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Lipodistrofia y antirretrovirales
¿Cómo valorar los efectos negativos?
Por Gabriela Hernández
Se
ha demostrado que el tratamiento antirretroviral usado para contrarrestar
la infección por el VIH, también disminuye significativamente la incidencia
de enfermedades oportunistas, la desnutrición e incluso la mortalidad de
los pacientes. Pero desafortunadamente, estos tratamientos son causa de efectos
adversos y toxicidad de diversos grados. Por ejemplo, pueden provocar anormalidades
importantes en el metabolismo de los lípidos, lo que se conoce como "síndrome
lipodistrófico" o "síndrome de lipodistrofia". La definición de este síndrome
sigue en discusión, pero desde hace tres años se dieron a conocer las primeras
descripciones donde se incluyen los principales signos clínicos. Actualmente
la definición más utilizada es la siguiente:
El
síndrome de lipodistrofia es la redistribución de la grasa corporal que incluye
tanto la pérdida de grasa periférica como la acumulación de grasa en diferentes
zonas del cuerpo. Puede estar acompañado o no por alteraciones metabólicas.
Este
síndrome, como su misma definición lo dice, se ha asociado también con un
incremento en los niveles de lípidos en la sangre (colesterol y triglicéridos),
lo que se conoce como dislipidemias, con el desarrollo de resistencia a la
insulina y, menos frecuente, con la aparición de la diabetes mellitus tipo
2. Todas estas anormalidades se han observado en más del 60 por ciento de
los pacientes bajo tratamiento, y podrían resultar en otros problemas de
salud pública, debido a que se incrementa el riesgo de presentar enfermedades
cardiovasculares por los elevados niveles de triglicéridos y de colesterol.
En un principio, el síndrome de lipodistrofia se relacionó solamente como
un efecto adverso del grupo de medicamentos de los inhibidores de proteasas
(Indinavir, Ritonavir, Saquinavir, Kaletra, Atazanavir). Sin embargo, publicaciones
recientes muestran que también existe pérdida de grasa periférica en los
pacientes con tratamiento antirretroviral que incluye los grupos de medicamentos
análogos y no análogos de nucleósidos e inhibidores de la transcriptasa inversa.
La
pérdida de grasa, la acumulación de grasa, o ambas, se puede ver o no acompañada
de alteraciones en los niveles de lípidos en la sangre. No siempre se presentan
estos cambios al mismo tiempo. Es importante definir los términos relacionados
con la lipodistrofia:
--Lipoatrofia: Pérdida de grasa en distintas zonas del cuerpo.
--Lipohipertrofia: Acumulación de grasa en distintas zonas del cuerpo.
--Lipodistrofia: Redistribución de
grasa periférica que incluye tanto pérdida como acumulación
de grasa.
Es
importante mencionar que esto no ocurre en el cien por ciento de los pacientes
bajo tratamiento antirretroviral, y que no se han documentado casos de que
este síndrome se presenta antes de un año de tomar anitrretrovirales.
¿Qué cambios físicos se relacionan con el síndrome de lipodistrofia?
Lipohipertrofia:
1
Aumento del abdomen: Lo que se conoce como adiposidad central, ya que la
mayor parte de la grasa corporal se encuentra almacenada en el abdomen, lo
que incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, pues la
grasa no solamente se localiza por debajo de la piel, sino que cuando se
saturan los compartimientos de grasa, ésta también comienza a acumularse
en órganos importantes como el hígado.
2
Grasa dorsocervical: Es la acumulación de grasa que se encuentra localizada
detrás del cuello, formando una prominencia en forma de joroba o sólo de
"almohadilla". En algunos reportes lo llaman también "jiba de búfalo".
3 Aumento del pecho: Se acumula grasa en los pechos. Esto ocurre tanto en hombres como en mujeres.
4
Aparición de lipomas: En algunos casos se pueden presentar acumulaciones
de grasa por debajo de la piel que toman forma de "bolitas". Estas pueden
ser duras o suaves al tacto.
5 Acumulación
de grasa en el cuello. Al nivel de las orejas se pueden presentar ligeras
acumulaciones de grasa, que hacen que el cuello se vea más prominente.
Lipoatrofia:
1
Adelgazamiento facial: Se pierde la grasa que se encuentra en la cara, principalmente
en las mejillas, por lo que se marcan más las líneas de expresión, sobre
todo las que se encuentran junto a la boca. También las órbitas de los ojos
se marcan más.
2 Adelgazamiento de extremidades
y glúteos: Éste es un síntoma muy característico. Se pierde la grasa en brazos,
piernas y glúteos, disminuyendo su volumen.
3
Prominencia de venas en extremidades: Las venas de las piernas y de los brazos
se marcan más debido a la pérdida de grasa en estas zonas del cuerpo. Muchos
pacientes reportan várices, pero en realidad no lo son. Se trata tan sólo
de venas antes ocultas por la grasa que se encontraba encima del músculo
y que al perderse hace que se noten más.
Alteraciones metabólicas:
1 Incremento del colesterol total.
2 Disminución de los niveles de colesterol LDL, mejor conocido como el colesterol "bueno" o "protector".
3
Incremento en los niveles de colesterol HDL, mejor conocido como colesterol
"malo", ya que es que el tiende a acumularse en las venas obstruyendo el
paso de la sangre y formando trombos.
4
Alteraciones en el metabolismo de la glucosa y, en algunos casos, desarrollo
de resistencia a la insulina, por lo que puede presentarse diabetes mellitus
tipo II.
Recomendaciones
En
el caso de que se hayan elevado los niveles de lípidos, se recomienda llevar
una dieta estricta, cuyo contenido dependerá si se incrementó el nivel de
colesterol, de los triglicéridos o de ambos. Es difícil determinar si la
elevación de estos niveles tiene como causa única el tratamiento antirretroviral
o el tipo de alimentación que está llevando el paciente. Por ello, es importante
que el paciente se someta a un estricto régimen alimenticio y de ejercicio
por lo menos durante seis meses, al término de los primeros tres meses se
debe realizar un perfil de lípidos, si los niveles se encuentran normales
es importante seguir con una dieta menos estricta durante otros tres meses
y volver a realizar un perfil de lípidos para poder identificar el efecto
directo de los antirretrovirales sobre los lípidos en la sangre. En los pacientes
cuyos triglicéridos y/o colesterol sobrepasan los 500 mg/dl es necesario
seguir no solamente un tratamiento dietético sino utilizar fármacos (fibratos
y estatinas) para disminuir esos niveles. En estos casos, se debe subrayar
la importancia de continuar con el tratamiento dietético, ya que debido a
la disminución rápida de los niveles de colesterol y/o triglicéridos con
el uso de medicamentos, el paciente suele dar menor importancia a su alimentación,
con lo que aumenta el riesgo de volver a presentar dislipidemias al término
del tratamiento con fármacos. El riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares
se incrementa si los niveles de lípidos, aunque sea en muy poca cantidad,
se mantienen constantemente elevados.
¿Es reversible la lipodistrofia?
Una
vez que se perdió la grasa de las extremidades es muy difícil recuperarla.
Lo que se recomienda es realizar ejercicio de resistencia (pesas, lagartijas,
abdominales, sentadillas) para poder recuperar el volumen perdido. Desafortunadamente
la prominencia de las venas no disminuye con el ejercicio, por el contrario,
éstas se pueden marcar un poco más.
Para tratar
de disminuir la grasa acumulada en el abdomen, se recomienda realizar ejercicio
aeróbico, es decir, correr, andar en bicicleta, saltar la cuerda, etcétera.
Si se presenta tanto lipoatrofia como lipohipertrofia se recomienda llevar
una rutina de ejercicio combinada en la que se realice ejercicio aeróbico
durante 20 a 25 minutos y después una rutina de ejercicio de resistencia
en el que se intercambien los ejercicios, es decir, un día se trabajen las
piernas, otro día el pecho y la espalda y otro los brazos. El abdomen debe
trabajarse diario.
En el caso de la pérdida de
grasa en la cara, se ha observado que también es irreversible. Actualmente
existen técnicas quirúrgicas en las que por medio de inyecciones de colágeno
o de gel se puede recuperar el volumen perdido.
Se
ha observado que en los pacientes que siempre han tenido una adecuada actividad
física o que realizaban ejercicio constante antes de comenzar el tratamiento,
no se presenta la lipodistrofia o los signos son muy leves.
Es
importante repetir que este síndrome no sucede en todos los pacientes, por
lo que es importante acudir a consultas de nutrición o médicas en las que
se realicen medidas antropométricas para determinar los cambios que puedan
ocurrir en la composición corporal.
Nutrióloga
del Centro de Investigación en Enfermedades Infecciosas del Instituto Nacional
de Enfermedades Respiratorias de la Secretaria de Salud.
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