Usted está aquí: miércoles 6 de abril de 2005 Economía MEXICO SA

MEXICO SA

Carlos Fernández-Vega

Lejos de certidumbre, el gobierno de Fox transmite temor

Viaje de credo con cargo al erario

¿En qué beneficia al país el periplo al Vaticano?

Las rebanadas del pastel:

EL GOBIERNO DEL "cambio" está preocupado, y mucho, por las eventuales consecuencias económico-financieras que podría generar el desafuero de Andrés Manuel López Obrador. Es tal su insistencia retórica de que todo es miel sobre hojuelas, que lejos de transmitir certidumbre refleja temor.

EN LOS PINOS parecen no entender que las obsesiones tienen su precio. Por ello, ayer las acarameladas palabras presidenciales -y un día antes las del secretario de Hacienda- recibieron puntual respuesta: la peor caída del año en la Bolsa Mexicana de Valores y las negras advertencias lanzadas por las principales corredurías internacionales -Merril Lynch de manera destacada- para que los inversionistas asuman "una actitud más conservadora hacia las acciones mexicanas" hasta que "la situación legal de Andrés Manuel López Obrador no se resuelva".

JUSTO CUANDO EL presidente Fox aseguraba que "hoy los mercados están respondiendo a la estabilidad económica que hemos logrado en cuatro años de trabajo conjunto", el desplome del principal indicador bursátil mexicano se concretaba; justo cuando decía que "éste es el momento de invertir" en México, Merril Lynch advertía sobre la cautela con la que deben actuar los inversionistas hasta que "la situación legal de Andrés Manuel López Obrador no se resuelva". Morgan Stanley había subrayado que "México podría enfrentar una complicada agitación política si el electorado percibe que el posible desafuero del jefe de Gobierno del Distrito Federal responde a motivos electorales".

EN LOS HECHOS han tenido mayor credibilidad y peso los breves comentarios de dos corredurías internacionales que el reiterado discurso del presidente Fox, los funcionarios del "cambio" y sus jilgueros.

NADIE ESTA A favor de que la estabilidad económica se trastoque, que la incertidumbre política genere un ambiente de crisis, ni que la sucesión presidencial se de en medio de una nueva debacle económico-financiera, pero es un hecho que las obsesiones del régimen le han resultado costosísimas para el país y la relativa al peje de gobierno parece ir por el mismo camino.

LOS JILGUEROS DEL "cambio" insisten por todos los medios que no hay razón para que la tienda se caiga, que son externos los factores que influyen en los vaivenes económicos y financieros que se observan. Ojalá que sea así, pero los receptores han descalificado el mensaje presidencial por la vía de los hechos.

LAS OBSESIONES PRESIDENCIALES son costosas para el país, como onerosa resulta a la República su militancia religiosa, porque a costillas del erario y transgrediendo los principios republicanos, el jefe de un Estado laico viajará -con carácter oficial- al Vaticano con el simple propósito de estar en primera fila durante las exequias del Papa. Se supone que los viajes internacionales del presidente de México son necesarios por los beneficios políticos y económicos que implican. ¿Cuál sería el que obtendría la República en este caso?

SE SUPONE, TAMBIEN, que el Congreso -Senado y Cámara de Diputados- tendría que analizar las razones del viaje y sus eventuales efectos positivos para el país, toda vez que de las arcas nacionales salen los recursos para la realización de tal excursión, pero no, no fue así. Como un trámite de "urgente y obvia resolución", por mayoría aprobó -en las dos instancias- que el inquilino de Los Pinos se ausente del país del 6 al 9 del presente mes, con el fin de "realizar una visita a la República Italiana y a la Santa Sede".

LAS COSAS HAN cambiado por lo visto, porque no hace mucho el Congreso no autorizó un viaje presidencial por algunos estados del vecino del norte, porque no se justificaba. Cuando ha dicho sí, el decreto especifica de qué se trata, por ejemplo, para asistir al periodo extraordinario de sesiones de la ONU, o a la reunión de jefes de Estado y de Gobierno del Grupo de Río, o simplemente para promover la inversión en naciones europeas, asiáticas o de otras regiones. Entonces, ¿a qué o para qué va a la República Italiana y a la Santa Sede? No lo especifica el urgente decreto del Congreso de la Unión, uno de los tres poderes de esta laica República.

VICENTE FOX NO asistirá a las exequias papales como productor de brócoli, sino en calidad de presidente de la República, lo que implicaría violaciones a la legislación en la materia. Como jefe de Estado no puede participar en un acto religioso de culto público, lo cual ya es grave, pero el Senado y la Cámara de Diputados aprobaron su viaje y asistencia para que las creencias privadas de un funcionario público puedan ser atendidas en nombre de un Estado laico. Otra joya del "cambio".

EL INQUILINO DE Los Pinos no viajará solo. Con él abordará el avión y estará en primera fila durante el sepelio del Papa lo más selecto de la mochería del "cambio", es decir, Martita Sahagún, el canciller Derbez y el secretario del Trabajo, Carlos Abascal Carranza. Lógico resulta que al presidente lo acompañe su muy devota esposa y su secretario de Relaciones Exteriores, pero ¿el secretario del Trabajo?

LAS CREENCIAS RELIGIOSAS de todos ellos son muy respetables, pero parecen olvidar que viajan como funcionarios de un gobierno y no como dueños de una hacienda. ¿Qué beneficios para el país procurará el secretario de Estado Carlos Abascal en el Vaticano? ¿Firmará un convenio para trabajadores temporales en la Santa Sede?

DE ACUERDO CON algunos datos difundidos por agencias de viaje, alrededor de 18 mil mexicanos prepararían su salida a la Santa Sede para asistir a las exequias papales. Cada uno de ellos pagaría a precio de oro, pero con recursos propios, su viaje para asistir a tan solemne acto. Carlos Abascal bien podría hacer lo propio si quiere dar rienda suelta a su fe religiosa, pero no a costillas del erario ni como funcionario de un gobierno laico. Va lo mismo para el de las brócolis, su amadísima señora esposa, y el candidato Derbez.

POR QUE LA ley hay que respetarla, cuando menos eso dicen todos los días quienes con autorización del Congreso y en nombre de una República laica viajarán a la Santa Sede.

EXCESO TRAS EXCESO, el charrito de Bucareli hace público que por acuerdo del presidente Fox el viernes 8 de abril será día de "duelo nacional" por la muerte del Papa Juan Pablo II... ¡Viva la República!

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