Apoya el reconocimiento social, político y cultural de esos grupos
El Festival Internacional de Cine y Video Indígenas será en Oaxaca
Las producciones difunden la realidad de los pueblos, no las imágenes estereotipadas
Además de servir para construir la memoria de su acontecer, la pantalla es para ellos una forma de reflexión
JUAN JOSE OLIVARES
Con el objetivo de promover el reconocimiento social, político y cultural de los pueblos indígenas de México y toda América Latina, se realizará, como desde hace 15 años, el Festival Internacional de Cine y Video Indígenas, en la ciudad de Oaxaca. El organizador, el Consejo Latinoamericano de Cine de los Pueblos Indígenas (CLACPI, creado en México), pretende realizar este encuentro en mayo de 2006, pero desde al año pasado realiza actividades de colaboración, intercambio y apoyo mutuo en la capacitación, producción y difusión del cine y video indígena, como talleres, seminarios y foros.
Al CLACPI pertenecen asociaciones de Bolivia, Guatemala, Chile, Cuba, Ecuador, Brasil, Venezuela, Perú, Colombia y México, así como personas y organizaciones independientes de varios países de América Latina, que producen, fomentan y difunden el cine y video para los pueblos indígenas. Estas acciones se concretan en el Festival Internacional de Cine y Video, que ha tenido siete realizaciones en diversos países.
Con la octava versión del festival se promoverán "el reconocimiento social, político y cultural de los pueblos indígenas de México y América Latina; resaltaremos el valor de nuestras producciones para celebrar un mundo plural; motivaremos la producción de obras cinematográficas y videográficas procurando la difusión en zonas rurales, indígenas y urbanas, y fortaleceremos los lazos que unen a los realizadores del cine y video indígenas", comentan Carlos Plascencia y Guillermo Monteforte, del CLACPI.
ƑQué es el cine y video indígenas? Los organizadores responden: "El término video y cine indígenas no tiene que ver con un género en específico ni con que el creador, sea o no indígena. En esencia incluye trabajos que aplican un compromiso de dar voz, una visión digna del conocimiento, cultura, proyectos, reclamos, logros y lucha de los pueblos indígenas. Implícita está la noción de que producir este tipo de cine requiere de sensibilidad y una participación activa de los mismos protagonistas que aparecen en la pantalla. Este tipo de producciones trata de poner este poderoso instrumento para expresión propia y para el beneficio y desarrollo de los pueblos indígenas."
Plascencia asegura que "los indígenas no dan raiting, a menos que se haga uso de los
estereotipos. De acuerdo con éstos, la población indígena mexicana representa el rezago que la nación tiene que atender para ser moderna, su supuesta inocencia los hace chistosos por lo que los actores cómicos se disfrazan de seudoindígenas; se presentan como bárbaros que se hacen justicia por propia mano, son materia prima de la nota roja y se vuelven una calamidad, porque sus desplantes ponen en peligro la unidad nacional.
"Esta es la falsa visión que las televisoras latinoamericanas transmiten en relación con los pueblos indígenas. Estos estereotipos abundan en los medios y hacen eclipsar las pocas producciones indígenas que responden a la realidad, por eso buscan sus espacios alternativos."
Monteforte abunda: "Los realizadores de cine y video indígenas que hoy producen en sus pueblos, atienden las necesidades de comunicación de sus regiones; construyen formas propias de expresión que muestran su vida cotidiana, usos y costumbres. Diversifican en torno de su espiritualidad y la importancia de sus lugares sagrados; dan cuenta del papel transformador de las mujeres en la dinámica comunitaria; manifiestan sus posiciones con respecto de la vida política del país y la afluencia de los partidos en sus regiones; reafirman la relación con el medio ambiente; fortalecen sus convicciones con respecto del derecho indígena; intentar difundir su trabajo."
Sin duda, que desde que las cámaras de cine empezaron a rodar en México, la imagen indígena ha tenido fuerza. No obstante, las realizaciones han planteado la presencia indígena como algo decorativo.
"Como si se tratase de la construcción de una memoria colectiva electrónica -asegura Plascencia-, los realizadores indígenas de video registran las fiestas patronales; los ritos de siembra y cosecha; las curaciones basadas en los conocimientos de los médicos tradicionales; los procesos para la elaboración de diversos productos; piezas de arte popular, funerales, los cambios de su autoridad. Poco a poco se ha convertido en una herramienta de reflexión. La pantalla les sirve como espejo que les permite verse a sí mismos".
Y relata una anécdota: "Una vez en Mato Groso, Brasil, unos compañeros del proyecto Video en las Aldeas grababan una fiesta tradicional. Mientras lo hacían, reproducían las imágenes. La reacción de la gente fue de confusión, incertidumbre y desaprobación, hasta que el asunto fue aclarado por los miembros del pueblo, quienes aseguraron, que no les gustaba lo que estaban viendo, porque cometían varios errores, que no estaban realizando la fiesta. Dijeron: 'no la estamos haciendo tal y como nos la enseñaron nuestros antepasados, así es que la repetiremos'. En eso y muchas otras cosas el video les ha ayudado."
Esas son las imágenes que promoverá esta reunión de video y cineastas indígenas.
"La interpretación de la identidad, la expresión de quiénes queremos ser también se facilita con el video. En Michoacán se han creado videos en torno a piezas musicales de rock interpretadas por jóvenes indígenas. En estos videos invitan a la reflexión y afirman: Nos puede gustar el rock y no por ello dejaremos de ser purépechas."
El comité organizador de este festival está integrado por Altepettl Nahuas (Guerrero), Arcano Catorce (Oaxaca), Centro Cultural Driki (Oaxaca), Exe Video (Michoacán), Ojo de Agua Comunicación (Oaxaca), Proyecto de Videoastas Indígenas Frontera Sur (Chiapas) y Xi'Nich (Chiapas), entre otros.
Para mayor información respecto al CLACPI y sus actividades consultar: www.clacpi.com