Usted está aquí: lunes 14 de marzo de 2005 Cultura El DF inspira la obra de artista irlandés

Mañana presentan en el MAM el libro Phil Kelly. 2 horas y 25 años. Pintura contemporánea

El DF inspira la obra de artista irlandés

MERRY MAC MASTERS

Ampliar la imagen El artista en su estudio FOTO Imagen incluida en el libro phil kelly. 2 horas y 25 a�

El pintor de origen irlandés Phil Kelly (Dublín, 1950) tarda alrededor de dos horas en terminar una obra, pero a ese tiempo le suma los 25 años desde su primer viaje a México.

Phil Kelly. 2 horas y 25 años. Pintura contemporánea se titula el primer libro en editarse sobre el artista cuya obra se ha identificado con la urbe, que será presentado el martes 15, a las 19 horas, en el Museo de Arte Moderno.

Para José Manuel Springer, editor del volumen, es curioso que el trabajo de una vida pueda resumirse en los tiempos que a Kelly le toma realizar un cuadro. Pero "todo resulta comprensible, pues el autor se enfrenta consigo mismo cada día para abordar la tela en blanco. Cada cuadro que Kelly pinta es un pequeño engrane de su producción total y refleja los caminos y las soluciones que ha ido acumulando a lo largo de su carrera".

Desde el momento de su concepción, explica Springer, el presente libro se planteó como su meta principal dejar constancia de la relevancia que tiene la obra de un pintor como Kelly, quien por la vía de la constancia y de la fidelidad a sí mismo "se ha empeñado en legarnos un cúmulo de imágenes que hablan de la actualidad y vigencia de nuestra ciudad, la ciudad de México".

Pura López Colomé en su ensayo (Años) Luz de sí mismo recuerda cómo llegó Kelly a México en 1982, con 50 dólares en el bolsillo y sin hablar una palabra de español. De inmediato consiguió trabajo de maestro de inglés para ejecutivos en empresas dispersas por la ciudad. Sus traslados por la urbe lo adentraron en la imaginería citadina.

Una serie de situaciones, con el temblor de 1985 de por medio, obligó a Kelly a regresar a Gran Bretaña. Pero López Colomé dice que la decisión de volver a México a finales de esa década fue producto del hartazgo, de la asfixia tan conocida y confirmada que le causaba la vida inglesa.

Con el título Phil Kelly y el teatro de la urbe, Springer relata cómo a diario el artista dispara su imaginación con la lectura del periódico. Para llegar a su estudio en la colonia Cuauhtémoc, Kelly cruza a pie el puente peatonal sobre la avenida Melchor Ocampo.

Visitar su estudio en sí es una experiencia. Springer lo describe así: "El espacio de trabajo está inundado con papeles, periódicos, discos compactos. Phil no pinta sobre un caballete, sino que usa el suelo, que está cubierto de telas en proceso de todos tamaños. Montañas de revistas de arte, libros abiertos llenos de polvo, fotografías de la prensa e instantáneas de la ciudad se dejan ver aquí y allá. En las paredes, escritos con lápiz carbón, hay textos que compiten por llamar la atención".

En otro texto Gonzalo Vélez analiza una faceta poco conocida de Kelly, sus dibujos y pinturas al desnudo. Y Luis-Martín Lozano emprende una revisión del género en el arte mexicano en el texto Phil Kelly y la ciudad reconceptualizada.

 
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