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Responsable
directo de diversos tipos de cáncer uterino, de progresión silenciosa y lenta,
a menudo asintomática, el virus del papiloma humano (VPH) es un padecimiento
incurable, aunque fácil de manejar si se detecta a tiempo. Afecta a la población
masculina y femenina, aun cuando a menudo sólo se le perciba como un problema
ginecológico. En el siguiente artículo se describen algunos de sus síntomas
y las diversas formas de prevenir su contagio, particularmente en el ámbito
de una población juvenil con poco acceso a una mayor información clínica.
Aracely Domínguez Martínez
Existe
un padecimiento de transmisión sexual poco conocido y en expansión: el provocado
por el virus del papiloma humano (VPH). Se trata de una de las infecciones
más comunes, pero al ser un tanto desconocido su origen, se crean ideas falsas.
Por libros, revistas, el Internet o por los propios médicos nos podemos enterar
acerca de esta peculiar infección de transmisión sexual. Así sabemos que
es la causa principal de muchos tipos de cáncer en el cuello uterino, del
que se han descubierto más de 80 tipos. Ocasiona pequeños crecimientos (verrugas)
sobre la piel y membranas mucosas. La infección de las regiones anales y
genitales por el virus del papiloma puede ocasionar verrugas o condilomas
sobre el pene, la vulva, la uretra, la vagina, el cuello del útero, y alrededor
del ano (perianal). Estas lesiones en los genitales externos se reconocen
fácilmente. En el pene, tienden a ser más pequeñas que las de los genitales
femeninos o que las perianales en ambos sexos. Los condilomas o verrugas
crecen mejor en el área genital húmeda. Son ásperos, coloreados y duros,
aparecen solos o en racimos. Si no se tratan, las verrugas alrededor del
ano y de la vulva pueden agrandarse rápidamente tomando un aspecto de coliflor.
La infección por el VPH es muy frecuente, aunque la mayoría de personas afectadas
no tienen síntomas. Se le puede tratar, mas no tiene cura.
Abordaré
aquí el tema del VPH que se transmite por vía sexual entre la población adolescente
y joven. La prioridad de hacerlo es que, muchas veces se comienza a tener
relaciones sexuales sin protección, razón por la que se expone a contraer
una infección de transmisión sexual.
Por ello,
una vez iniciadas las relaciones sexuales es conveniente realizarse un estudio
citológico o papanicolaou, en el caso de las mujeres. En los hombres se debe
asistir con un urólogo para realizarse una penecolposcopia para detectar
la presencia del VPH.
Secuelas del contagio
Culturalmente,
tener una infección en los genitales es motivo de vergüenza y miedo, o de
rechazo, algunas y algunos jóvenes piensan que no lo tienen y si lo saben
no lo comentan o no buscan ayuda con el personal de salud. Por su parte,
entre los prestadores de servicios de salud no se cuenta con la información
correcta, clara o adecuada para hacerla del conocimiento de los y las adolescentes
y jóvenes. Y con frecuencia, en lugar de apoyar a la persona afectada, la
satanizan.
En el caso de las jóvenes, observar
el resultado positivo del papanicolaou, donde indica lesiones a causa del
virus del papiloma, trae consigo distintas reacciones: desconcierto, angustia
(por desconocer los síntomas), tristeza, desesperación, depresión. Otras
lo aprecian como algo irrelevante.
Cuando una
mujer ha tenido relaciones sólo con una pareja y desconoce el origen de la
infección, la angustia es aún más fuerte; otras utilizan la consulta como
un espacio de catarsis, donde se combinan diversos sentimientos como molestia,
angustia, violencia, reclamo, etcétera. Algunos hombres, en casos similares,
reaccionan responsabilizando a la mujer y, como reflejo de su falta de información,
suponen que se debe a la falta de higiene o al contagio por relaciones sexuales
con otras personas. Lo cierto es que si un miembro de la pareja tiene el
virus, lo más seguro es que el otro también lo tenga, sobre todo si no se
echó mano de los condones o se emplearon de manera incorrecta.
Luego
de detectado el VPH, es necesario la realización de estudios adicionales
para verificar el resultado citológico (papanicolaou) a través de una colposcopia.
Así se podrá determinar hasta dónde ha causado lesiones el virus y decidir
el tratamiento más adecuado.
La valoración médica
Pero
los tratamientos médicos no sanan las emociones que desata un resultado positivo
al VPH. Es complicado asimilarlo por la falta de información y más aún por
saber que se lo transmitió la pareja, dado que ello puede estar reflejando
infidelidad. Por eso, algunas personas se ocupan de ese problema antes de
ser atendidas médicamente. Lo recomendable es canalizar nuestra energía y
sentimientos hacia algo positivo: iniciar el tratamiento de las lesiones
causadas por el virus nos estabilizará y contribuirá también a que sanen
nuestras emociones. Qué mejor apoyo que aquel que nosotros nos brindemos.
Una
vez que el VPH entra al torrente sanguíneo se queda allí para siempre, ya
que no tiene cura, por lo que sólo se pueden tratar las lesiones que provoca
por medio de tratamientos tópicos para eliminar verrugas o por cirugía, dependiendo
el lugar donde se localicen. Si se controla periódicamente, se evitará la
reaparición de lesiones, ya que se podrán diagnosticar incluso antes de hacerse
evidentes desde el punto de vista anatómico. La citología y la colposcopia
ayudarán en este aspecto.
Por todo lo anterior,
debemos valorar de manera positiva la situación. Es necesario mantener visitas
constantes al ginecólogo o urólogo para estar al pendiente de los cambios
que registra el organismo.
Es muy importante
no abandonarse. Se vale tener miedo, pero eso no debe paralizarnos. Es cierto
que muchas cosas no serán igual y que, incluso si se piensa tener un hijo,
el médico debe valorar nuestra salud. Es en esas circunstancias cuando debemos
fortalecer nuestra salud emocional y seguir ofreciéndonos la oportunidad
de crecer y vivir con mayor responsabilidad sobre nuestro cuerpo.
Algunos
piensan que la abstinencia es la mejor manera de evitar cualquier tipo de
infección de transmisión sexual. Sin embargo, lo importante es la responsabilidad
de protegerse a través del uso del condón masculino o femenino si se tienen
relaciones sexuales.
Edición
de la ponencia presentada en el Encuentro de Jóvenes y el Sector Salud sobre
Derechos Sexuales y Reproductivos, organizado por Ipas México en noviembre
de 2004.
Bibliografía:
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Marie
Stopes México. Encuesta de línea base. Conocimientos, Actitudes y Prácticas
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