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Editorial
La recomendación que la Comisión de Derechos Humanos
del D.F. (CDHDF) dirigió a las autoridades del Metro por discriminación hacia
un joven gay resulta muy oportuna. Pero no sólo por las consecuencias que
puedan acarrear las agresiones y el acto arbitrario cometidos por los vigilantes
de ese sistema de transporte contra el joven gay, sino por el momento en
que se da. En las últimas semanas, el sólo anuncio de la transmisión de una
campaña radiofónica contra la homofobia promovida por la Secretaría de Salud
generó una serie de reacciones contrarias por parte de diversos sectores
conservadores que creó una atmósfera de odio contra las personas homosexuales.
Esta primera recomendación contra actos discriminatorios por homofobia constituye
una clara advertencia para estos sectores que exigen no difundir la campaña.
Además
de la reparación del daño causado a la dignidad del joven gay, la recomendación
pide a las autoridades del Metro realizar precisamente una campaña en andenes
y trenes contra la discriminación por cualquier motivo. En este sentido,
es claro que de tener éxito las presiones de los grupos y sectores conservadores
en evitar que se transmita la campaña antihomófoba, estaríamos ante un acto
claro de discriminación por motivo de preferencias sexuales.
El
secretario de Salud, Julio Frenk Mora, ha reiterado en varias ocasiones que
no dará marcha atrás a la campaña planeada para dar inicio este mes de marzo.
Esperamos que esta posición se mantenga a pesar de las presiones de la jerarquía
católica, diputados panistas y de algunos grupos conservadores. Así como
también esperamos que la directora del Sistema de Transporte Colectivo Metro,
Florencia Serranía, de respuesta afirmativa a la recomendación de la CDHDF
y tome cartas en el asunto. Ambas acciones, sin duda, contribuirán a distender
la atmósfera de homofobia prevaleciente y a mejorar las condiciones de convivencia
ciudadana. |