Usted está aquí: domingo 6 de febrero de 2005 Opinión TIEMPO DE BLUES

TIEMPO DE BLUES

Raúl de la Rosa

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Crónica de un genocidio anunciado

Primera llamada

ANIVERSARIOS VAN Y vienen. En unos, se convoca a seguir el ejemplo, en otros, a que lo acontecido no se repita mas, como tantas veces se repitió en éste 60 aniversario (1945-2005) de la liberación, por los soviéticos, del campo de exterminio Auschwitz-Bikenau, en donde se encontraban mas de 7 mil prisioneros, entre ellos mas de 600 menores.*

AUSCHWITZ ERA SOLO uno de los veintitantos campos de concentración y de los 165 centros de trabajo pertenecientes a un verdadero sistema industrial de exterminio, construidos y operados con la complicidad y silencio de una parte del pueblo alemán. Es conocida la actitud de los jerarcas de la Iglesia Católica en Alemania y su silencioso apoyo.

"MUCHOS LA VIERON venir. Unos pocos intentaron prevenirla. Al final, parece que no hubo nadie que pudiera evitar que en Europa estallara la guerra. España fue el primer país en sufrir los horrores de una guerra civil moderna. El general Franco encabezó una coalición formada por militares y tradicionalistas religiosos que se negaron a reconocer al gobierno de la República, elegido democráticamente en 1931". (1)

TENGO ANTE MI dos discos con el mismo tema: la Guerra Civil española (1936-1939) Dos épocas, misma crónica. Ambos, musicalmente hablando, trazan la génesis de lo que habría de suceder después. Cuando el mundo reaccionó era demasiado tarde, pues la bestia parda estaba suelta. Mas de 55 millones de seres humanos perdieron la vida. Un pavoroso promedio de 25 mil muertos por día, durante seis interminables años. Las purgas estalinistas contribuyeron también con varios millones.

¿QUÉ NOS DICEN esas canciones de la Guerra Civil y los cantos que entonaban las brigadas internacionales? Esos cantos no sólo son una crónica, sino el testimonio de que hubo miles de ciudadanos de todo el mundo que estuvieron dispuestos a dar la vida por defender sus ideales.

ESOS CANTOS NOS hablan también de la primera movilización de la solidaridad globalizada: ciudadanos de 57 naciones llegaron a España como voluntarios para pelear por la causa republicana (jóvenes y no tan jóvenes, trabajadores, intelectuales, estudiantes y profesionales, comunistas y católicos, sin religión, anarquistas, socialistas...) Lo que era común en todos ellos era su escasa o nula formación militar.

Segunda llamada

EL PRIMER DISCO se editó en 1961 por Folkways Records para conmemorar el 25 aniversario del inicio de la Guerra Civil Española. La grabación original fue realizada en 1942 en Nueva York, con Pete Seeger y un coro de veteranos de la Brigada Lincoln, integrada por voluntarios estadunidenses.

EL LADO B contiene seis canciones para la democracia, grabado originalmente en junio de 1938 durante un bombardeo sobre Barcelona por el tenor Ernst Busch (1900-1980) e integrantes del Batallón Thaelmann, integrado por alemanes antifascistas.

LAS CANCIONES SON un ejemplo de esa pluralidad. Letras de Rafael Alberti, Miguel Hernández, Antonio Machado o Bertold Brecht. Canciones populares españolas, estadunidenses, francesas, alemanas, etcétera, fueron utilizadas como cantos de guerra. Durante el enfrentamiento, Paul Robeson cantaba en hospitales y en el frente a las tropas.

EL SEGUNDO DISCO fue editado por Ediciones Pentagrama en 1999, conmemorando los 60 años del término de la Guerra Civil Española. Es una recopilación bien lograda en la voz de Oscar Chávez. A este cidí lo acompaña un folleto con información acerca de la Guerra Civil y del contenido de las canciones.

Tercera llamada

ESCUCHAR ESTOS CANTOS nos lleva a una época en la que el mundo estaba dividido en dos mitades, época de heroísmo y brutalidad. Con los años, la memoria de los individuos y de las naciones se vuelve corta. Esos cantos cargan añoranzas y fervores, que hoy, parecieran desaparecidos. Estas canciones custodian y confirman de cómo el ser humano encuentra sentido y una razón para vivir.

POCO SE MENCIONAN a otros grupos que fueron víctimas del nazismo, como por ejemplo los gitanos, con quienes los ustachis (nazis croatas) fueron particularmente sanguinarios. El capellán de los ustachis, apodado Padre Satán, ordenó que todo gitano enfermo fuera ejecutado. Los hacían cavar sus propias tumbas y son conocidas las historias de cómo se formaban orquestas de gitanos para cantar canciones de boda y al final del concierto todos eran ejecutados.

NO ES CASUAL que entre esos dos pueblos el violín sea el paradigma de la tristeza y de la alegría. Pocos como ellos para pulsar, que no tocar, este instrumento.

POCAS ESCENAS TAN patéticas y reveladoras en esos conciertos organizados por los nazis en los campos de concentración e incluso, algunos músicos eran sacados de sus barracas para llevarlos a amenizar los convites y celebraciones de sus verdugos. Para muchos la música fue una tabla de salvación, les inyectaba esas pequeñas, pero vitales, dosis de vida y esperanza.

A LA DISTANCIA el sentimiento se cruza cuando escuchamos las letras que mandaban a Franco de paseo y de la defensa heroica de Madrid, bajo la consigna del ¡No pasarán!

EN 1938, LAS Brigadas Internacionales salieron de España. ''¡Banderas de España! ¡Saludad a tantos héroes! ¡Inclinaos ante tantos mártires!'', exclamó Dolores Ibárruri, La Pasionaria. Durante más de seis décadas, estos cantos se han repetido como una especie de mantra, para que no olvidemos que si esto sucedió, puede volver a suceder.

(1) The Hulton Getty Picture Collection. Konemann, 1998.

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