Usted está aquí: domingo 10 de abril de 2005 Política A LA MITAD DEL FORO

A LA MITAD DEL FORO

León García Soler

Santo súbito y siniestra sonámbula

Ampliar la imagen La clase pol�ca busca borrar a la izquierda de la topograf�pol�ca del pa�FOTO Marco Pel�

ANTE TODO, LA obligada precisión semántica para eludir palmetazos de gesticulador, como el del fin de fiesta del desafuero en torno a la sinonimia de dictamen y opinión: donde digo siniestra hablo de la izquierda, sinónimo de cuño religioso, con mal intencionada extensión a la política terrenal. Donde digo sonámbula, hablo de nuestra clase política toda, cuya vocación suicida la llevó a la pretensión ociosa y peligrosa de borrar a la izquierda de la topografía política y de la pluralidad democrática, única vía para que el sufragio efectivo no resulte en juego de birlibirloque, en elección entre gemelos tan ayunos de ideas como de objetivos.

LO DE SANTO SUBITO no necesitaría precisión alguna, si no fuera por la proclividad del infantilismo democrático a elevar a los altares a quienes predican la igualdad y golpean con el cayado a la dura roca del capital insensible para que fluya la generosidad de los ricos y otros grupos del poder real. Los del poder mediático espectacular mantuvieron la atención fija en los funerales del Papa. Así es y así ha de ser en esta era del espectáculo. Y en la hora nómada de millones de peregrinos que pueden llegar a Roma en unas cuantas horas, cualquiera que sea el punto de partida en el orbe y la distancia que los separe de la urbe. De la Roma eterna a la que llegan todos los caminos. Diez millones de dolientes acudieron a los funerales de Juan Pablo II.

UN VENDAVAL HARIA ondear los hábitos cardenalicios. Karol Wojtyla participó en el huracán que trastocó el mapa de Europa, derribó el Muro de Berlín, el viejo imperio ruso de los zares y disolvió la Unión Soviética. Veintiséis años de papado para concluir el siglo XX en 1989 y precipitarnos al tercer milenio bajo el imperio único y solitario a orillas del Potomac que no reconoce límites a su poder y se erige dueño de la verdad única. Extraños son los caminos del Señor, dicen los creyentes. Juan Pablo II condenó el comunismo y advirtió a sus coterráneos polacos, luego al resto del mundo, del peligro del capitalismo materialista y sin alma.

DOSCIENTOS JEFES DE Estado y de gobierno asistieron al sepelio. Entre ellos, desde luego, George W. Bush. Nuevo orden mundial y verdad única en el poder terrenal. ¡Santo súbito!, proclamaban las multitudes al paso del triple ataúd. Y volaban las capas cardenalicias a golpes del viento, del vendaval del cambio que vino y se fue. Los pobres, los miserables, los marginados de la tierra, esperan los milagros celestiales del nuevo santo. La televisión dará testimonio.

AHORA QUE TENIA mejores razones para quejarse del desapego de los medios electrónicos, de la malquerencia de las dos televisoras de nuestra dichosa oligarquía, Andrés Manuel López Obrador optó por la prudente y respetuosa vía de unirse al duelo universal: pidió a la multitud reunida en el Zócalo un minuto de silencio. Cuando la sección instructora dictaminó que había lugar al juicio de procedencia, López Obrador se quejó amargamente porque la televisión dedicó su atención al sepelio del Papa, sin dar espacio y tiempo iguales a sus afanes y fatigas, a los amagos del poder, a la amenaza cumplida de desaforarlo. Desmesura tropical que acabarían por justificar las televisoras y estaciones de la radio que redujeron lo posible la cobertura informativa del juicio mismo.

NO TODO ESTA PODRIDO en la comarca. El canal de televisión del Congreso transmitió las nueve horas del sainete agravado y agraviante por la ineludible solemnidad de los juicios políticos y de desafuero. Hay que destacar la loable excepción de Jacobo Zabludovsky, cuyo respeto al oficio periodístico lo llevó a transmitir ininterrumpidamente el penoso, patético melodrama.

TRANCE DEL DEAMBULAR sonámbulo, del newspeak del centrismo híbrido y la resignación a la muerte de las ideologías. Tanto que Socorro Díaz, diputada del PRD, subió a la tribuna para "hechos" y no se animó a decir el nombre de Karl Marx, o al menos hacer referencia al 18 Brumario, al parafrasear lo dicho ahí sobre la historia que se repite, una vez como tragedia, otra como farsa. "Como dijo aquel", dirían los tartufos en busca del tiempo perdido. Tiempo de canallas. Personajes que declaman pomposamente parlamentos de libretos ajenos a las obras puestas en cartelera. El subprocurador Vega Memije vistió toga de Catón para dejar al desnudo presunciones politiqueras de una argumentación que quiso ser catilinaria y se quedó en arenga de plazuela con tonos y solemnidades de aspiraciones culteranas dignas de mejor suerte.

LOPEZ OBRADOR YA había anticipado a los suyos que lo importante sería dicho en el discurso del Zócalo. Ahí se declaró candidato del PRD a la Presidencia de la República. En San Lázaro, lanzó un "yo acuso" y otros más. No habló como candidato a presidente. Yo acuso al presidente Fox. Yo acuso a Mariano Azuela, presidente de la Suprema Corte. Yo acuso a Santiago Creel, secretario de Gobernación, así como a sus antepasados que sirvieron al porfiriato y al huertismo golpista y asesino. Yo acuso al PRIAN cómplice desde hace dos décadas. La honestidad valiente se hizo audaz ruptura con los dueños del dinero. En casa de Rómulo O'Farrill, dijo que le dijeron, los ricos llamaron a cuentas al Macabeo abajeño: ya que no has podido cumplirnos con las reformas y privatizaciones del sector energético, con el acuerdo migratorio y algunos otros portentos, por lo menos te exigimos que no permitas que vaya a llegar a la Presidencia el populista ese de López Obrador.

PARA COMPLETAR EL enigma dijo a los diputados que ya sabía que ellos iban a votar su desafuero. Sonámbulo deambular de los actores de la transición y sus partiquinos. Los del priato tardío que giró a la derecha y dejó cundir el pánico de Ernesto Zedillo hasta hacer de la sana distancia insana obsesión por entregar el poder a cambio de los laureles de democratizador. Los del panismo confesional que buscó el centro de Aznar a partir de la victoria cultural que encumbraría al foxismo ignaro, y acabaría por rendir la plaza a la ultraderecha del Yunque y otras excrecencias fascistoides. Y la izquierda, la siniestra sonámbula que se acomodó al poder plural y que incorporó a los tránsfugas del priato a nombre del pragmatismo electoral y el cinismo mercantil.

CUAUHTEMOC CARDENAS condenó el voto de los diputados del PAN y del PRI, "que nunca tuvo otra intención que impedir el ejercicio de los derechos políticos de un ciudadano, tiene consecuencias mucho más graves y de alcances mayores que sólo sacar del juego político a una persona". Ya ha "puesto en entredicho a todo nuestro aún endeble sistema electoral". El disgusto por la maniobra oficial incluye a Wall Street Journal, Financial Times, Washington Post y a Le Figaro, órgano conservador por excelencia, diario francés de derecha: "Los pobres en las calles para defender al alcalde de México". La "abigarrada multitud", dicen, se reunió en el Zócalo para subrayar el epílogo de un asunto que incendia a México desde hace meses". Y esto apenas comienza.

DESDE LUEGO, HAY algo turbio, de vulgar suma cero en la decisión del régimen foxista y en la toma de utilidades por adelantado de los huérfanos del PRI que parecieran haber recuperado milagrosamente al Presidente, cuya conducción extrañaban los de vocación cortesana. Pero el victimismo aplicado a la voluntad de hacer de la política un ritual de fatalismo determinista y casi fetichista, mal se aviene con la tarea eficaz de montar un aparato paralelo al del partido, una organización de activistas y comités de ciudadanos para la evangelización de los indecisos dueños del voto útil. Y con la presencia en primera fila de Manuel Camacho, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard, Leonel Cota, Socorro Díaz, de cuño priísta y sello indeleble del odiado salinismo, señalado como fuente y origen del mismísimo complot.

PUDO EVITARSE EL juicio de procedencia. Pudo desmantelarse el "complot" sin llegar a la confrontación en San Lázaro. Es inocultable la intención de impedir el ejercicio de sus derechos políticos a López Obrador. ¿Pero son en verdad ineludibles el encarcelamiento y la inhabilitación que le impedirían ser candidato? No. El diputado Ramírez Cuéllar goza de fuero y dietas en su curul de San Lázaro, a pesar de estar sujeto a procesos penales por aquella ridícula y nefasta toma a caballo del Congreso de la Unión. Basta un amparo contra la orden de aprehensión, de haberla. Y hay otros recursos legales.

QUEDA LA DUDA. Y el riesgo de la crispación, de una chispa que haga estallar el disgusto y la desesperanza de un país con 50 millones de pobres. En el Zócalo, Andrés Manuel López Obrador se proclamó candidato, aceptó el manto de caudillo. Cauto, atento a lo que viene, repasó la orden del día: nada de bloqueos, nada de tomas de instalaciones, nada de violencia; el nuestro es un movimiento cívico y pacífico. Cito a Mirabeau: "Siempre es una gran equivocación dar una orden cuando no estás seguro de que serás obedecido."

VICENTE FOX HABLA ex cátedra desde Roma: el cambio que se dio en 2000 en México se hace evidente todos los días; se ha venido haciendo evidente. Pero una de las evidencias más fuertes es este cambio, estar en un nuevo paradigma, el paradigma de la legalidad del estado de derecho, de la fortaleza de nuestras instituciones. Creo que hoy, México da un ejemplo al mundo... No hay intención satírica. Cito.

Y LA RONDA SUCESORIA continúa. Arturo Montiel convoca a la unidad y recibe a Enrique Peña Nieto, candidato del PRI, así como a Rubén Mendoza Ayala, candidato del PAN. La tercera en discordia, Yeidckol Polevnsky, no acudió, seguramente por el mitin del jueves 7 de abril en el Zócalo capitalino. Pero es tiempo de canallas. Isidro Pastor se incorporó como segundo de a bordo del candidato del PAN, quien militó también en el PRI antes de mudarse al partido blanquiazul, que preside Manuel Espino. Así, Pastor, el del estilo esotérico, a quien Fox llamaba despectivamente "un pelón machista", es hoy compañero de viaje de cristeros, legionarios y sinarquistas.

TODOS LOS CAMINOS conducen a Roma, ¿pero a qué se debió el viaje del secretario del Trabajo, Carlos Abascal, en la comitiva del presidente Fox?

 
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