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Cepa multirresistente al tratamiento contra el VIH
La
existencia de cepas de VIH resistentes a los antirretrovirales demuestra
que no es suficiente garantizar el acceso a los medicamentos para atender
el sida; hace falta dar mayor atención y promoción del apego al tratamiento,
fortaleciendo los canales de comunicación entre los pacientes y los médicos
tratantes.
Ante la noticia de que en Nueva York
se detectó un caso de VIH resistente a la mayoría de los antirretrovirales,
las autoridades sanitarias mexicanas aclararon que esta situación debe mantener
al país en alerta, debido a: 1) la prescripción incorrecta de antirretrovirales;
2) la falta de seguimiento clínico periódico para evaluar sus efectos, a
través de la medición de carga viral y conteo de CD4, por lo menos
dos veces al año; 3) las dificultades de adherencia del paciente a los medicamentos;
4) la inadecuada información para tomarlos en las condiciones correctas (con
o sin alimentos, periodicidad, frecuencia); 5) así como la interrupción del
consumo de dichos medicamentos.
Dado lo anterior
y con la finalidad de reducir el riesgo de desarrollo de cepas multirresistentes
a los medicamentos, el Consejo de Salubridad General publicó el 12 de noviembre
del 2004 en el Diario Oficial de la Federación la obligatoriedad de que el
tratamiento médico se ajuste a la Guía vigente de Manejo Antirretroviral
de las Personas que Viven con VIH/Sida.
Entre
otros contenidos, en dicha guía se establece la periodicidad de exámenes
de laboratorio indispensables para detectar oportunamente fallas al tratamiento
y se subraya la importancia de realizar los cambios lógicos de los medicamentos
considerando cuáles han sido los antirretrovirales que ya ha tomado el paciente.
Asimismo,
establece el momento idóneo para iniciar la atención bajo las combinaciones
de medicamentos eficaces que supriman la multiplicación viral y con ello
prevenir la aparición de infecciones oportunistas. Con esto pueden preservarse
opciones de tratamiento antirretorviral para el futuro.
El abasto de antirretrovirales, vital para preservar esquemas de atención
Para
hacer frente a una eventual emergencia de cepas de VIH multirresistentes
a los medicamentos, adquiere trascendencia que en todas las instituciones
se asegure el abasto continuo de los antirretrovirales para evitar la suspensión
del tratamiento o cambios forzados en los esquemas terapéuticos por causas
ajenas a la condición clínica de la persona que vive con VIH/sida.
No
hacerlo, genera el uso múltiple de antirretrovirales en tiempos relativamente
cortos con el consiguiente desarrollo de resistencias, limitando opciones
futuras de atención.
Complementa el esfuerzo
de un abasto permanente y oportuno la adherencia que el paciente tenga hacia
su medicina, la cual debe promoverse revisando dosis de pastillas, horarios
de ingesta y condiciones en que deben tomarse (con o sin alimentos), entre
otros factores.
Prevenir la transmisión de cepas resistentes, reto compartido
Además
del abasto, del manejo adecuado de los medicamentos disponibles, así como
de la adherencia del paciente a sus tratamientos, limitar la transmisión
de estos virus resistentes a los antirretrovirales constituye un reto de
la comunidad médica y de todas las personas con vida sexual activa, particularmente
de quienes viven con VIH/sida.
Y es que la diseminación
de cepas resistentes no es un fenómeno nuevo; en los últimos años ya se conocían
estos casos en varios países, incluido México. El año pasado, el Instituto
Nacional de la Nutrición realizó un estudio en pacientes con VIH/sida que
no habían recibido tratamiento previo encontrando una resistencia a algunos
fármacos en un 15 por ciento de los mismos.
Esto
se debe a que persisten las relaciones sexuales de riesgo. Por ello, es importante
fortalecer el uso sistemático y correcto del condón, evitar estimulantes
o sustancias adictivas que propician las relaciones de riesgo, al tiempo
de promover la exploración de relaciones sexuales seguras (sin penetración)
con el objetivo no solamente de limitar la circulación de la referidas cepas
sino también para evitar reinfecciones en quienes ya viven con el VIH, ejerciendo
la sexualidad de una manera segura y protegida.
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