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Ni acabado ni vencido
Por Mario Reyes
"Cuando
lo supe quedé bloqueado, resentido con dios y la sociedad, no sabía qué hacer,
tuve ganas de llorar, correr y gritar, no sabía qué pedo y caí en una profunda
depresión, fue muy gacho. Mis padrinos fueron quienes me animaron al decirme:
'No estás acabado güey, échale ganas.' Ellos fueron los primeros en enterarse
de lo que me sucedía y me apoyaron plenamente.
"No
recuerdo cómo adquirí el virus, pero creo fue consecuencia de mi adicción
al alcohol, la vida me valía madres, me quedaba en las calles no importando
lo que pudiera pasarme, si se trataba de rifármela lo hacía, el alcohol me
daba valor y sostenía relaciones sexuales sin protección, como ser humano
sentía que había perdido la dignidad y no tenía ganas de vivir ni de luchar.
"El
alcoholismo es una enfermedad terrible y fue la causa de que perdiera a mi
familia. Hace dos años me enteré de mi seropositividad cuando un malestar
estomacal me llevó al médico. Sin embargo, la soberbia y el orgullo me hicieron
caer una vez más, volví a beber y a vivir en las calles.
"Mi
llegada a Árbol de la Vida ocurrió cuando me encontraba en un estado muy
cabrón, sabía de la existencia del lugar pero nunca imaginé que viviría aquí.
Al percatarme de la situación de mis compañeros valoré las cosas y dije:
'Ya estuvo suave de dañarme, de ponerme en la torre', pedí salir adelante
y hoy experimento una paz como nunca antes lo había hecho.
"Hace
poco tiempo me examinaron en la Clínica Especializada Condesa, pensé que
el virus había avanzado pero afortunadamente mi carga viral se encuentra
casi indetectable. He recuperado peso y quiero permanecer así, no quiero
volver a ser esclavo del alcohol.
"Comencé a
compartir mi experiencia en los grupos de Alcohólicos Anónimos, al inicio
el miedo y temor me impedían hacerlo. Hoy lanzo la revancha a la vida, hace
siete años me dieron varias puñaladas cerca del corazón, sobreviví y ahora
sé que fue para hablar a las personas acerca de lo que he vivido.
"Respecto
a mi vida sentimental, hace un mes viajé a Zihuatanejo y conocí a Mildred,
una chava de 21 años, nos hicimos amigos y nos comunicamos vía Internet,
sabe que soy seropositivo y desea volver a verme. Por el momento lo tomo
como amistad, pero tengo una ilusión porque soy correspondido.
"Me
gustaría tener una compañera pero no quiero precipitar las cosas, sus palabras
me motivan y son un motor para decir: 'No estoy acabado ni vencido, Manuel
hoy vive y existe.'"
Quien narra es Manuel,
joven de 30 años originario de Oaxaca, entidad de la que decide emigrar hacia
el Distrito Federal luego de que su padre, también alcohólico, muriera asesinado.
Su adicción comenzó cuando tenía 16 años. Actualmente es el encargado del
servicio de cocina de Árbol de la Vida, asociación civil dedicada al cuidado
de personas con diversos problemas de salud. |