Usted está aquí: viernes 13 de mayo de 2005 Opinión El muro

Luis Javier Garrido

El muro

Las relaciones de México con Estados Unidos están llegando a uno de sus peores momentos luego de cuatro años de servilismo foxista hacia Washington, pero nadie en el gobierno actual parece darse cuenta del enorme problema que están dejando al próximo gobierno.

1. La decisión del Congreso de Estados Unidos de aprobar un paquete con varias medidas contra los inmigrantes mexicanos, y en particular la construcción de una barda fronteriza en la zona de San Diego, aprobada primero por la Cámara de Representantes (5 de mayo) y luego por el Senado (10 de mayo), no ha querido ser entendida por el gobierno de Vicente Fox como un signo de que las políticas de Washington van a ser en el futuro inmediato cada vez más restrictivas, y ha buscado soslayarla.

2. Las decisiones tomadas en los últimos años por Washington en materia de política migratoria, y de manera muy particular las que se refieren a México, y que se han ido endureciendo con enorme rapidez, constituyen elementos de una política estatal diseñada de manera muy clara para responder a los intereses estratégicos de Estados Unidos, y es, por lo mismo, un error pretender que éstas son resultado del capricho de algunos funcionarios o de intereses particulares en la zona fronteriza, como están haciendo tontamente varios integrantes del gobierno de Fox con la pretensión de no responder a ellas precisamente con lo que hace falta: una política de Estado que defienda los intereses de los mexicanos.

3. Los grupos de cazamigrantes, que se han multiplicado en los meses recientes en Arizona y en Califonia, desde los minutemen hasta la Nacional Alliance o el Ranch Rescue, no son por ejemplo la expresión de una pequeña minoría de ultraderechistas radicalizados, como era el caso efectivamente en los años 30 o 40 del siglo pasado, cuando escribían sus novelas John Steinbeck o John Dos Passos, sino de un sentimiento que comparten amplias franjas de ciudadanos estadunidenses en todo el país. Ni en los estados fronterizos ni en el este se vive ya con los valores del siglo pasado.

4. El pueblo estadunidense ha estado inmerso en los inicios del siglo XXI en un abierto proceso de fascistización ante el temor de perder el american way of life, edificado sobre la miseria y explotación de los pueblos de la Tierra, ese sentimiento que lo llevó a relegir en 2004 a George W. Bush, a pesar de las políticas criminales que ha impulsado en Afganistán e Irak, así como de la reformulación que ha hecho del orden jurídico internacional a fin de poder imponer su voluntad imperial sin importarle quebrantar principios esenciales de la convivencia pacífica entre las naciones ni arrollar los derechos fundamentales de muchos pueblos. Todos los estudios y encuestas de los últimos meses coinciden en que una muy clara mayoría aprueba plenamente en Estados Unidos lo mismo las acciones de las fuerzas estadunidenses en Asia que el papel de las multinacionales en esos conflictos, de la misma manera que lo hacen en relación a la política migratoria hacia los mexicanos.

5. Las nuevas medidas, no debe olvidarse, fueron aprobadas tanto por la casi totalidad de la Cámara de Representantes como de manera unánime por el Senado, y cuentan con el respaldo de la mayoría de la población.

6. El gobierno foxista se niega a reconocer, sin embargo, la realidad de las políticas de Washington para no tener que actuar en consecuencia y responder con lo que es urgente que se establezca en México: una política de Estado que anteponga los derechos de la nación y de los mexicanos a las ambiciones de las multinacionales. Fox y el grupo de Los Pinos se siguen escudando en la retórica para interpretar lo que acontece, tratando de no molestar los intereses de los que sirven. Cuando Derbez aspiraba, a principios de abril, a la secretaría general de la OEA y necesitaba el voto de Condoleezza Rice, la poderosa secretaria de Estado, repetía hasta el cansancio que las balas de goma en la frontera no estaban dirigidas contra los intereses de México, y ahora a las decisiones del Congreso las califica como "una tontera" (11 de mayo).

7. El gobierno foxista ha buscado servirse de la política exterior para satisfacer intereses privados, y así fue tanto con Castañeda como con Derbez en la cancillería, en particular frente a Estados Unidos, donde lo primordial era servir a los grandes intereses empresariales, pero también así aconteció en otros casos.

8. ¿O a cambio de qué fue que Fox puso todo el peso del Estado para que el Vaticano concediera a Marta Sahagún la nulidad de su matrimonio religioso violentando el derecho canónico? ¿Qué precio ha tenido que pagar el gobierno mexicano por esa decisión?

9. Las declaraciones de Patricia Olamendi (subsecretaria de Relaciones Exteriores) señalando que Arnold Schwarzenegger (gobernador de California) es "un tipo racista" y "fascistoide" que "no se identifica con los valores de los norteamericanos" (11 de mayo) no buscan, por lo mismo, sino soslayar las políticas oficiales de Washington culpando de todo a unos supuestos extremistas (aunque el actor haya apoyado activamente a Fox en 2000), y en consecuencia eximiendo al gobierno foxista de la responsabilidad de responder con políticas de Estado al rechazo que hay en Estados Unidos al aumento del flujo migratorio proveniente del sur. De dar, en suma, la única respuesta posible, que no sería la de repetir las consabidas frasecitas de protesta, sino impulsar un verdadero proyecto nacional: reformulando las políticas económicas del Estado, abandonando los dogmas neoliberales y anteponiendo a cualquier decisión la preocupación por lo social: para que los mexicanos no tengan que seguir saliendo del país.

10. El muro o barda, como la ha llamado la prensa mexicana para minimizar la medida, que se levantará en la frontera entre México y California, va a tener, es cierto, sólo 4.5 kilómetros de extensión, pero su significado político es muy grande: sobre todo porque es un aviso, no para un gobierno de espaldas a la realidad y que no quiere entender la que es una política muy clara, sino para el pueblo de México, que está comprendiendo cada vez con mayor nitidez que es urgente que en México exista un proyecto no para unos cuantos, sino para las grandes mayorías.

 
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