Jornada Semanal,    domingo 20 de marzo  de 2005        núm. 524
 
LA JORNADA VIRTUAL

NAIEFYEHYA

LÍBANO, OCUPACIÓN, GUERRACIVIL Y SOLUCIÓN FINAL

Democracia expansiva
Lo que el gobierno de Bush pregona ahora es que las elecciones iraquíes del 30 de enero han tenido un efecto expansivo en la democratización del mundo árabe y sus efectos son: que supuestamente el presidente egipcio Mubarak permitirá a la oposición presentar candidatos a la presidencia (un ajuste meramente cosmético en un régimen totalitario y autocrático), que haya habido elecciones en Arabia Saudita (a nivel municipal, sin la participación de mujeres) y en Palestina, así como las manifestaciones antisirias en Líbano (conocidas como la revolución del cedro o la revolución de los BMWs) y de mujeres en Kuwait. Por supuesto que esto es meramente una fantasía ya que ignora que: 1. la mayoría de los regímenes despóticos en la zona han sido impuestos por (o son Estados clientes de) Estados Unidos; 2. las transiciones democráticas en la región están mucho más en deuda con la aparición de medios informativos libres (como los canales de televisión por satélite Al Jazeera y Al Arabiya, entre otros) que con la ocupación de Irak; 3. que la democratización del mundo árabe no fue una prioridad para Bush sino hasta después de que se reveló que los otros motivos de la invasión eran fraudulentos (las armas de destrucción masiva y las conexiones con Al Qaeda).

El otro Líbano
Al mismo tiempo en que Bush se encontraba dando un discurso acerca de la "democratización" del Oriente próximo, en Líbano tenía lugar una gigantesca manifestación a favor de Siria (entre 200 y 500 mil personas, por lo menos diez veces más grande que las manifestaciones antisirias), en contra del intervencionismo estadunidense y del expansionismo sionista. La manifestación convocada por Hizbolá puso en evidencia que las divisiones entre etnias, grupos religiosos y (más importante) clases sociales, que desgarraron a este país, siguen muy vigentes. Parte de la oposición libanesa inmediatamente trató de desacreditar ese acontecimiento argumentando que los asistentes no eran libaneses o que eran acarreados. La realidad es que en un país de menos de 4 millones de habitantes, llevar a medio millón a las calles es un hecho histórico. La manifestación puso en evidencia el enorme poder de Hizbolá, un grupo político eficiente y bien organizado que cuenta con una milicia de unos 20 mil efectivos.

Ocupaciones
Nadie con un sentido mínimo de la dignidad puede sentirse bien cuando su país es ocupado por un ejército extranjero. Pero no todas las ocupaciones son iguales. Las tropas sirias no suelen disparar desde sus retenes contra los civiles, ni allanan casas con lujo de violencia, ni son responsables de saqueos masivos a museos, instituciones, casas, comercios e industrias. Por el contrario, con todo lo negativa que puede ser la presencia de tropas extranjeras, los sirios han garantizado la pacificación de Líbano en los últimos quince años. Además, civiles sirios guardan miles de millones de dólares en bancos libaneses. Y de hecho, como han comentado analistas de todo el espectro político (desde Robert Fisk hasta el Council on Foreign Relations) la salida de los sirios puede dar lugar a una desestabilización que arrastre nuevamente a Líbano a la guerra civil.

Las fantasías de un tío llamado Sam

Por lo menos en dos ocasiones Sam Johnson ha clamado por la eliminación de Siria del mapa. El 19 de febrero dijo a la congregación de la iglesia metodista Suncreek, en Allen, Texas: "Siria es el problema. Yo creo que es en Siria en donde están las armas de destrucción masiva. ¿Saben? Puedo volar un F-15, tirarles dos bombas atómicas de una pasada. No tendríamos que volver a preocuparnos por Siria." Los feligreses lo ovacionaron estruendosamente. En esa ocasión Johnson confesó que le había expresado esa propuesta a Bush. Que un religioso pida desde el púlpito el genocidio de miles de seres humanos no es históricamente raro; sin embargo, Johnson no sólo es un lunático con delirios criminales sino también un poderoso congresista republicano de Texas, ex piloto de combate que pasó siete años como prisionero de guerra en Vietnam y que tiene excelentes relaciones con el presidente estadunidense. No es una voz aislada, extrema o disidente en el actual gobierno estadunidense, sino que pertenece a la mayoría que domina actualmente la Casa Blanca, el Congreso y los tribunales. Johnson es tan sólo una voz cándida y un tanto ingenua de la ideología bélica del régimen Bush. Lo relevante es que este congresista texano dice con desparpajo e ingenuidad lo que los neoconservadores ocultan tras su retórica tecnocrática•