Usted está aquí: domingo 17 de abril de 2005 Opinión ¿Qué pasa con el desafuero?

Antonio Gershenson

¿Qué pasa con el desafuero?

Yo supongo que mucha gente fuera del país, pero que se interesa en lo que pasa aquí, ha de decir: "bueno, ¿y qué pasa allá?, ¿no que lo iban a meter a la cárcel?, ¿y la denuncia ante el juez?"

Pues nada de ninguna de estas cosas. Las versiones para explicarlo son muchas, pero lo cierto es que pasan los días y aún no hay una definición. Y mientras, ocurren otras cosas que expresan el estado de ánimo de la población. Senadores perredistas hacen huelga de hambre por un día frente a Los Pinos y, en respuesta, despliegan guardias presidenciales en cantidad, mientras niños de la escuela El Pípila, ubicada en Constituyentes, frente a la residencia oficial, gritan: "no al desafuero", y otras voces similares lanzan personas que pasan por el lugar.

¿Y las conferencias de prensa de Andrés Manuel López Obrador? Antes eran en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento a las seis de la mañana, y ahora se realizan en un parque cerca de su casa, a las 8 horas. Ahora, además de periodistas (que eran los únicos presentes en la sala de prensa que se utilizaba antes), hay un montón de gente, "el público". Y en ocasiones ese público participa y le da "más ambiente" a la conferencia de prensa. Ahora sigue un recorrido por otras ciudades.

Esas conferencias de prensa eran uno de los "blancos" de la ofensiva de la derecha, con lo del desafuero y demás. Ahora, el subprocurador a cargo ya habla de cancelarle a López Obrador no sólo sus derechos políticos, sino sus derechos constitucionales tan elementales como la libertad de expresión. Según él, si llega a estar sujeto a proceso penal se le prohibiría que hable o escriba. Esto no se hace ni siquiera con quienes están sentenciados por secuestro, homicidio, delitos contra la salud, etcétera. Pero se pretende llevarlo a cabo con el puntero en las encuestas para 2006, si se le llega a procesar -o sea, que su culpabilidad no estaría demostrada ni siquiera en primera instancia- por un supuesto delito por el que podría alcanzar libertad bajo fianza.

Disienten de esa línea represiva inclusive legisladores de los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional. En general, quienes dieron el golpe en el terreno del desafuero, políticamente se buscaron un golpe mayor.

Medios importantes de la prensa internacional, organismos políticos de otros países y conocidas empresas financieras de alcance mundial, de una u otra manera se oponen al desafuero. Lo mismo sucede con numerosos articulistas, algunos de los cuales hasta hace poco tiempo criticaban a fondo a López Obrador, o inclusive lo siguen haciendo.

Abundan en estas páginas, y por todos lados, los ejemplos diarios del "ambientito" que hay, sobre todo en esta ciudad de México. Y hay una fecha y hora a la vista: la marcha silenciosa del domingo 24 de abril a las 10 de la mañana, que empezará frente al Museo Nacional de Antropología para caminar hasta el Zócalo.

Si ya se vio cuánta gente se podía juntar en un día de trabajo, como fue el jueves 7 de abril, ahora, con tiempo para la difusión y en día de descanso, podemos empezar a darnos una idea. Y todavía está por verse en cuántas ciudades más va a marchar la gente.

Mientras tanto, la derecha puede tomar o no éstas u otras decisiones. ¿Darle a López Obrador, además de todo lo anterior, el reflector, el amplificador de unas rejas enfrente? ¿Se les ocurrirán nuevas genialidades? ¿Revisarán los registros históricos sobre el encarcelamiento de Francisco I. Madero en 1910 para ver qué les falta hacer a ellos? Son sus problemas, están ocupados en ellos y, mientras, se sigue desarrollando la movilización política en el país.

 
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