LETRA S
Marzo 3 de 2005
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Estrategias de solidaridad


Carlos Bonfil

Un horizonte de solidaridad pragmática. En el libro colectivo Sida global: verdades y mentiras, los investigadores científicos Alexander Irwin, Joyce Millen y Dorothy Fallows, de las universidades de Harvard y Columbia, contemplan el balance actual de la pandemia del sida (42 millones de infectados en todo el mundo, 28 millones sólo en África) y desprenden la conclusión inevitable: además de ser un problema clínico y epidemiológico --un asunto urgente de salud pública--, el sida es, ante todo, el reflejo de una enorme desigualdad a nivel global. La inmensa mayoría de las personas afectadas por el VIH viven en países en desarrollo, o en situación de pobreza extrema, y carecen de los recursos suficientes para evitar la diseminación del padecimiento. A través de múltiples batallas y presiones legales se ha conquistado en algunos países (particularmente en Sudáfrica) el acceso a medicamentos genéricos que reducen considerablemente los costos del tratamiento. Desafortunadamente, persisten las reticencias del mundo industrializado para contribuir eficazmente a detener la pandemia en los países donde más prolifera, y en los que su erradicación resulta más azarosa. De acuerdo con los autores, esta reticencia se basa en una serie de mitos que entorpecen la comprensión cabal del fenómeno del sida.

Las primeras falacias fueron las llamadas teorías negadoras y las conspirativas: las primeras negaban simplemente la existencia del VIH, y atribuían el padecimiento del sida a factores diversos, básicamente ambientales; las segundas, construyeron un escenario de ciencia ficción en el que intereses oscuros (gubernamentales, científicos, económicos) participaban en una conspiración para diseminar globalmente una pandemia letal. A estos primeros mitos (hoy muy desgastados), sucedió la creencia de que la labor preventiva debía tener prioridad sobre el acceso a los tratamientos. Una lucha intensa por procurarse la vacuna providencial y campañas vigorosas para prevenir la infección, casi abandonaron a su suerte, en las agendas internacionales, a países enteros desprovistos de medicamentos antirretrovirales, con poblaciones muy vulnerables, un índice creciente de mortandad, y efectos desastrosos en sus economías. A esta tragedia se añade otro mito, según el cual no tiene mucho sentido ofrecer medicamentos si no es posible garantizar la adherencia a los mismos. Los africanos, se llegó a decir, tienen una noción del tiempo diferente y no pueden tomar sus fármacos con la regularidad requerida. Estigmatizar a algunos grupos sociales, calificándolos de promiscuos, o condenar a algunos países pobres, por su supuesta corrupción endémica (argumentos que justificarían la cautela de organismos internacionales en su procuración de recursos y asistencia humanitaria), son sólo algunos de los mitos y creencias que desmonta este libro. Su propuesta final combina una triple estrategia: prevención vigorosa, tratamiento eficaz, y "ataque permanente contra la pobreza y la desigualdad que han alimentado la pandemia desde un principio". Una estrategia de solidaridad global.

Sida global: verdades y mentiras. Herramientas para luchar contra la pandemia del siglo XXI.
Alexander Irwin, Joyce Millen y Dorothy Fallows.
Paidós, Barcelona, 2004.