Usted está aquí: viernes 11 de marzo de 2005 Espectáculos En México, el jazz aún no se consolida como para vivir de él, dice Toussaint

Presenta hoy su disco Trío, con el grupo del mismo nombre

En México, el jazz aún no se consolida como para vivir de él, dice Toussaint

La vida de jazzista

La world music

ARTURO CRUZ BARCENAS

Ampliar la imagen Eugenio Toussaint, en plena actuaci�OTO Archivo

La vida de Eugenio Toussaint es un jazz. De formación autodidacta, hoy tiene responsabilidades académicas en la escuela de música Fermatta; aparece tocando el piano, su instrumento en la piel, en un programa de televisión, compone y espera tener tiempo para entregar algunas piezas a algunos cantantes. Hace jingles, y además se presentará hoy viernes 11, a las 9 de la noche, en el Lou Bar, de San Jerónimo.

Estará con sus compañeros del nuevo proyecto musical, Trío, con quienes trabaja desde hace dos años y medio: Agustín Bernal (contrabajo) y Gabriel Puentes (batería). Trío es también el título del disco que presentarán hoy.

En entrevista, Toussaint expresó que Trío es su regreso a la escena del disco. "Hubo un trabajo previo, titulado El pez dorado, donde toco dos pianos. Fue muy bien recibido y me permitió tocar para la gente. Conocí a Agustín Bernal y a Gabriel Puentes; dimos un concierto, luego otro, y así, sin forzarlo, nos invitaron a presentarnos en otras ciudades y universidades.

"Después de casi tres años surgió la idea del disco, que llamamos Trío. Cada participación es importante; por eso se llama Trío, a secas. Se dio la empatía entre los tres, lo cual es muy difícil. Con todo que el ambiente a veces es hostil, por los problemas de distribución, lo de toda la vida, nos ha ido bien". Toussaint tardó nueve años en presentarse de nuevo con un conjunto.

Trío es su noveno disco, más otros cuatro de música de concierto. Se grabó en el estudio B de Fermatta y consta de 10 melodías, siete de ellas originales (seis de Eugenio y una de Agustín), un par de temas poco conocidos, uno de Jaco Pastorius y uno de Ralph Towner, más el célebre estándar Dolphin dance, de Herbie Hanconck.

El tema con el que Trío se da a coocer es He Ha, pieza inédita de Eugenio escrita hace 30 años, cuyo título hace referencia, precisamente, a Herbie Hancock, pianista favorito y de gran influencia en la carrera de Toussaint.

-¿Qué tan difícil es que se dé la empatía?

-Mucho, porque cada músico tiene sus ideas muy particulares, sus gustos, su trayectoria. Convocar a tres cabezas es difícil, pero nos gusta tocar jazz acústico, tradicional, pero traído al lenguaje actual. El jazz que hacemos tiene una meta determinada.

-¿Cómo es la vida para un jazzista en el DF, en México?

-Ojalá pudiera decir que hay una vida de jazzista, desgraciadamente el jazzista no ha podido hacer una vida al ciento por ciento. La mayoría de los que nos dedicamos a esto tenemos muchas cosas aledañas, adyacentes, para poder sobrevivir. Claro que en esto hay grados; Agustín Bernal vive sólo de hacer jazz. Es una vida difícil porque esta música no ha logrado consolidarse como para ofrecer un campo de trabajo atractivo para poder subsistir.

-¿Qué factores influyen para que no se popularice?

--El jazz afortunada y desafortunadamente ha sido un poco paternalizado por instancias de gobierno. Los conciertos son algo que a la gente se le regala, lo cual no está mal, pero cuando ya implica un pago de un boleto o de un cover la gente rehúye un poco.

"Ese es un problema, a menos que sea un festival internacional. Otro es el hecho de que no hay muchos lugares para tocar. Esto es irónico porque público sí hay, pero se esperan a que haya un concierto gratuito. También influye la apatía de quienes nos dedicamos a esto, para abrir puertas y hacer más promoción".

-¿La falta de cultura en el país?

-No ha habido una sensibilización para la gente. Estaciones de radio de jazz tenemos una, Horizonte, del IMER, a la que le cambiaron el formato, para mi gusto erróneamente. Debieron haber tenido paciencia para conservarla como estación meramente de jazz, y no como de música del mundo que lo único que hace es perder a la gente.

"Hay cosas buenas, pero ya se le puede llamar world music a prácticamente cualquier cosa. Eso es confuso para la gente, que de repente no sabe cómo ubicar al jazz, que ya de por sí tiene muchas vertientes. Diana Krall tiene algo de jazz, pero sólo eso, o Norah Jones, lo mismo.

"Está bien para acceder a un público mayor. La world music confunde un poco a la gente, lo cual también pasó con el fenómeno del new age. Ya cualquier música de fondo era new age".

-En el pasado festival internacional de jazz de la ciudad de México no hubo representantes mexicanos...

-Eso fue un error. Hubo una serie de conciertos paralelos, pero en sitios muy específicos. Eso fue como darle atole con el dedo a la gente. No está mal que haya cosas aledañas, pero no tiene el peso que se requiere.

"Ese es un problema en México. Somos muy dados a menospreciar lo que tenemos. El jazz se remonta en México a principios del siglo 20. Hubo bandas de Nueva Orleans que tuvieron elementos mexicanos. De ahí pasó a Tamaulipas. De eso casi no hay documentación".

-¿Cómo se forma un músico de jazz en México?

-A mi generación y a las anteriores a la mía nos tocó la formación autodidacta. Para nuestra fortuna actualmente ya existen algunas escuelas, como Fermatta.

Adelantó que desarrolla el proyecto de un programa de televisión de jazz para Canal 22, "para este año". También preparará una pieza de jazz para orquesta sinfónica. "El jazz es un vehículo de expresión con una libertad absoluta", definió Eugenio.

Trío, en concierto. Lou Bar, en San Jerónimo 152, donde estaba el Maunaloa. 21:00 horas.

 
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