|
El
estigma de la subversión
La
homofobia es característica esencial en la construcción del
ser mexicano, siempre ufano de su virilidad. Distorsión de la realidad
con base en prejuicios y miedos, el homófobo ve en el reconocimiento
de derechos básicos una provocación, una amenaza que debe
combatirse con discriminación, rechazo, acoso moral, desprecio,
burla: prácticas que invisibilizan, aumentan los riesgos a la salud
e, incluso, favorecen los crímenes de odio
En México el discurso homofóbico se lleva
en la piel, es institución que da tributo al ser mexicano, por
lo menos lo que el estereotipo indica debe ser el mexicano. Si la unanimidad
no es lograda en casi ningún aspecto, el rechazo al que 舠traiciona
la virilidad舡 recoge buena parte de las coincidencias: según
una encuesta sobre tolerancia elaborada por el IFE en 2001, 66 por ciento
de los mexicanos no aceptaría nunca compartir el mismo techo con
un homosexual. Se trata de homofobia, 舠aversión obsesiva
hacia las personas homosexuales舡.
La preferencia sexual se materializa en estigma a través de la
percepción de la diferencia por parte de los otros. Si el ejercicio
sexual, pese a los afanes represivos, sigue siendo un territorio libre
por privado, a resguardo del 舠qué dirán舡, la
apariencia y el comportamiento distinto del estereotipo de género
delatan y se vuelven pruebas agravantes para la condena moral. La falta
más grave no es tanto la existencia del deseo homosexual, como
la transgresión a eso que hace a las mujeres 舠femeninas舡 y
a los hombres 舠viriles舡.
El secreto derivado de la segregación y la condena, cuando no
de la violencia física, favorece las prácticas sexuales
de riesgo, porque las vuelve culposas, clandestinas, anónimas
y fugaces. En México, de los casos masculinos de infección
por VIH, las estadísticas señalan que cerca de las dos
terceras partes (67.5 por ciento) corresponden a hombres con prácticas
homosexuales, aunque un grupo de especialistas considera que existe un
subregistro, que de corregirse arrojaría que 81 por ciento de
los casos de VIH/sida en México afecta a hombres que han tenido
prácticas sexuales con otros hombres.
El maricón y la marimacha
El origen de la homofobia puede rastrearse desde la infancia, como se
han encargado de documentar las terapeutas Elena Laguarda, Regina Novelo
y María Fernanda Laguarda, del Grupo Interdisciplinario Atención
Integral, para el estudio 舠Códigos de violencia de género
y su impacto en la construcción de la identidad heterosexual舡.
Su trabajo con grupos de niños y niñas de preescolar y
primaria ha revelado que en los varones hay 舠un miedo tremendo
a ser equiparados con las niñas舡, lo que propicia que se
establezca un código de violencia de género, en el que
los insultos (marica, maricón, niñita, joto, llorona, bebé,
gallina, coyón, entre los más comunes) cuestionan la masculinidad
de los niños.
Esta homofobia en germen se centra en las apariencias más que
en las posibilidades de desarrollar determinada orientación sexual. 舠De
cada 10 niños que son molestados y atacados, sólo uno podría
llegar a ser gay舡, asegura Novelo y añade: 舠Siempre
habrá alguna época de la vida en que a algún varón
se le haya calificado de 舖marica舗, lo que hace crecer una
homofobia interiorizada, que reproduce los ataques homofóbicos
como una manera de demostrar que no se es homosexual舡.
No discriminación: cultura incipiente
Ante la realidad de la discriminación por homofobia, la legislación
mexicana opuso el silencio a lo largo del siglo XX. Es hasta 1999 cuando
el Distrito Federal se convierte en la primera entidad del país
en considerarla como delito en el Código Penal: el artículo
206 castiga todo tipo de discriminación, preferencias sexuales
incluidas. En 2001 se agregó un tercer párrafo al Artículo
1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
que prohíbe la discriminación, pero incluso a la hora de
reconocer ese derecho básico se antepuso el prejuicio homófobo
del senador Diego Fernández de Cevallos, quien impidió que
en el texto constitucional apareciera el término 舠preferencias
sexuales舡. 舠No puedo aceptar que (lo) incorporemos aquí,
como precepto constitucional (...) por parte de Acción Nacional
es intocable este asunto舡, señaló a los medios luego
de la discusión en el Senado.
Con todo, la reforma constitucional dio sustento a la Ley Federal para
Prevenir y Eliminar la Discriminación, promulgada el 11 de junio
de 2003, la cual ya considera con todas sus letras a la 舠preferencia
sexual舡 como uno de los muchos motivos de discriminación
sancionados.
La violencia límite
De acuerdo con el reporte preliminar de la Comisión Ciudadana
Contra Crímenes de Odio por Homofobia, de 1995 a 2003 se registraron
290 asesinatos contra homosexuales (275 hombres y 15 mujeres). Considerando
el subregistro, que sería de al menos tres casos más por
cada uno documentado, la cifra se eleva a 876 asesinatos. La característica
esencial en estas ejecuciones es la saña con la que se perpetran,
la mayoría con arma blanca: violencia extrema que va más
allá de la muerte, que se regodea en la tortura y la mutilación
como una manera de castigar al diferente.
Estos datos influyeron para que en su informe final la relatora especial
de Naciones Unidas sobre ejecuciones extrajudiciales, Asma Jahangir,
sugiera al gobierno mexicano adoptar 舠políticas y programas
encaminados a superar el odio y los prejuicios contra los homosexuales
y a sensibilizar a las autoridades y al público en general ante
los delitos y actos de violencia dirigidos a miembros de las minorías
sexuales舡. Pese a estas recomendaciones y al elevado número
de ejecuciones, las autoridades policiacas y judiciales no aceptan el
término de 舠crímenes de odio舡 y suelen calificarlos
como 舠pasionales舡 o 舠típicos de homosexuales舡.
Una campaña difícil contra el odio
En febrero pasado, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación
(Conapred) y la Secretaría de Salud federal informaron que se
realizaría una campaña nacional contra la homofobia. La
noticia levantó protestas por parte de grupos de ultraderecha
que, una vez más, sólo dieron mayor difusión a los spots de la campaña radiofónica.
Pese a la presión de la Iglesia Católica, la campaña
sumó apoyos de las organizaciones civiles, de la Organización
Panamericana de la Salud y del Programa de las Naciones Unidas sobre
Sida. Los ataques de los grupos de ultraderecha no se pueden minimizar,
ya que tienen repercusión en sectores de la población,
como lo ejemplifica la carta de un lector: 舠Para la mayor parte
de la gente normal no se trata de discriminarlos ni de que se les prive
de sus derechos como seres humanos, sino que sentimos repulsión
hacia ellos por razones legítimas: temor de adquirir ese vicio;
ruptura de la institución familiar, pues no pueden concebir; peligro
social, ya que andan a la caza de niños y jóvenes a quienes
corromper; amenaza de salud pública, por propagar el sida, y están
expresamente prohibidos por Dios舡 (de Miguel Ángel Peralta
a 舠Voz del lector舡 de El Universal, 12 de marzo de 2005).
Los argumentos de la homofobia se presentan ahora con otro ropaje, tratan
de diferenciar mañosamente entre la persona y sus 舠prácticas
sexuales desviadas舡: como personas merecen respeto, afirman, siempre
y cuando no incurran en sus 舠abominables prácticas舡.
Por eso, son tan necesarias las campañas de sensibilización
que promuevan no determinadas prácticas sexuales, como apuntan
los opositores a la campaña, sino el respeto a la libre opción
sexual. Primer paso institucional para revertir los siglos de historia
mexicana de odio por homofobia. (Fernando Mino)
|
La
homofobia en números
66 % no compartiría techo con una
persona homosexual (1)
71 % de los jóvenes
no apoyaría los derechos de los homosexuales (2)
18 % de las y los homosexuales
sufrió burlas y humillaciones durante
su adolescencia. (3)
6 % sufrió violencia
física (3)
21 % no ha sido contratado
en un trabajo por ser homosexual (3)
30 % ha sido acosado por
la policía por ser homosexual (3)
18 quejas presentadas,
en un año, ante la CDHDF por agravios
a personas con preferencias sexuales distintas
de la heterosexual (4)
290 asesinatos de homosexuales
se han registrado entre 1995 a 2003: 275 varones
y 15 mujeres (5)
876 ejecuciones por homofobia
en 9 años, pues por cada caso reportado
existen 3 casos más que no se registran.
97 ejecuciones al año,
8 cada mes (5)
1 Encuesta Nacional
de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas, 2001. Segob/IFE
2 Encuesta Nacional de la Juventud, 2000. Instituto Mexicano de la Juventud/SEP
3 舠La relación entre opresión y enfermedad en lesbianas,
bisexuales
y homosexuales舡, 2001. UAM-X
4 Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal
5 Informe preliminar de la Comisión Ciudadana Contra Crímenes
de Odio por Homofobia, 2003. A partir de un seguimiento hemerográfico
de 15 medios en 7 entidades del país |