.
Pero el optimismo no es general. Para muchos analistas, la flamante comunidad nace con profundos vacíos. Para comenzar, las dos locomotoras del proceso deben ser la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) que, según esos observadores, no son precisamente buenos ejemplos de eficacia para construir un modelo integracionista y superar obstáculos.
"Conviene analizar dos procesos. Uno, el de la UE, porque se utiliza de un modo frecuente como referencia. Otro, el del Mercosur. Si bien el diseño institucional depende de cada proyecto, la UE fue construida pacientemente como bloque supranacional, en el cual la renuncia parcial de soberanía fue el camino elegido para aventar en sus inicios toda hipótesis de conflicto entre sus partes", afirmó el ex subsecretario de Exterior argentino Eduardo Sguiglia, uno de los escépticos.
Por el lado de la CAN, las cosas no son mejores. Los 36 años transcurridos desde que el organismo nació en Cartagena de Indias con el nombre de Pacto Andino no permiten mostrar muchos avances, pese a la modernización de los últimos años.
Los impulsores del proyecto integracionista son discrepantes, cuando no absolutamente contradictorios. Mientras los gobiernos de Colombia, Ecuador y el Perú negocian un tratado de libre comercio con Estados Unidos que Chile ya concretó, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, llama a conformar un frente popular para enfrentar al neoliberalismo, el imperialismo y la cada vez más difusa Area de Libre Comercio de las Américas.
Intentos como la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio y la Asociación Latinoamericana de Integración pasaron sin pena ni gloria, en medio de realidades que aplastaban los sueños. Ahora la apuesta es más ambiciosa, pero sólo el paso de los años servirá para aclarar si la nueva comunidad nació en el momento ideal o si fue prematura.
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