LETRA S
Abril 7 de 2005
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ls-carballo

En las relaciones de pareja,
"a medida que crece la
intimidad disminuye el nivel
de protección".

Pareja

Amores serodiscordantes

¿Qué sucede en una relación de pareja cuando uno de los involucrados es positivo al VIH? La infección interfiere con el amor como factor de protección, pero la percepción se transforma y se relaja conforme la confianza, la sensación de cercanía y el conocimiento de la otra persona se acentúan. Alex Carballo-Diéguez, investigador del Centro de Estudios Clínicos y del Comportamiento en VIH del Instituto de Psiquiatría del Estado de Nueva York habla con Letra S sobre una de sus investigaciones centrada en las relaciones amorosas serodiscordantes.


Por Óscar Salvador

El amor, la familiaridad y la confianza afectiva que se logran en las relaciones de pareja no son la mejor protección contra la infección por VIH/sida, por el contrario y por muy paradójico que resulte pueden favorecer la transmisión del virus. A esta conclusión llega Alex Carballo-Diéguez y otros autores en la investigación "Niveles y correlaciones de angustia psicológica en parejas de varones serodiscordantes", publicada por la revista AIDS CARE (No. 4, agosto 2003).

Psicólogo "abiertamente gay", como él mismo se define en otro de sus trabajos ("VIH, 'sexo a pelo' y sexualidad gay masculina", de 2001), Carballo-Diéguez comenta a Letra S los hallazgos de su trabajo, resultado de numerosas entrevistas realizadas a parejas masculinas serodiscordantes, es decir, cuando uno de sus miembros vive con VIH.

"Primero sólo tratábamos de entender cómo eran las perspectivas de una persona seropositiva y de una seronegativa. Entonces entrevistamos a la pareja en conjunto y después por separado.

"Uno de los aspectos que descubrimos es que los compañeros no infectados estaban mucho más deprimidos y afectados que quienes sí lo estaban. Esto se debe a que los seronegativos estaban muy preocupados por sus parejas, de que enfermaran o murieran; en cambio, los VIH positivos se empeñan en vivir la vida día con día.

 

Relaciones arriesgadas

El investigador, quien ha alertado sobre una tendencia a la relajación en el uso del condón entre la población gay norteamericana, revela que el conocimiento de la condición serológica en la pareja no abona a favor del uso del condón. "Lo interesante es que cuando hacemos campañas de prevención pensando en una situación anónima ('todos los seronegativos podrían tener relaciones sexuales con alguien infectado, así que van a cuidarse'), las personas no se cuidan; y esto también pasa en las parejas serodiscordantes, aun cuando ambos saben el riesgo que corren.

"Estas conductas tratan de ser justificadas. Quien era seronegativo asumía un rol activo en la relación sexual, creyendo que hay un menor riesgo. En uno de mis artículos hay un testimonio que dice 'es como las parejas heterosexuales: al principio se cuidan para no tener hijos, después se olvidan de ello, porque están muy compenetrados el uno con el otro'. A medida que crece la intimidad, disminuye el nivel de protección o la preocupación respecto a la protección.

"Protegerse uno mismo deriva de un sentimiento de que hay un riesgo que puede venir de otra persona, o a la inversa, el riesgo de que yo pueda lastimar al otro individuo si estoy infectado. Pero en una pareja donde ambos tratan de consolidar el amor o la intimidad, se pierde la perspectiva del daño. El virus no tiene nada que ver con si se ama o no a una persona, sin embargo, debido al grado de sexo-afectividad que se pueda tener, se empieza a relajar un poco el cuidado".

 

El juego de las apariencias

Para Carballo-Diéguez, más allá del amor, es el sentido de familiaridad el que borra la sensación de riesgo, pues la pareja comienza a verse como complemento, dejando atrás la percepción sobre su estado de salud. Más aún, cuando se trata de conquistar a alguien, el tema del VIH suele estar fuera de la conversación.

"Es difícil hablar de la infección en una relación de pareja serodiscordante. La gente que es VIH positiva te dice que no quiere ir por el mundo publicitando su seropositividad, porque teme el rechazo de la persona a la que están tratando de seducir", afirma.

Durante la conquista se pueden manifestar inquietudes sobre el estado serológico de la pareja, pero con frecuencia se expresan de manera poco clara. "Puede ser que las preguntas sean indirectas: 'tú eres saludable, ¿no?' o '¿estás bien?'. Se está preguntando si se es VIH positivo o no, pero nunca se hace directamente. Hemos tenido en las entrevistas hombres seropositivos que dicen 'cuando me preguntan qué tal está tu salud, yo digo: claro que no estoy saludable, porque tengo una infección, mas no estoy enfermo constantemente'. Los positivos saben que les están preguntando acerca del VIH, pero prefieren esperar antes de contestar".

Este proceso se explica en la fantasía que envuelve a todo el proceso romántico: "En el comienzo de una relación sexual, amorosa, creamos escenarios: bajas la luz, pones música, un escenario diferente a la cotidianidad. Para conquistar al otro no tomas en cuenta el virus.

"La dificultad es cómo incluir el tema de la prevención, que tiene que ver con otra agenda, cuando el asunto en el momento de la conquista es seducir, crear emociones. El problema es cómo hacer del VIH y su prevención parte de este escenario".

 

La tendencia a la visibilidad

"En mis recientes investigaciones de redes sexuales en Internet, he visto que hay quienes escriben en sus perfiles que son VIH positivos, o incluso utilizan la palabra VIH como parte de su nickname, al igual que la abreviatura "poz" (del inglés pozitive). De alguna manera están declarándose como positivos y piensan: 'quien me está contestando puede ser otro seropositivo', con quien no van a discutir su infección.

"Creo que una estrategia es ayudar a las personas que viven con VIH/sida a conocer que hay un mercado para ellos, que hay gente interesada sexualmente en otros seropositivos, o incluso hay seronegativos a quienes les basta sentirse atraídos por la apariencia y no temen a infectarse, pues saben la manera de protegerse. Los seropositivos tienen que valorar qué influye más, la posibilidad del rechazo o la posibilidad de vivir con el drama de 'cuándo y cómo se lo digo'".

La apertura y la visibilidad terminan con el estigma y abren la posibilidad de relaciones serodiscordantes sin angustia ni riesgos. "En el amor y el sexo las decisiones no sólo son racionales, hay otros elementos que intervienen para decidir si te quedas, o tienes sexo o no con una persona.

"Hay muchos seronegativos a quienes, si les preguntas en frío si tendrían una relación de pareja con un seropositivo, dirán 'nunca'. De repente, encuentran a alguien en un bar o en cualquier lugar, les gusta y después descubren que es seropositivo, y entonces cambian de idea. Aquí entran en juego muchos sentimientos que no se habían anticipado", remata.