La diabetes se presenta
cuando la glucosa en la sangre, también conocida
como el azúcar sanguíneo o glicemia, es demasiado elevada y
se encuentra por encima de los valores considerados como normales (70-110
mg/dl). En la sangre siempre hay glucosa, ya que el organismo la utiliza
como fuente de energía, pero es perjudicial para la salud si se acumula
en exceso.
La glucosa proviene de los alimentos y también puede ser producida
por el hígado y los músculos y es transportada por la sangre
a todas las células del cuerpo. Por otro lado, la hormona llamada
insulina, producida por el páncreas, ayuda a la glucosa a introducirse
en las células del organismo. Si el páncreas no produce suficiente
insulina o si ésta no funciona adecuadamente, la glucosa no puede
entrar en las células y se acumula en la sangre. Cuando la concentración
de la glucosa sanguínea se eleva demasiado, por encima de los valores
normales, se produce la diabetes.
Existen dos tipos de diabetes, la diabetes mellitus tipo I y la diabetes
mellitus tipo II:
Diabetes mellitus tipo I
Las personas con este tipo de diabetes tienen capacidad nula o mínima
para segregar insulina desde el páncreas y dependen de la administración
exógena (inyecciones de insulina) para mantener compensada su carencia.
Anteriormente llamada diabetes juvenil o insulinodependiente, generalmente
se diagnostica en niños, adolescentes o personas jóvenes aunque
pudiera presentarse a cualquier edad. La diabetes tipo 1 representa del 10
al 15 por ciento de todos los diabéticos.
Tratamiento
El paciente necesita inyectarse insulina. Existen distintos tipos, los más
conocidos son: insulina lispro (Humalog), insulina regular premezclada, insulina
ultralenta, e insulina NPH o lenta.
El médico decide cuál utilizar dependiendo el caso de cada
paciente. Generalmente la ingestión de alimentos va de acuerdo al
tipo y momento de inyección de la insulina. En general a estos pacientes
se les recomienda que fraccionen sus alimentos en cinco comidas por día:
desayuno, comida, cena y dos colaciones, una a media mañana y una
a media tarde.
Cuando el paciente con diabetes tipo I comienza a tomar tratamiento antirretroviral
contra el VIH, no se alteran ni se modifican las inyecciones de insulina,
es decir, no existe una interacción que modifique tanto los niveles
de insulina como la absorción de la medicación antirretroviral.
Diabetes mellitus tipo II
Es la más frecuente, representa del 85 al 90 por ciento de todos los
diabéticos. Su tratamiento no depende obligatoriamente de la insulina
exógena, aunque pudiera necesitarla para controlar las hiperglicemias.
Esta forma de diabetes comienza generalmente con una resistencia a la acción
de la insulina, en la cual, las células adiposas (donde se almacena
la grasa), las musculares y las hepáticas no utilizan la insulina
adecuadamente. Al principio, el páncreas le hace frente a esta resistencia
produciendo más insulina. Con el tiempo, pierde la capacidad de secretarla
en cantidades suficientes para mantener la glicemia bajo control y sobreviene
la diabetes.
Tratamiento
Se controla principalmente con alimentación adecuada, que varía
de acuerdo a la actividad física del paciente. El cambio en el consumo
de carbohidratos debe ser el principal objetivo; tienen que eliminarse de
la dieta azúcares simples (azúcar de mesa, miel, mermeladas,
cajetas, refrescos, panes dulces, caramelos, chocolates) y sustituirlos por
carbohidratos complejos ricos en fibra, pues una dieta alta en fibra disminuye
la glicemia. También se recomienda fraccionar los alimentos en cinco
comidas, con el objetivo de mantener controlados los niveles de glucosa.
En algunos casos se utilizan medicamentos hipoglicemiantes, es decir, que
bajan los niveles de glucosa. Ninguno de estos medicamentos tiene interacción
con los medicamentos antirretrovirales.
El aspecto más importante a considerar en pacientes con diabetes y
que comienzan a tomar tratamiento antirretroviral es que uno de los efectos
secundarios de ciertos medicamentos es alterar los niveles de glucosa e inducir
resistencia a la insulina, tales como algunos medicamentos del grupo de inhibidores
de proteasa y algunos de la familia de los inhibidores de la transcriptasa
reversa análogos a nucleósidos, como d4T y Abacavir. En pacientes
con diabetes que tomen alguno de estos medicamentos hay que monitorear constantemente
los niveles de glucosa y realizar pruebas de resistencia a la insulina cada
año para ver que no se alteren debido al tratamiento antirretroviral.
Lo ideal sería que los médicos no elijan este tipo de medicamentos
en pacientes diabéticos, para que no se descontrole la enfermedad
como efecto secundario del tratamiento.
Nutrióloga del Instituto Nacional de
Enfermedades Respiratorias